Por “término de comisión”, Jorge F. Hernández deja España; “Misógina tu chingada madre”, parafraseó a Ibargüengoitia

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El escritor Jorge Fabricio Hernández hizo público el documento de su cese como ministro para Asuntos Culturales de la Embajada de México en España, en el que se explica que fue por “término de comisión”. En ninguna parte se mencionan las acusaciones que hizo contra él Enrique Márquez, titular de Diplomacia Cultural de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). “Misógina tu chingada madre”, tuiteó el literato en parafrásis de Jorge Ibargüengoitia.

En un documento fechado el 9 de agosto, firmado por el director general del Servicio Exterior y de Recursos Humanos (cargo desempeñado por Moisés Poblanno Silva, según el sitio web de la SRE, porque el documento no incluye el nombre), y enviado por correo electrónico este martes, se indica que, “por instrucciones superiores”, se le comunica al escritor “que causará baja por término de comisión el día 1° de octubre”.

El documento también indica que Hernández deberá disfrutar 49 días naturales de vacaciones “a que tiene derecho”. Y se le recuerda su obligación de presentar su declaración de situación patrimonial por conclusión del encargo.

El literato presentó la imagen del documento en su cuenta de Twitter con el siguiente mensaje: “Consta que NO fui CESADO por ‘Misógino’ ni por ‘comportamientos poco dignos’. #Yomelibro”.

Es que en los comunicados dados a conocer el pasado fin de semana por Enrique Márquez, director ejecutivo de Diplomacia Cultural de la SRE, se hicieron duras acusaciones contra el escritor. En el primero de ellos, del sábado, se destacaba que la cancelación de la contratación de Hernández se debía a “comportamientos graves y poco dignos de una conducta institucional” (en una versión posterior, que permanece en la cuenta de Twitter de la dependencia, fue retirada la palabra “graves”).

En el comunicado del sábado pasado no había mayores detalles al respecto; después de observar la amplia reacción pública negativa al cese de Hernández, que fue calificado como un acto de censura, el domingo Márquez fue más específico en su acusación: el literato se habría referido “en términos muy ofensivos y misóginos a quien era su jefa, la Sra. Embajadora de México en España, María Carmen Oñate Laborde” (sic).

Por ello, en otro tuit de este martes, Hernández manifestó lo siguiente: “Parafraseando a Ibargüengoitia: ‘Misógino yo? Misógina tu chingada madre”.

En el documento oficial de la SRE mostrado por el escritor en ninguna parte se encuentra a lo que Márquez se refirió como “conductas ajenas al debido respeto a las personas y a los códigos de ética institucional” por ofender a la embajadora.

A manera de despedida este martes Hernández mostró en su redes sociales una fotografía en la que se le ve con Oñate, a quien, junto con sus compañeros de de la Embajada de México en España, dedicó “gratitud y honores”.

Al respecto y para desmentir la versión de Márquez sobre las presuntas ofensas contra la embajadora, Hernández comentó, en varias entrevistas el pasado lunes, que los dichos a que se refirió fueron hechos en una reunión privada y sólo con sus amigos hace un mes, y que no tuvieron que ver con misoginia ni con la embajadora. Y añadió que se encontraba con esta cuando se enteraron de la publicación de uno de los comunicados de Diplomacia Cultural contra el escritor.

En una entrevista con Pascal Beltrán, Hernández declaró que después de varias llamadas, Márquez le hizo saber del cese. Además, que al respecto no se consultó a la embajadora ni sobre despido ni sobre los comunicados publicados por Márquez.

Acerca de Oñate, Hernández dijo que “ha sido una dama, que ha sido muy entusiasta colaboradora con todo lo que tiene que ver con el ámbito cultural, que es nuestra mejor cara ante España y el mundo”.

También recordó la defensa de la lectura y la crítica que hizo a las declaraciones de Marx Arriaga, director de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública y sinodal de tesis de doctorado de Beatriz Gutiérrez Müller, en su artículo del pasado jueves en Milenio.

Acerca de lo anterior y su cese, expresó: “Lo que pasa es que toqué una fibra muy dolorosa, que es que se supone que las personas que somos escritores o biempensantes tenemos que perder el sentido común y la libre opinión cuando ocupamos un cargo público. Pero eso es mea culpa, yo ya me libré de eso. Yo ya ahora puedo escribir con mayor libertad”.

Añadió que el Instituto Cultural de México en España “sobrevive de milagro. No hemos tenido presupuesto este año”.

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