Evo Morales llegará a nuestro país arropado por el presidente López Obrador y el partido oficial Morena

Sin considerar el origen de la crisis política que ha generado la caída del presidente saliente Evo Morales, el gobierno del presidente López Obrador y su partido político Morena tomaron la decisión de respaldarlo por afinidad ideológica.

No sólo le están concediendo el asilo político sino que enviaron un avión de la Fuerza Aérea Mexicana que llegó a Lima, Perú, y de ahí partió a Bolivia. De hecho, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, confirmó que el presidente Morales ya está abordo de este avión.

Al apoyo se han sumado los gobiernos de Cuba y Venezuela. Evo Morales llegará a México en las próximas horas como una víctima y no como la causa de la crisis política que tiene sumido en el caos a su país.

Así se presentó desde el día de su renuncia a la presidencia cuando acusó a líderes de la oposición y partidos políticos opositores de dar un “golpe cívico”, al que se estaría plegando un sector de la policía, dijo.

Pero nunca mencionó que fueran los militares quienes estuvieran dando un golpe de Estado, así de claro y contundente no lo señaló.

Porque durante muchos años Evo Morales gozó del respaldo de las fuerzas armadas, quienes de manera institucional se mantuvieron como apoyo del gobierno, gracias a que les hizo grandes concesiones dentro de su administración.

Sin embargo, ese pacto con las fuerzas armadas se rompió luego de tres semanas de movilizaciones de la oposición política que denunció fraude electoral.

De haberse concretado la imposición de una reelección más de Evo Morales, la violencia en las calles hubiera sido mayor y la intervención de las fuerzas armadas y la policía sería inevitable.

Para evitar ese baño de sangre las fuerzas armadas y la Central Obrera Boliviana (COB) le pidieron a Morales que considera su renuncia para salvar la crisis.

Así, Evo Morales puso su renuncia sobre la mesa, por la paz social y la tranquilidad, e hizo un llamado para que sus compañeros del MAS no fueran hostigados.

El gobierno de México, junto con los gobiernos de Cuba y Venezuela, tienen una narrativa de que Evo Morales es víctima de un golpe de Estado, pero los militares como tal no salieron de sus cuarteles para tomar por asalto el Palacio de gobierno.

Los que sí hay en las calles es una vigorosa movilización cívica contra el fraude electoral y la imposición de una reelección más, frente a lo cual Morales no le quedaba más que presentarse como víctima y renunciar.

El jefe de la Policía de Bolivia, Yuri Calderón, desmintió que el presidente saliente Evo Morales tuviera alguna orden de detención en su contra, como él mismo había denunciado antes de solicitar asilo político en México.

Tras el informe que presentó la Organización de Estados Americanos (OEA), donde se documenta el fraude electoral, se hacía insostenible su gobierno.

La OEA, a través de su secretario general, Luis Almagro, ha pedido respeto al Estado de Derecho en Bolivia e hizo un llamado a la paz. Asimismo, solicitó a la Asamblea Legislativa Plurinacional boliviana una reunión con carácter de urgente para dar continuidad a la vida institucional y nombrar autoridades electorales para garantizar un nuevo proceso electoral.

En su cuenta de Twitter, Evo Morales, @evoespueblo, confirmó que viene asilado a México y se dijo “agradecido por el desprendimiento del gobierno de ese pueblo hermano que nos brindó asilo para cuidar nuestra vida. Me duele abandonar el país por razones políticas, pero siempre estaré pendiente. Pronto volveré con más fuerza y energía”.

En otro tuit se queja de que como presidente indígena “que representa al pueblo humilde”, la policía se amotine y las fuerzas armadas le pidan la renuncia; pero a los políticos neoliberales, que ostentan poder económico, la policía y las fuerzas armadas repriman al pueblo “que defiende la democracia”.

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