Críticos señalan falacias de la reforma electoral de AMLO

Cuartoscuro

La propuesta de reforma electoral presentada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, que va desde el cambio de nombre al órgano respectivo y al sistema electoral, ya ha sido severamente criticada en redes sociales por especialistas y políticos. Aquí presentamos lo referente a algunos puntos importantes de ella.

Plurinominales al poder

Frente a la propuesta de nuevo sistema electoral, se destacó la ignorancia del propio López Obrador al respecto, lo cual ha sido seguido por sus simpatizantes y propagandistas, que siguieron el guion de la desaparición de la representación proporcional, cuando no es cierto. Así, el politólogo José Antonio Crespo señaló: “AMLO dice que se eliminarán los plurinominales. Pablo Gómez y la iniciativa misma no dicen eso. No saben ni de lo que están hablando. Primero pónganse de acuerdo”.

Sobre la presentación que hicieron López Obrador, Horacio Duarte y Pablo Gómez sobre el tema, escribió el también colaborador de etcétera: “En cuanto a la representatividad en la mañanera se habló de eliminar a los pluris pero la iniciativa dice que se eliminarán los de Mayoría relativa y quedarán 300 pluris. ¿Quién los entiende?”.

El especialista en seguridad Alejandro Hope explicó lo que dice la iniciativa del Ejecutivo: “La propuesta de reforma electoral presentada hoy no elimina a los plurinominales. Hace exactamente lo contrario: elimina a los diputados de mayoría relativa y asigna todas las curules por representación proporcional en listas estatales. Y lo mismo sucedería en el Senado. La elección sería por listas”.

Para el abogado Javier Martín Reyes, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, “el diablo siempre está en los detalles. La iniciativa de @lopezobrador_ elimina 200 diputaciones de RP. Pero también suprime las 300 diputaciones de MR y las sustituye por 32 circunscripciones. Es un cambio mayúsculo, que afectaría sobre todo a la oposición”.

Ese punto, que no fue entendido por el presidente, también fue señalado por Luis Carlos Ugalde, quien fue presidente del Instituto Federal Electoral (IFE) entre 2003 y 2007: “De forma equivocada varios medios reportan q iniciativa de @lopezobrador_ elimina los plurinominales. La misma presentación que se hizo en la ‘mañanera’ así lo dice. No, la iniciativa hace lo contrario: elimina dips de mayoría y los sustituye por pluris”.

“Eso suena bien en principio, salvo que la RP en demarcaciones pequeñas tiende a sobre estimar a los partidos grandes. Hoy tenemos 5 listas de RP con 40 lugares; en el nuevo esquema habría 32 listas, pero algunas muy pequeñas donde solo entrarían partidos grandes”, añadió Ugalde.

Y Ugalde terminó sobre el asunto: “Se deben hacer las proyecciones, pero el nuevo método disminuiría la proporcionalidad nacional de la cámara, aunque haya RP puro a nivel estatal ¿Qué hacer entonces? Transitar a RP puro pero a nivel nacional, o bien, integrar la cámara con 300 dips: 150 de mayoría y 150 de RP”.

Quien sí hizo esos números fue Hope, quien encontró lo siguiente a partir de los resultados de la más reciente elección nacional: “Hice un cálculo rápido de que significaría la reforma político-electoral propuesta hoy, usando los datos de la elección de 2021. Si se hubieran aplicado las reglas que hoy se proponen, Morena hubiera obtenido 48% de los escaños en la Cámara de Diputados con 34% del voto. Y para llegar a la mayoría simple, dependería por completo del PVEM, ya que el PT perdería todos sus escaños”.

Otros que hicieron cuentas fueron Ricardo de la Peña, experto en encuestas y métodos estadísticos, y Francisco Báez Rodríguez, director de La Crónica de hoy, en un intercambio interesante. Este consideró que la reforma generaría estados chicos bipartidistas y estados grandes pluralistas, lo que significaría un retroceso, lo que fue respondido por el primero al señalar que “disminuiría la desproporcionalidad actual y evitaría un distanciamiento entre peso poblacional de las entidades y legisladores electos como ocurre ahora”.

Como resultado de sus cuentas, Báez Rodríguez indicó: “Bajo el supuesto de estricta proporcionalidad por entidad hay más proporcionalidad general. Respecto a 2021, con este método los ganadores relativos serían los partidos que perdieron el registro, el PRI y MC; los perdedores, PVEM y PT”.

En ese escenario, Hope, por su parte, señaló: “¿Se darán cuenta el PT y el PVEM que se los recontracargan con una reforma como la propuesta? Las coaliciones dejarían de tener sentido si todo es RP y la reducción del tamaño de las circunscripciones operaría en contra de partidos pequeños”.

De allí que puede ocurrir que no sólo los partidos opositores rechacen las reformas propuesta por el Ejecutivo, sino también otros de la actual coalición gobernante, cuando menos en algunos aspectos importantes.

Consejeros politizados

Por supuesto, otro punto conflictivo es la forma de nombramiento de quienes integrarían el propuesto Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC), cuyos siete consejeros serían elegidos por voto popular.

Eso le parece grave a Ugalde, para quien le parece que eso llevaría a “politizar netamente la labor de los consejeros”, ya que “volver abiertamente políticos a los consejeros electorales, en busca del voto, del dinero para ganar elecciones, de redes clientelares, me parece el mayor desastre de esta propuesta. Lo hace nocivo como propuesta”.

Para el politólogo Alfonso Zárate, en entrevista con CNN, por la forma de proponer y elegir a los consejeros no sería más que “una simulación para integrar un INEC que tendrá siete, no once consejeros, y un Tribunal Electoral, ambos puestos a las órdenes de López Obrador. Entonces el voto popular, si se aprobara, simplemente legitimaría la decisión que tomara el presidente”.

En opinión de María Marván Laborde, quien fue consejera del IFE,  “elegir a los consejeros por elección popular es una idea impracticable que politizará el CG dándole al traste a la profesionalización que busca neutralidad Las personas consejeras quedarían en manos de los operadores de las redes clientelares que movilizan electores”.

Al respecto, Martín Reyes anotó que López Obrador dice “que desea un INE ‘verdaderamente ciudadano’. Pero su iniciativa hace todo lo contrario: concentra las candidaturas en los tres poderes y luego los manda a competir en la cancha de los partidos. Lo que en realidad quiere el Presidente es controlar al árbitro.

Agregó que la propuesta “tiene un propósito claro: tener árbitros a modo en 2024. Por eso busca destruir al @INEMexico, destituir a consejeros y magistrados, y borrar a las autoridades locales. Concentrar poder y capturar los órganos de garantía”.

Mauricio Dussauge, profesor del Centro de Investigación y Docencia Económicas, consideró que la elección popular de los consejeros del INEC “afectaría la alta legitimidad que hoy tienen el INE y los OPLEs, daría mayor control político al partido gobernante y dañaría de origen los principios electorales (eg. imparcialidad, objetividad…)”.

Empobrecer la democracia

Otra idea en la que supuestamente se basa la propuesta de reforma es la de “abaratar la democracia”, lo que muchos cuestionan. Sobre ello, Marván Laborde tuiteó: “Disminuir el número de consejeros diciendo que ahorraría los cientos de millones de pesos es falso y es populista”.

A su vez, Tito Garza Onofre, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, que si el abaratamiento es el argumento central de la reforma, “tal vez, mejor sería empezar a pensar en ellos mismos, es decir, en una reforma para el sistema de partidos políticos y su financiamiento. Lo dicho, demócratas a conveniencia”.

Dussauge también trató el tema: escribió que López Obrador “usa una lógica de ‘double-speak populism’ (‘populismo de doble-discurso’): se dice que la reforma generará ‘ahorros’ con los recortes a órganos electorales, pero no se dice que las reformas organizacionales son muy costosas ($, tiempo…). ¿Hay análisis de costo/beneficio?”.

Sobre al abaratamiento, Crespo fue muy claro al ejemplificar: “En materia de democracia, lo barato sale caro. Pregunten a los venezolanos”.

Inútil regresión

Son sólo tres temas de la iniciativa, cuya necesidad, evaluación general y futuro es muy dura por parte de sus críticos. Así, Ricardo Becerra, presidente del Instituto de Estudios para la Transición Democrática y especialista en la materia, consideró que “estamos ante la iniciativa de reforma electoral más reaccionaria que hayamos visto en mucho tiempo; con novedades jocosas. Sus consecuencias: debilitar a la oposición; reducir al pluralismo; centralizar atribuciones en el ejecutivo, y capturar el arbitraje electoral”.

Para Marco Levario, director de etcétera, “hoy el gobierno se quitó la máscara. Su rostro es tiránico: quiere desaparecer el @INEMexico y crear el Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC), reducir de 11 a 7 consejeros que se elegirían por voto directo; desaparecen los Oples estatales. ¡No pasarán!”.

Para Zárate, “es una propuesta profundamente regresiva y muy difícilmente transitable en la Cámara de Diputados”, mientras que para Guadalupe Acosta Naranjo, dirigente del Frente Cívico Nacional se trata de una “reforma electoral golpista” con la que se “quiere secuestrar al @INEMexico por el presidente @lopezobrador_ y su partido”, por lo cual “no debe pasar”.

Según Marván Laborde, “es difícil y no es recomendable una reforma como la propuesta a estas alturas del sexenio. Difícilmente pasarán las reformas constitucionales”.

“No importan los detalles de la reforma electoral que acaba de sacar López Obrador. El sistema electoral no es lo que está quebrado en el país. Merece ser derrotado de inmediato y pasar a cosas que realmente merecen atención, por ejemplo, el Estado de derecho”, consideró Tony Payan, director del Centro para Estados Unidos y México del Baker Institute de la Universidad de Rice.

Hope escribió al respecto lo siguiente: “¿Si se entiende que la propuesta de reforma electoral presentada hoy no tiene la menor probabilidad de ser aprobada y el gobierno lo sabe, no le importa y solo quiere usar el asunto como garrote propagandístico?”.

Mientras tanto, Dussauge resumió el horizonte de la iniciativa presidencial: “En síntesis, serán semanas de discutir cómo ‘componer’ algo que no está roto; de supuestos ahorros sin datos ni consideraciones de costos; de ‘democratizar’ el país mientras se minan las bases de nuestra frágil democracia, y de perder el tiempo en vez de atender lo importante”.

El articulista Macario Schettino fue contundente: “Se sugiere no discutir detalles de una reforma electoral que no ocurrirá. Dediquen su tiempo a revisar AIFA, Tren Maya, Dos Bocas, boquete fiscal, feminicidios…”.

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