El feminismo necesita reflexión en la academia y escándalo en las calles: Marta Lamas

Para hacer avanzar al feminismo mexicano se debe cerrar la brecha existente entre las jóvenes activistas que en muchos casos carecen de formación política y entre las feministas académicas que hacen reflexión que no siempre llega al grueso de la población, consideró la destacada feminista Marta Lamas. Para avanzar, el feminismo necesita reflexión en la academia, y escándalo en la calle, afirmó. 

En entrevista con Marco Levario Turcott en el espacio informativo de etcétera, Lamas charló sobre la entrada en vigor de la Ley Olimpia, sobre las distintas maneras en que se manifiesta el feminismo actual en México y sobre su más reciente libro Dolor y Política.

La entrada en vigor de la Ley Olimpia, dijo, “es un paso en este proceso de los cambios de los códigos culturales. De nuestros usos y costumbres de relación entre hombres y mujeres en México que están muy marcados por el machismo. La ley Olimpia lo que viene es a poner un alto a formas de abuso que empezaban a circular mucho, sobre todo entre jóvenes, que andan con esto de filmarse en escenas sexuales y que no entienden todavía el concepto del consentimiento”.

Agregó que esta ley es un buen paso, pero no es suficiente ya que hay muchos más problemas en torno a las relaciones entre hombres y mujeres a los que también se les debe poner atención y no solo a los que tienen un contenido sexual.

A pregunta de Levario Turcott, en el sentido de si el feminismo se puede considerar un sistema consolidado de creencias o propuestas, y no solo una serie de acciones reactivas y no propositivas, Lamas puntualizó, en primer lugar, que se debe hablar de feminismos, no sólo de feminismo.

“Los feminismos son varios. El movimiento feminista tiene muchas tendencias. Aparte de ser un movimiento político, es una crítica de la cultura y un pensamiento político que plantea que la diferencia sexual no se debe traducir en desigualdad social, económica o política. Eso es lo distintivo de los feminismos”.

Dijo que se está criticando mucho al feminismo en singular a partir de lo que pasa en la calle, y eso es una visión incompleta. En este momento “hay muchos feminismos haciendo distintos tipos de cosas”.

Manifestó que, como en todo movimiento, hay grupos más extremistas, más prudentes, más protagónicos, pero hay que entender que el planteamiento de base del feminismo tiene que ver con “comprender que la sexualidad entre las hembras y los machos humanos no debe ser causa de actitudes de discriminación ni de subordinación, no es una cuestión solamente reactiva sino una propuesta política bastante sólida que se ha desarrollado durante mucho tiempo en distintas etapas históricas”.

Dijo que, como parte de la etapa actual, algunas veces los feminismos muestran algunas facetas “más llamativas” pero insistió, los feminismos tienen legitimidad en “todos los campos de conocimiento”.

Y enfatizó: “No hay que irse con la finta de que lo que está proponiendo el feminismo es sólo lo que se escucha en las consignas en las calles. Esas son formas populares de expresión, pero hoy el feminismo ha hecho una construcción de conocimiento muy importante que explica por qué los seres humanos hemos ido internalizando una serie de esquemas acerca de qué son los hombres y qué son las mujeres”.

Esta serie de ideas son lo que llamamos el machismo, y éste “distorsiona las posibilidades humanas, tanto de los hombres como de las mujeres para desarrollarse como seres mucho más ricos, completos y abiertos en todos los sentidos”.

Cuestionada por el conductor referente al feminismo más mediático, que señala que “todo es machismo” o que “todo es patriarcado”, la autora explicó que se debe entender que, en términos generales, lo que ocurre en el feminismo tiene distingos en función de las generaciones a las que pertenecen las mujeres.

Las expresiones de escándalo “es lo que se ve en la calle”, dijo.

“Pero tú no estás viendo lo que está pasando en la academia. Lo que está pasando adentro de los grupos políticos. Sí hay en México una generación de mujeres de más de 40 años de edad que están madurando una posición política muy distinta de las expresiones de enojo, de rabia que vemos en las feministas más jóvenes”.

Sin embargo, afirmó: “Es entendible por qué ellas están en ese tenor. Ellas son las que pasan dos horas en el metro para llegar a la universidad con todos los manoseos, groserías y majaderías que les ocurren. Yo no espero de ellas algo distinto de este enojo y esta rabia con la que se están expresando”.

Pero, acotó, sí espero algo distinto de las feministas más maduras y “que están trabajando en las profesiones civiles, las que están en las universidades, las que están en instituciones públicas y privadas y tienen posturas feministas”.

Y señaló: “A lo que tú apuntas es a otra cosa: por un lado sí, está el estruendo callejero. Y por otro lado, México tiene un problema en el sentido de que hay poca producción escrita del feminismo. Pero eso no quiere decir que no haya esa reflexión o que no haya un nivel organizativo”.

Y como ejemplo citó al nivel de organización que tienen colectivas como las de la Marea Verde “que son capaces de tomar un Congreso, como lo hicieron en Puebla”. Ellas, dijo, están en un activismo “muy inmediato”.

Falta, admitió, “esta parte más reflexiva que ves en otras sociedades. Aquí lo que ves mucho es a las investigadoras que publican sus análisis pero en revistas muy académicas que no llegan a la mayoría de la población”.

Creo, dijo, que se puede hablar de una brecha entre lo que se está produciendo como pensamiento o reflexión y lo que se está haciendo como actividad política. Y dijo que su más reciente libro intenta justamente eso: hacer un puente entre lo que se reflexiona en la academia y lo que se expresa en las calles y hasta en las redes sociales.

Levario Turcott apuntó que muchas de las expresiones de protesta feminista en México no son constructivas, no aportan al movimiento, y a ello, Lamas respondió que en efecto, en muchos casos, la rabia feminista no está siendo encauzada productivamente.

Pero, defendió, “hay mucha actividad del feminismo que no se reconoce”. Y enfatizó en la invisibilidad que el movimiento tuvo por décadas, hasta que, en 2019, las chicas le echaron la diamantina rosa al jefe de policía y el feminismo se vuelve un escándalo mediático.

“¡Caray! Desde 1993 estábamos saliendo a la calle denunciando los feminicidios. Primero con las Muertas de Juárez y luego con las de Ecatepec y más. Es decir, el feminismo ha estado manifestándose públicamente por años y nunca recibíamos atención mediática”.

Así, defendió el tipo de acciones que han tenido lugar en México desde 2019.  “Hubo que hacer algo escandaloso para que los medios, los comentaristas, los analistas políticos, los intelectuales, voltearan a vernos y decir ‘¡Ah, miren!, aquí hay unas jóvenes que pintan monumentos, que echan diamantina, que hacen destrozos, etcétera’”.

Feminismo, el movimiento que busca humanizar, no dividir

Sin embargo, dijo que no es correcto concluir que el feminismo más mediático es el feminismo predominante, ya que esa visibilidad la otorgan los medios. A su modo de ver, no existe un feminismo que predomine sobre otro y que la muestra de que el feminismo no predomina, es que ninguna fuerza feminista gobierna.

Sobre los eventos de vandalismo que se generan durante las marchas feministas, Lamas apuntó que ella, que ha estado en marchas desde hace 50 años, ha registrado que la intervención de grupos vandálicos inició hace aproximadamente 15 años y que la presencia de estos grupos en las protestas no son privativos de las marchas feministas.

Sí, dijo, hay feministas anarcas que hacen acciones radicales, “pero también hay otras fuerzas políticas que se están manifestando” y es equivocado considerar que esas manifestaciones infiltradas son una corriente feminista.

Sobre corrientes feministas, también se habló en la entrevista de aquellas que muestran intolerancia hacia las personas transexuales. En ese sentido, Lamas dijo que aunque le preocupa la existencia de tales corrientes, considera que no son una amenaza, en el sentido de que tengan fuerte penetración social, e incluso una preminente presencia en redes sociales.

Lamas dijo que lo que más le preocupa en el presente es “la dificultad del diálogo entre las distintas tendencias feministas. Esa es nuestra gran carencia en México”.

Como ejemplo de esta brecha, mencionó el hecho de que un sector del feminismo en México la ha repudiado, lo que para ella fue motivo de reflexión y un indicador interesante para analizar y entender qué está pasando en este momento político.

También reflexionó en el hecho de que en México el movimiento feminista no está tan articulado como en otros países y ha resistido insultos por parte del presidente Andrés Manuel López Obrador sin hacer expresiones multitudinarias. Lamas consideró que eso no es un problema exclusivo del feminismo, sino de la cultura política mexicana, fundada en un “aguantar, aguantar, aguantar”.

Ya para finalizar, dijo que es importante trabajar para que las jóvenes tomen conciencia de la importancia de la reflexión política y del vínculo que debe haber entre el activismo y la academia, el conocimiento teórico.

“Es decir, sin conocimiento, no vamos a poder avanzar políticamente. Pero sin movilización política, sin escándalo en la calle, sin tirar diamantina, tampoco”.

*ofv

Protestas feministas en CDMX, la crónica – Noticieros Televisa

 

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