Recomendamos: Ironía y sarcasmo en la comparecencia de Ebrard, por Francisco Garfias

Foto: Cuartoscuro

Marcelo Ebrard apareció muy sonriente del brazo de Ricardo Monreal en el patio del federalismo, antes de ingresar al salón de sesiones del Senado.

“Allí tienes a la prensa”, le dijo el legislador al canciller, mientras señalaba con la vista el enjambre de fotógrafos, camarógrafos y reporteros que ambos tenían enfrente, detrás de la cinta amarilla que los aislaba de los informadores.

Los dos aspirantes a la candidatura presidencial de Morena sonrieron para las cámaras. Se veían cómodos el uno con el otro. Parecían aliados que enfrentan en desventaja a la consentida señalada por el dedo mayor para 2024.

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Era el preludio de la comparecencia del canciller con motivo del Tercer Informe de Gobierno de AMLO. Durante el ejercicio, Marcelo se mostró autocomplaciente y sobreestimó el peso de México en el concierto internacional.

“El nivel de respeto que tiene México es de los más altos en la historia”, dijo el canciller en su intervención inicial ante el pleno del Senado. Palabras que dejaban chiquito al mismísimo Isidro Fabela, pilar de la diplomacia mexicana.

Para respaldar su humilde comentario, el titular de la SRE habló de su reciente visita a la sede de la ONU, en Nueva York, y al Consejo de Seguridad del organismo. “La voz de México se escucha porque tenemos autoridad política y moral”, subrayó. Sus palabras provocaron sonrisas sarcásticas, comentarios irónicos y referencias demoledoras.

¿Se puede tener autoridad política cuando haces invitado de honor y orador al dictador cubano Miguel Díaz-Canel, en la ceremonia de Independencia de tu país? ¿Se puede presumir autoridad moral cuando apaleas, encierras y separas de sus familias a los migrantes para hacer la tarea sucia a EU?

Todos saben que para este gobierno la diplomacia no es prioridad. “La mejor política exterior es la política interior”, suele decir el presidente López Obrador.

El mundo no le interesa. Sólo ha efectuado un viaje oficial a Estados Unidos para hacerle el caldo gordo a su derrotado amigo Donald Trump, en los casi tres años que lleva en Palacio Nacional.

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Marcelo habló ante los senadores de una “muy buena relación” con el gobierno de Joe Biden, a quien AMLO no ha visto personalmente desde que llegó a la Casa Blanca.

Para ilustrar sus palabras, mencionó la visita de Kamala Harris a México; el diálogo económico de alto nivel entre los dos países y el diálogo en materia de seguridad que iniciará el 8 de octubre. Ese evento, por cierto, servirá para que México insista en que no coincide con la Iniciativa Mérida.

Ebrard argumenta que los resultados de esa iniciativa son “más violencia y aumento de consumo de estupefacientes”.

¿Será la Iniciativa Mérida la que explique esos aumentos o la estrategia “abrazos, no balazos” que garantiza impunidad al crimen organizado? Es pregunta, no se alboroten.

Hay desacuerdos con Estados Unidos por la política energética, por el medio ambiente, por las acusaciones sobre financiamiento de la embajada a organizaciones de la sociedad civil que AMLO acusa de “golpistas”; como bien lo  apuntó la senadora del PAN, Martha Márquez.

Hay diferencias también por el llamado que hizo AMLO a Washington para que cese el “bloqueo” de Estados Unidos a Cuba, un embargo más retórico que real.

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Otro que fijó una postura crítica sobre las relaciones México-Estados Unidos fue Emilio Álvarez Icaza, integrante del nuevo Grupo Parlamentario Plural que coordina el senador Germán Martínez.

Luego de subrayar que las imágenes de la cacería de migrantes en las fronteras norte y sur del país son “una vergüenza, nos duelen profundamente”, Álvarez Icaza añadió:

“Preocupa mucho la muy amable relación con un presidente que no se cansó de insultar a México, como Donald Trump, y las constantes provocaciones que, desde lejos, se ven en otra parte de la relación hacia el gobierno de EU”.

Para terminar, manifestó su rechazo a las expresiones de Isabel Arvide, representante de México en Estambul —gritó ¡Viva López Obrador! en la ceremonia del 15 septiembre—; y el nombramiento del exgobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz, como embajador en España.

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