López Obrador y Vidanta: negocios, empleos, concesiones…

Noticaribe

Los vínculos personales y de negocios entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y el empresario Daniel Chávez Morán, de Grupo Vidanta se han multiplicado en los últimos meses, como muestra ampliamente Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) en cinco reportajes en los que documenta desde empleos hasta concesiones de una y otra parte.

Para empezar, cabe recordar lo que dijo López Obrador en febrero pasado, en medio del escáldalo de la Casa Gris de Houston: “Y lo que se dio a conocer ayer o dio a conocer ayer José Ramón, de dónde trabaja, en efecto, es una empresa de los hijos de Daniel Chávez, que me ayuda como supervisión, honorífico, en el Tren Maya, pero no cobra absolutamente nada, ni tenemos ninguna relación de negocios. Él no tiene ningún negocio con el gobierno federal; no hay ningún problema de interés. Es de los empresarios que nos ayuda porque quiere apoyar en el caso del Tren Maya para concluirlo”.

En el primero de los trabajos que presenta MCCI, Verónica Ayala y Vanessa Cisneros hacen un recuento de la relación entre López Obrador y Chávez Morán: incluso desde antes de tomar el poder el primero integró al segundo en su Consejo Asesor Empresarial, para después nombrarlo como su representante en la supervisión del Tren Maya.

El propio político tabasqueño reconoció que su amistad con el empresario data de hace mucho tiempo, y lo describió como “el empresario de turismo en México más exitoso, es el que más divisas aporta con sus hoteles y viene de la Agrícola Oriental, de Iztacalco”.

La amistad la han continuado José Ramón López Beltrán y los hijos de Chávez Morán, de quienes el primero es empleado en la empresa KEI Partners, como lo revelaron tanto él como su padre tras el escándalo de la “Casa Gris”, lujoso inmueble que rentaba por más de 100 mil pesos mensuales.

Así, López Beltrán es empleado de los hijos del empresario, mientras este es supervisor presidencial honorífico del Tren Maya. Ambos, muy bien correspondidos por sus servicios.

Pero la relación de negocios entre ambas familias va más allá: una marca del hijo de empresario también comercializa en alguna zona los chocolates de la fábrica de los vástagos de López Obrador.

Pero, por el otro lado, Vidanta obtuvo permisos y concesiones del gobierno federal: un dictamen ambiental para un teleférico privado que conectaría un par de sus instalaciones en Nuevo Vallarta; la ampliación de una concesión por 15 años de una playa en Bahía de Banderas, Nayarit, y la autorización de un cambio de uso de suelo en terrenos forestales cercanos al Tren Maya para construir un centro de convenciones, entre otras prebendas.

Así, en Vidanta Nuevo Vallarta la encargada de comercializar en su crepería los productos de chocolate Rocío es la marca Sweet París, que es propiedad de Octavio Iván Chávez Saúl, el hijo de Chávez Morán para quien trabaja José Ramón López Beltrán en KEI Partners.

Según se refiere en la página de Sweet París hay dos presentaciones de una bebida preparada con el chocolate Rocío: el Cacao Freeze y Spicy Cacao. El primero es una bebida frozen que tiene un precio de 120 pesos.

En otro reportaje, Ayala y Cisneros informan que el teleférico en Nayarit para el cual había dado su visto bueno la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, resultó ser más grande. Vidanta, de forma presuntamente ilegal, amplió su proyecto: de contar con dos estaciones y un kilómetro de distancia, se fue hasta cinco andenes y cinco kilómetros.

Recuerdan que el proyecto que presentó Vidanta en su Manifestación de Impacto Ambiental se limitaba a lo primero, y que un oficio de la autoridad señaló claramente que no se autorizaba la construcción, operación, o ampliación de ningún tipo de obras y actividades que no estén listadas. Pero la empresa lo hizo.

Para que ello hubiera podido ser realizado la empresa debería haber solicitado una modificación. MCCI solicitó a las autoridades esa petición, pero la Semarnat no encontró ese trámite.

Mientras tanto, el teleférico continúa en funciones.

En otro texto se da cuenta de que en Baja California Sur, por la construcción del complejo turístico de lujo llamado Vidanta East Cape, desde hace unos dos años se ha cerrado un tramo de terracería que va de San José del Cabo hasta La Ribiera.

Ese camino, menciona el reportaje, es utilizado por los turistas para llegar a una playa, en la que practican el surf, el campamento y la pesca. También lleva a Cabo Pulmo, un arrecife de coral. Pero por el momento y desde hace dos años, ese canino permanece cerrado por la obra de Vidanta, por lo que los usuarios deben dar un rodeo.

Un caso más de beneficios del gobierno federal hacia Vidanta son las cuatro concesiones que la Comisión Nacional del Agua ha otorgado a las empresas Desarrollo Marina Vallarta y RGL Arrendadora de Inmuebles, en Nayarit, por las que pueden extraer el líquido y realizar descargas residuales.

Así, por ejemplo, Desarrollo Marina Vallarta obtuvo en 2019, a mes y medio de la asunción del poder por López Obrador, una concesión para explotar 775 mil metro cúbicos de agua. Según el reportaje, ello está en donde hay un club de golf de Vidanta que ha ido adquiriendo renombre incluso a nivel internacional.

Además, Desarrollo Marina Vallarta logró que en mayo de 2021 se le diera otra concesión para la descarga de hasta 350 mil metros cúbicos de residuos anuales.

Finalmente, en otro reportaje MCCI refiere el expedito permiso que en diciembre de 2020 la Secretaría de Comunicaciones y Transportes otorgó a la empresa OTM Naviera para el servicio que el crucero Vidanta Elegant brinda entre Puerto Vallarta y Mazatlán.

Según refiere el reportaje, OTM Naviera obtuvo casi en fast track la autorización para el funcionamiento de su embarcación: el permiso por tres años se lo entregaron en sólo 33 días, mientras que otras empresas han debido esperar hasta más de seis meses.

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