Enésimo informe: ya sólo falta que AMLO diga que por él sale el sol

En el enésimo informe que rinde al pueblo de México, el presidente Andrés Manuel López Obrador prácticamente se limitó a hacer refritos de las ya muy gastadas fórmulas que presenta a diario en sus mañaneras que ya son más que lugares comunes en él. Logros, muy pocos y ni siquiera mayores, aunque los quiso exaltar hasta el grado de que casi tenemos que agradecerle que salga el sol.

Así, López Obrador siguió celebrando el aumento del salario mínimo (muy afectado por la inflación) y, como si fuera un logro, el crecimiento de las remesas, que en su infinita mayoría provienen del injerencista Estados Unidos. Y, como si sólo dependieran de su política económica y no de múltiples factores externos, exhibió como sus éxitos la apreciación del peso y los precios internacionales del petróleo.

También, como si no se tratara de una clara señal del fracaso del modelo económico y social que pervive hasta la fecha, el tabasqueño volvió a presumir que 25 millones de hogares mexicanos reciben apoyos del gobierno.

El presidente calificó al casi desolado Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles como una “obra emblemática de gran calidad”, aunque hasta hoy las líneas aéreas internacionales de importancia se resisten a comprobarlo (o tal vez ya lo hicieron y por justamente eso no quieren arribar allí).

En lo energético estuvo la parte fuerte del presidente: en julio operará Dos Bocas y el país será feliz con sus refinerías aquí y en Estados Unidos. Celebró que en México no subieron los precios de combustibles ni de electricidad, aunque no aclaró a qué costos fiscales ni sociales, ni que el generoso pueblo mexicano ha subsidiado, por ejemplo, hasta a los automovilistas del vecino del país del norte.

Además, dijo que se está no sólo rescatando el petróleo, sino el control de la nación sobre la industria eléctrica, y sobre esto último se refirió muy elogiosamente al gobierno del priista Adolfo López Mateos. Y sobre su iniciativa de reforma al sector, atacó a quienes no se plieguen a sus designios con adjetivos muy sobados: quienes voten en contra son “entreguistas”, “conservadores”, “de derecha”, “reaccionarios”. Pero, en caso de que pierda, enviará una iniciativa para que el litio sea recurso de la nación y lo explote únicamente el Estado mexicano, que para eso si tiene votos.

Por si fuera poco, en caso de que su propuesta no pase, él ya protegió al país de “una traición”: recordó la reciente resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre la Ley de la Industria Eléctrica.

En seguridad (donde dijo que “le dan el avión”), volvió a expresar que va a la raíz al dar apoyos a obreros, campesinos, desempleados y a los jóvenes para que los capos se queden solos con sus lugartenientes y sicarios. Y así, frente a las masacres, asesinatos, desapariciones, territorios controlados o disputados por el crimen organizado, su gran solución es Jóvenes Construyendo el Futuro.

Pero López Obrador cuando menos concedió que el feminicidio ha aumentado en 15 por ciento, pero ¡ah!, es porque ese delito fue reclasificado. Pero se ha mejorado la seguridad sin violaciones a los derechos humanos, según él y contra lo que se ve a diario en México.

El presidente agradeció la militarización del país a los secretarios de la Defensa Nacional y de Marina, no va por la reelección y caminamos hacia el Estado de bienestar con una cita de Federico Engels ante la tumba de Marx y con mística en el quehacer público.

Y ya sólo falta que López Obrador diga que por él sale el sol.

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