Estado y gobiernos, corresponsables de la violencia en manifestación de mujeres

FOTO: CUARTOSCURO.

Según algunos medios no eran más de 1500 personas en la marcha con motivo del Día Internacional contra la Violencia de Género, aunque las autoridades de la CDMX calculan que fueron 3 mil los asistentes, en su mayoría mujeres.

De nueva cuenta hubo dos formas de manifestarse: una, de manera pacífica y otra, violenta.

No bastó que el gobierno de la Ciudad haya declarado la Alerta por Violencia contra las Mujeres y otras acciones complementarias; o que incluso el presidente López Obrador haya firmado el Acuerdo Nacional por la Igualdad de Mujeres y Hombres, declarando que no habrá machismo.

La realidad sigue siendo alarmante y la principal provocadora del descontento de las mujeres: México es el primer país de América Latina en violencia contra las mujeres y feminicidios; en este año se han cometido más feminicidios que en años anteriores, de enero a octubre van 833 casos. 6 de cada 10 mujeres han sido víctimas de violencia; hay  150 mil denuncias al año por violencia de género, de las cuales pocas tienen resolución favorables para la víctima.

La violencia contra las mujeres comienza en muchos casos desde su niñez dentro de las mismas familias, se reproduce en las escuelas, el trabajo y en las calles.

El Estado y sus gobiernos son corresponsables de que en las marchas haya acciones de violencia por su ineficiencia para atender y resolver la violencia de género. El reclamo de hoy, como en la anterior manifestación, es que las autoridades hagan su trabajo.

Las mujeres se sienten abandonadas, golpeadas, violentadas, perseguidas, y nada de lo que hasta el momento haya hecho el Estado y gobiernos ha cambiado su estado de ánimo, cuya frustración y coraje desatan airados reclamos que, por desgracia, toman un curso de violencia por parte de grupos de jóvenes mujeres que descargan contra el patrimonio inmobiliario su enojo y reclamo.

Autoridades y manifestantes pacíficos se ven rebasados de nueva cuenta, destaca en los medios la acción violenta de mujeres jóvenes vestidas de negro y con el rostro cubierto, en cuyo trayecto van haciendo pintas sobre bardas y monumentos, rompiendo cristales, derribando vallas y destruyendo equipamiento, algo muy lamentable.

Es la rabia contra la Ciudad y el gobierno; contra los hombres y la sociedad machista. Es un ya basta contra tanta violencia hacia las mujeres. Depende del Estado y los gobiernos, principalmente, que logren contenerla con mejores resultados en las políticas públicas contra la violencia de género.

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