Fernández de Cevallos desafía a AMLO, “difamador cobarde”, a denunciarlo

Cuartoscuro

Casi a una semana de que retara al presidente Andrés Manuel López Obrador a sostener las acusaciones en su contra, Diego Fernández de Cevallos le exige que presente su denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR); de otra forma lo hará él. Y llama al mandatario “difamador cobarde”.

En una misiva dirigida al presidente, Fernández de Cevallos dice que comprende que no quiera enfrentarlo cara a cara en Palacio Nacional, además de que le recuerda a López Obrador cómo evadió su reto: “Comete un error si supone que ya se escapó de mi reclamo por el hecho de formularme torpemente unas preguntas, proyectando la penosa imagen de tinterillo cantamañanas”.

Y es que el 13 de mayo, un día después del reto original de Fernández de Cevallos, por enésima ocasión López Obrado evadió sostener sus dichos y probar sus acusaciones. Cuestionado sobre la anterior carta del abogado, el presidente respondió con otra de sus gracejadas: “No, pues, ¡ay, nanita!”.

Sobre la carga de la prueba, el mandatario la depositó (contra el viejo adagio de que el que acusa, prueba) sobre Fernández de Cevallos, a quien formuló varias preguntas: que dijera si fue o no abogado de Jugos del Valle; que abogado y empresa exigieron que les devolvieran el IVA cuando asumiera la presidencia Vicente Fox; si se llegó a un acuerdo administrativo antes de que concluyera el proceso, lo que significó miles de millones de pesos que salieron de participaciones a estados; si utilizó o no influencias, y “de cuánto fue el moche”.

El presidente sólo hizo esas preguntas y sembró suspicacias, pero ninguna de las pruebas que dice poseer. Pese a ello, y preguntado sobre una probable denuncia del abogado por ello, el presidente concluyó sobre si presentaría sus supuestas pruebas: “Sí, si él dice que lo que yo estoy diciendo no es cierto, él estaría en su derecho de denunciarme. Pero yo no digo mentiras, tengo las pruebas”.

Es en el marco de esa conferencia de prensa que en su carta de este martes Fernández de Cevallos escribe que no corresponde al presidente imputarlo “desde su púlpito imperial un delito de ahora y otros de hace 20 años (que no cometí) y negarse a exhibir las pruebas que dice tener en mi contra”.

Tras denunciar el proceder difamador del presidente contra quienes se le oponen, Fernández de Cevallos dijo que si López Obrador fuera “un hombre de honor” habría acompañado sus acusaciones con las pruebas correspondientes. Como no es así, le exige presentar ante la FGR la denuncia correspondiente para que el asunto se resuelva conforme a derecho.

Sin embargo, aunque en su carta Fernández de Cevallos presume que López Obrador no lo hará “pues está sobradamente probado que es usted un difamador cobarde”, le advierte que si el mandatario no satisface su exigencia, “la denuncia de hechos la presentaré yo”.

El abogado concluye su carta de la siguiente forma: “Tenga la seguridad de que lo respetaré tan pronto usted respete a los gobernados, especialmente a los más vulnerables”.

Apenas este lunes Fernández de Cevallos había recordado en su artículo en Milenio una experiencia similar que tuvo en 2003 con López Obrador, cuando este era jefe de Gobierno del Distrito Federal. Entonces el hoy presidente lo había acusado de tráfico de influencias en perjuicio de los pobres de la ciudad, e incluso, como es su costumbre, el tabasqueño prometió a los periodistas pruebas de sus dichos, las que nunca presentó y, por el contrario, cuenta el abogado, “huyó reptando a su hábitat, y en su fuga dijo: ‘Que investiguen los medios’. Así ha sido siempre de hipócrita y falso”.

En aquella ocasión, recuerda Fernández de Cevallos, también exigió a López Obrador que presentara su denuncia porque el tráfico de influencias es un delito, y le advirtió que si no lo hacía él se encargaría de presentarla.

Ante la falta de respuesta de López Obrador, dice el jurista, él presentó una denuncia ante la entonces Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal para que el asunto se investigara y resolviera conforme a derecho.

“Poco tiempo después se decretó en mi favor el No Ejercicio de la Acción Penal, porque no se halló delito que perseguir. Como advertí que no se había tomado declaración al acusador ni requerido para que entregara las pruebas, me inconformé con el referido No Ejercicio, a fin de que se integrara debidamente la indagatoria. Finalmente, sin más trámite, se archivó el expediente”, escribió Fernández de Cevallos.

Rememoró que en aquel entonces señaló a López Obrador como “un hombre que miente, que desprecia el Estado de derecho, que amenaza a jueces y tribunales, además de difamar y calumniar cobardemente”. E indicó: “Hoy es el mismo”.

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