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Foto: Cuartoscuro

AMLO es el primer presidente regionalista en la historia de México: regionalista en el sentido de que asume representar una supuesta esencia del “carácter tabasqueño”, el cual, depurado de sus excesos temperamentales, es digno de servir como ejemplo a México. Lo ha dicho y repetido muchas veces:

“En Tabasco, la naturaleza tiene un papel relevante en el ejercicio del poder público. En consonancia con nuestro medio, los tabasqueños no sabemos simular. Aquí todo aflora y se sale de cauce. En esta porción del territorio nacional, la más tropical de México, los ríos se desbordan, el cielo es proclive a la tempestad, los verdes se amotinan y el calor de la primavera o la ardiente canícula encienden las pasiones y brota con facilidad la ruda franqueza.”

Esta interpretación poetizante debe ser cotejada con los estudios científicos recientes sobre la relación entre el clima y la salud mental. Es un hecho que los mayores índices de desórdenes mentales se presentan en las regiones tropicales en correlación con las temperaturas extremas, las inundaciones y otros eventos climáticos. Los mayores índices en México son los del sureste, con Tabasco, Campeche, Chiapas, Quintana Roo y Oaxaca a la vanguardia.

El impulso al enardecimiento que AMLO elogia como signo de autenticidad puede ser interpretado también como síntoma de desorden mental pero es difícil deducir de esto la existencia de un “carácter regional”. Conozco tabasqueños que, lejos de encajar en ese perfil, son amables, comedidos, discretos y educados. Al abordar el tema pienso en ellos con el respeto que inspiran y evito cualquier generalización que pudiera resultar ofensiva.

AMLO proyecta deliberadamente su idiosincrasia como rasgo de su conducta política, la cual, según él, debería ser la de todos los mexicanos. “Tabasco deber ser ejemplo de justicia, bienestar, lucha y grandeza”, ha dicho. Pero es obvio que él no necesita estar “bajo la ardiente canícula para encender sus pasiones y hacer brotar con facilidad su ruda franqueza.” De hecho, a menudo manifiesta que quienes no actúan como él son “hipócritas”, dicho con acento exagerado para que no quepan dudas de su cuna regional. Curiosamente, cuando habla con representantes extranjeros o en foros internacionales evita ese acento, lo que hace pensar que su uso para consumo doméstico es calculado.

El apego al terruño ―la “querencia”, dijo Luis González y González― es un sentimiento legítimo, pero blandirlo ante otros o en público como signo de distinción o de superioridad es de mal gusto; en política es un despropósito, y en un presidente de la república es inadmisible, pues se supone que éste debe gobernar para todos sus connacionales, lo que impone un deber libre de preferencias regionales. Ciertamente, AMLO asume gobernar para todos los mexicanos, pero quiere hacerles saber que los gobierna un tabasqueño, lo cual debe ser entendido como garantía de autenticidad y vanguardismo.

Esto trae consecuencias indeseables, como el predominio de políticos de esa entidad en los puestos del gobierno federal, sobre todo en los proyectos prioritarios del presidente. Para él basta que un político sea tabasqueño, tenga antepasados políticos tabasqueños, haya trabajado con políticos tabasqueños o sea originario del sureste de México, en especial de Chiapas, para redimirlo de sus pecados cometidos en el “viejo régimen” y asignarle puestos de alta responsabilidad, sin considerar sus calificaciones y experiencia.

¿Qué hace que Manuel Bartlett ―identificado por la corriente de AMLO como el autor del “fraude electoral” de 1988 y dueño de propiedades inmuebles que lo hacen sospechoso de enriquecimiento ilícito― ocupe ahora la dirección de la Comisión Federal de Electricidad?: que es hijo de un gobernador de Tabasco y que militó con el tabasqueño Carlos Madrazo en el PRI en 1965.

¿Qué hace que Adán Augusto Romero López sea secretario de Gobernación?: que fue gobernador de Tabasco y sea considerado por AMLO como su “hermano”. ¿Qué hace que Octavio Romero Oropeza, agrónomo dedicado a negocios ganaderos, sea ahora director de Pemex?: que es de Tabasco. ¿Qué hace que todos sus socios en ese negocio (empresa Mercocha, de la que no hay información en internet) ocupen los puestos más importantes de Pemex?: que son de Tabasco. ¿Qué hace que Javier May, presidente de Mercocha, sea hoy secretario de Bienestar?: que es de Tabasco.

¿Qué hace que Patricia Armendáriz, una de las artífices del Fobaproa ―”el mayor fraude en la historia de México”, según AMLO― sea ahora diputada por Morena y miembro del círculo más cercano al presidente?: que es de Chiapas. ¿Qué hace que Manuel Velasco Coello, líder del PVEM, sea hoy aliado principal de AMLO?: que fue gobernador de Chiapas. ¿Qué llevó a Josefina González Blanco a la Secretaría de Protección del Ambiente?: que es hija de Patrocinio González Blanco, ex gobernador de Chiapas, sobrino y albacea de Tomás Garrido Canabal. ¿Qué hace que Carlos Cabal Peniche, cuyo banco Unión-Cremi precipitó la crisis bancaria que desembocó en el Fobaproa, haga ahora negocios a trasmano con el banco Bienestar?: que es empresario de Tabasco…

Tabasco y Chiapas son entidades típicamente oligárquicas, donde los vínculos familiares son decisivos. No extraña que esas relaciones de poder se hayan trasladado al gobierno federal. Basta ver la colonización de Pemex por tabasqueños sin más experiencia petrolera que la creencia de que el petróleo y el gas natural pertenecen a Tabasco.

El vínculo de AMLO con Fernando Coello Pedrero (abuelo de Manuel Velasco Coello y fallecido en 2020) refleja la fuerza de esos lazos oligárquicos. Empresario minero e inmobiliario, heredero de la fortuna de la familia Pedrero (propietaria del monopolio del alcohol en Chiapas desde el siglo XIX), dueño de grandes extensiones de tierra en Palenque y promotor del ferrocarril transístmico, Coello Pedrero fue nombrado por AMLO como su asesor cuando fue Jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

¿Por qué un hombre con este perfil asesoró a AMLO en los problemas de la capital de la república? Misterio. Se sabe que protegió a los padres de AMLO en su vejez y presumiblemente a AMLO mismo. El hotel de Palenque que, se dice, fue administrado por la madre de AMLO en su vejez sin tener experiencia hotelera ¿fue propiedad de Coello Pedrero? La edificación y la finca “La chingada”, que AMLO dice le fue heredada por su madre ¿es el mismo inmueble que una vez fue hotel? Tema de investigación periodística.

Transmigración de las almas

AMLO es apasionado de la historia de México, sobre la que ha escrito varios libros. Menos conocida es su identificación más apasionada aún con determinados personajes, al punto de seguir ceñidamente sus ideas y experiencias, como encarnándolas al pie de la letra. Naturalmente, estos personajes son tabasqueños o han sido relevantes para Tabasco. Los más obvios son el michoacano Francisco J. Múgica y Tomás Garrido Canabal.

Francisco J. Múgica, cuyos méritos militares, legislativos y administrativos son ampliamente reconocidos, es el modelo de AMLO. Fue gobernador de Tabasco once meses entre 1915 y 1916, enviado por Carranza para mantenerlo a distancia. El hecho de que Tabasco no se prestara a la práctica de sus ideales no lo arredró. Inició una campaña anticlerical sin enemigo al frente, convirtió la catedral de Esquipulas (Villahermosa) en cuartel, ordenó incinerar efigies religiosas y fusilar a “conservadores”, cambió el nombre de la capital (Villahermosa por San Juan Bautista) y decretó que los nombres de santos de los pueblos fueran cambiados por nombres de héroes nacionales. Decidido a repartir haciendas, descubrió que sólo había una, la cual repartió de inmediato. En su favor debe decirse que destinó la mitad del presupuesto a educación, hizo una administración honesta y dejó un modesto superávit.

Múgica se diferenció de otros revolucionarios por su impaciencia. Asumió que los cambios debían hacerse con prontitud para tornarlos irreversibles, bajo el supuesto de que la reacción regresaría a anularlos. Ese ímpetu suyo fue la causa de que sus jefes revolucionarios le asignaran tareas en territorios lejanos de la capital. Fue así que Carranza lo envió a Tabasco y Calles lo envió a Islas Marías como “gobernador” de 1928 a 1932. En términos prácticos, fue desterrado. En 1941 fue desterrado de nuevo, esta vez como gobernador del Territorio de Baja California Sur.

El descabellado proyecto de AMLO, “Muros de agua José Revueltas”, para convertir Islas Marías en destino turístico, ecológico y educativo, es en realidad un homenaje personal suyo a Múgica. Al declarar inaugurado el proyecto dijo: “…un revolucionario al que admiro mucho, Francisco J. Múgica (…) director de Islas Marías, íntegro, honesto, cuando murió no tenía bienes (…) Por eso ahora queremos tener un gobernador de Islas Marías” (designó in situ a un militar, 13/03/21). Ahí anunció la creación de la ruta marítima que, según él, iniciaría en julio del mismo año, una vez que la Secretaría de Marina construyera los barcos (¡en cuatro meses!). Por supuesto, eso no ocurrió. Cinco días después declaró inaugurado el “Complejo Petrolero Francisco J. Múgica” en Centro, Tabasco.

Los tres destierros del ex-seminarista Múgica se explican por su carácter. Su secretario particular, Abel Camacho, escribió: “al general Múgica se le atribuye (…) un carácter endiablado (…) jefe que no cejaba en su exigencia (…) que no soportaba a sus colaboradores y (…) frecuentemente sus colaboradores tampoco lo soportaban a él.” Silvano Barba González, secretario particular de Lázaro Cárdenas, escribió que éste le confió que “Múgica perdía con frecuencia el control de sí mismo en momentos de ira (…) Usted puede imaginar lo que haría siendo presidente en un momento de esos.” Un poco a la ligera, Múgica admitió tener ese problema de carácter pero el historiador López Obrador lo pasa por alto. En vez de eso exalta frases efectistas suyas como “¡Hay que tabasqueñizar a México!”, pronunciada en 1934, el momento de mayor poder de Tomás Garrido Canabal.

AMLO y Tomás Garrido Canabal

En cuanto a Garrido Canabal, quien pasó a la historia como líder fascista de una entidad bananera, las palabras de AMLO son más que indulgentes: “Garrido Canabal funcionó muy bien en el trópico. Tenía una sensibilidad política extraordinaria (…) era un hombre con instinto político (…) sus cualidades eran la habilidad, la audacia, el aplomo.”

Esta apreciación contrasta con la de tabasqueños que lo padecieron. El ilustre Andrés Iduarte escribió: “…en una hora de pasiones, en medio de la lucha entre liberales y católicos, la violencia desatada por el gobernador de Tabasco y su habilidad para la publicidad y la propaganda le dieron ribetes de reformador. La demagogia, hecha de astucia y audacia, se hermanaron en este hombre, fruto típicamente tropical, pintoresco y repugnante como el caimán, la tarántula y la víbora.”

El historiador Manuel González Calzada dice: “Frío en la represión, constante en el rencor y el odio, tozudo en su decisiones negativas; incrédulo ante la amenaza del desprestigio, violento en el castigo y la venganza, igual que su medio y su época; desconfiado ante la luz ajena, egocentrista absoluto, desdeñoso de la cultura en su más amplio sentido; escaso en su información sociológica, audaz en sus pretensiones de creador; de ideas explosivas, altanero en su papel de jefe; así era Tomás Garrido Canabal.”

Garrido Canabal empezó su carrera política como abogado del “Tribunal del Pueblo” creado por Múgica en 1915. El tribunal del pueblo ―idea que AMLO ha amagado con revivir― consistió en una oficina a la que la gente acudía a presentar sus demandas, las cuales eran resueltas ipso facto por Garrido Canabal, prescindiendo de procedimientos judiciales. En elogio de este proceder, Múgica exclamó: “¡Seguid el ejemplo de este pueblo que ha levantado en sus manos la bandera rojinegra sin temor a ninguna crítica y que ha violado todas las leyes que se han opuesto a su progreso! Señores: hay que tabasqueñizar a México.”

Garrido Canabal fue gobernador de Tabasco cuatro veces entre 1919 y 1934, quince años signados por una política anticlerical sanguinaria y estridente. Su elección en 1922 fue muy violenta, marcada por el asesinato de Miguel Torruco, diputado de su partido. Lo curioso es que en Tabasco no había poder clerical. La evangelización no penetró en la entidad. Un decreto promulgado por el gobernador Carlos Green en 1919 ordenó que sólo podía haber un cura por cada 30 mil habitantes. En 1925, cuando Garrido Canabal era gobernador, quedaba sólo uno, el padre Macario Aguado, cuya errancia por la selva es el tema de la novela El poder y la gloria de Graham Greene.

Garrido Canabal llevó el anticlericalismo de Obregón y Calles a extremos para colocarse a la vanguardia del movimiento revolucionario. La lista de sus atrocidades y extravagancias es tema de otro artículo. Basta decir que nombró un obispo cismático, prohibió la cruz de Cristo y pronunciar la palabra “Adiós”, que ordenó sustituir por la palabra “Salud”. Prohibió criticar al ejército por considerarlo la institución más íntegra, ordenó allanar casas para confiscar imágenes religiosas; las cabezas de estatuas de santos eran bateadas como pelotas de béisbol; los niños eran obligados a presenciar semejantes espectáculos. El 12 de diciembre de 1931, Garrido Canabal ordenó confiscar todas las imágenes y efigies de la virgen de Guadalupe e incinerarlas en público. Un día convocó al pueblo a recibir al señor obispo que llegaría por barco a Villahermosa. Resultó que el personaje era un toro semental con un letrero colgado de sus cuernos que decía “Señor Obispo”.

La educación racionalista y el diario Regeneración

En su apreciación de Garrido Canabal, AMLO es contradictorio: por un lado, elogia que su anticlericalismo se haya traducido en “un extraordinario impulso a la educación racionalista”; por el otro lamenta que “la escasez de hombres con voluntad transformadora [se explique por] la falta de centros de instrucción religiosa o de Letras en Tabasco.” La coherencia no es su fuerte.

La “educación racionalista”, iniciada por Francisco J. Múgica y llevada a extremos grotescos por Garrido Canabal, fue una vulgar mascarada, una pantomima. Cualquiera podía ser maestro, siempre que siguiera el “Código moral para maestros” difundido por el diario Regeneración. Ni siquiera se necesitaban aulas, pues la indoctrinación era al aire libre en convivio con la naturaleza. Los niños cantaban himnos y repetían las consignas difundidas por Regeneración.

El diario Regeneración, único diario en Tabasco, pues Garrido Canabal proscribió todos los otros, fue fundado en 1924 con el propósito de “redimir al proletariado” y crear “el hombre nuevo” bajo la doctrina del “bienestar social”. Sus notas estaban plagadas de consignas y denuncias permanentes contra “los conservadores”, quienes eran constantemente estigmatizados y burlados. Regeneración exponía públicamente hasta a sus propios colaboradores y a miembros de las Ligas Centrales de Resistencia que no pagaran cuotas.

Las Ligas Centrales de Resistencia eran organizaciones de productores, maestros, empleados públicos y estudiantes típicamente corporativas, a imitación de las organizaciones fascistas italianas de la época. De la corporación de estudiantes surgió el Bloque Juvenil Revolucionario (encabezado por Carlos A. Madrazo), que evolucionó en los “Camisas Rojas”, organización paramilitar que usaba la fuerza para someter a los desafectos y hasta a los neutrales. Estas organizaciones fueron reportadas por la prensa internacional como “fascistas”. La brutalidad de Garrido Canabal se sintetiza en su frase: “Que se mutilen los hombres pero que se salven los principios.”

Dictador bananero

Según AMLO, la fuerza de Garrido Canabal no hubiera sido posible sin el auge de la producción de plátano. Le faltó decir que su héroe se enriqueció con la creación de la Compañía Fluvial de Tabasco (encabezada por su hermano Manuel J. Garrido), que monopolizó el transporte de la fruta en el río Grijalva. En su ofensiva contra “los conservadores” (especialmente contra los españoles), se apropió de diez mil cabezas de ganado y muchos terrenos rurales y decretó que en los últimos diez días de cada mes sólo se vendiera carne de su hermano… Pío.

Dicho sea de paso, el nombre “Pío” fue usual en la familia de Garrido Canabal, desde su padre Pío Garrido Lacroix hasta su descendiente Pío Sexto. Los Pío Garrido Canabal eran nombrados con números romanos, como si fueran papas. Pío Garrido Lacroix obtuvo licencia de su hijo para explotar yacimientos petrolíferos en Macuspana en 1929, los que dedicó a la explotación ganadera. A esos campos llegó el padre de AMLO, Andrés López Ramón, como empleado de una compañía petrolera en 1948.

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