Ivermectina: ni la OPS/OMS ni el gobierno federal la autorizan para COVID-19, pero la CDMX la administra

Fotografía: Chedraui

La ivermectina, un antiparasitario que ha demostrado durante años una gran utilidad en casos de parásitos intestinales y de la piel, está siendo administrada para COVID-19 por el sector Salud de la Ciudad de México, esto, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud advirtió desde el inicio de la pandemia que no se recomienda tal uso y que la propia secretaría de Salud federal se adhirió a ese criterio.

Este viernes, en conferencia de prensa, Olivia López, secretaria de Salud de la CDMX, dijo que numerosos estudios avalan el uso de la ivermectina para prevenir, curar o reducir la gravedad de los síntomas de COVID-19, y que por ello se receta en los hospitales públicos de la capital, con el aval del expertos del Instituto Nacional de Nutrición, el IMSS y la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México

“La Secretaría de Salud (de la Ciudad de México) ha identificado que hay bastante evidencia para utilizar en personas positivas a SARS-COV-2, aun sin síntomas, algunos medicamentos como ivermectina y azitromicina”, comentó en conferencia de prensa.

En respuesta a la declaración de la funcionaria, la Asociación Mexicana de Infectología y Microbiología Clínica emitió un comunicado de prensa señalando que el uso de ese fármaco para tratar la COVID-19 carece de sustento científico.

“No se recomienda el uso de Ivermectina, Hidroxicloroquina, Azitromicina, Lopinavir-Ritonavir”, asienta.

“Las recomendaciones sin sustento científico crean una falsa expectativa, retrasan la atención intrahospitalaria y condicionan aumento de las complicaciones”, sentenció.

La asociación médica, presidida por el doctor Juan José Danis Hernández, también menciona el uso de un fármaco de Eli Lilly, del cual se informó esta semana que es eficaz para la prevención, el Bamlanivimab. Sobre ese medicamento dijo que su uso está aprobado pero sólo “para uso por emergencia sanitaria por Cofepris”, lo cual significa que aún no cuenta con un registro sanitario en forma. Es decir, que aunque se ha demostrado su eficacia, falta que el fármaco cumpla los diversos protocoles legales para su comercialización en México.

Mismo criterio en contra del uso de ivermectiva para COVID-19 tiene el gobierno federal, que se alinea al respecto con la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud.

En el sitio web oficial, dependiente del gobierno mexicano coronavirus.gob.mx , las autoridades sanitarias replicaron el comunicado de prensa, signado por la OPS/OMS en junio de 2020, que señala:

“Aunque la efectividad de la ivermectina se está evaluando actualmente en varios estudios clínicos aleatorizados, debe enfatizarse que la Organización Mundial de la Salud (OMS) excluyó la ivermectina del estudio “Solidarity” (5), por ella copatrocinado, un esfuerzo para encontrar un tratamiento efectivo para COVID-19”. Es decir, que se eliminó de los posibles medicamentos eficaces para la enfermedad que se están evaluando en el corto plazo.

“La OPS desaconseja firmemente el uso de ivermectina para cualquier otro fin diferente de aquellos para los que está debidamente autorizados”, enfatiza.

Sobre la supuesta suficiente evidencia que la responsable de salud de la CDMX argumenta, podemos encontrar información en el comunicado de la OMS. De acuerdo a este documento, que se puede consultar en

https://coronavirus.gob.mx/wp-content/uploads/2020/06/OPS_Declaracion_sobre_ivermectina_para_COVID-19.pdf

existen, en efecto, diversos estudios clínicos sobre la posible eficacia de la invermectina, los cuales han sido evaluados por el organismo.

“La revisión concluyó que los estudios sobre ivermectina tenían un alto riesgo de sesgo, muy poca certeza de evidencia y que la evidencia existente es insuficiente para llegar a una conclusión sobre sus beneficios y sus daños”. En otras palabras: los estudios existen, sí. Pero fueron mal conducidos y no arrojaron evidencia suficiente.

Este criterio no ha variado desde junio de 2020. Es importante asentar que los testimonios individuales sobre personas que afirman haberse curado gracias a la ivermectina o haber prevenido el virus, no tienen valor científico, sino meramente anecdótico.

Puede haber personas que hayan ingerido ivermectina y a partir de ello, pensaran que si superaron el COVID-19 fue gracias a ese medicamento. Cuando lo cierto es que pudieron recuperarse por la labor de su propio sistema inmune. O sea, que se hubieran recuperado aún si tomar la invermectina.

El principal estudio respecto a este antiparasitario se realizó en cultivos de laboratorio, sobre muestras in vitro del SARS-CoV-2, no en humanos. Este estudio efectivamente logró eliminar al virus en dichas pruebas, pero utilizando cantidades hasta 20 veces mayores a las que son seguras para consumo humano.

Ese resultado, aunque podría indicar una posible efectividad de la ivermectina contra el virus, no significa que sirva al ser administrado en el organismo humano. En meramente un primer indicio que debe seguirse investigando exhaustivamente, de la misma forma que todos los medicamentos deben ser evaluados de manera continua.

Tristemente, tal como ocurre con muchos “descubrimientos” médicos, el uso de la ivermectina ya ha obtenido seguidores, adeptos o hasta fanáticos, incluso en la propia comunidad médica. Algo similar ocurre con el uso supuestamente “milagroso” del dióxido de cloro, cuyo gran “descubridor” es un médico que se ha reconvertido en gurú y proclama ir contra el “engaño de las farmacéuticas”.

Es indispensable señalar que un pilar del conocimiento científico es lo que se llama “peer revision” o “revisión entre pares”, que no es otra cosa que poner a disposición el trabajo, las teorías o descubrimientos para ser evaluados por la propia comunidad de expertos en el campo en el que se trate. Dicha revisión entre pares suele ser (y así debe ser) despiadada. Es lo que está ocurriendo con la ivermectina y su uso en COVID-19. Si tiene alguna utilidad, esta no ha sido aún demostrada.

Al momento, la ivermectina es defendida por un grupo de investigadores médicos que no han logrado convencer al total de la comunidad médica y por ello, han convertido la defensa del fármaco en una causa más ideológica que médica.

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