Antes del Covid-19, la economía mexicana “ya tenía tos seca”: Urzúa

Cuartoscuro

La situación que ha provocado la Covid-19 y las medidas para disminuir su propagación generará severos problemas económicos. Por ello, Carlos Urzúa, en su artículo de hoy en El Universal, considera que “si el gobierno no actúa con gran celeridad y decisión”, el desplome del PIB en 2020 puede ser mayor a 6.3 por ciento.

El exsecretario de Hacienda y Crédito Público dedica su artículo a desmontar tres equívocos que circulan actualmente. El primero es que, de no ser por el Covid-19, la economía mexicana estaría repuntando, lo cual desmiente al afirmar que, según los datos, desde principios de 2019 cada trimestre el PIB ha ido cayendo, y los datos de enero de este año no permiten afirmar que en el primero de este año la historia sería diferente. Por ello Urzúa dice que “la economía mexicana ya tenía tos seca antes de la llegada del Covid-19”.

El segundo mito que trata es el de que hay ahorros públicos de los que se puede disponer para enfrentar la crisis. Urzúa comenta en su texto que el año pasado hubo un gasto público descontrolado e ingresos menores a los calculados, por lo que se tuvo que echar mano de más de la mitad del dinero del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios.

La creencia de que el déficit público es malo es el tercer equívoco, y es el que sostienen los actuales gobernantes, de los que dice el economista: “Entre los cuatroteístas el sentido común es el menos común de los sentidos”.

Al respecto Urzúa dice que es obvio que los gobiernos nacionales deben incrementar ahora su déficit público, tanto que hasta el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha autorizado un gasto público extra de dos billones de dólares.

Carlos Urzúa fue el primer secretario de Hacienda del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Según expresó en su carta de renuncia de julio pasado, “estoy convencido de que toda política económica debe realizarse con base en evidencia, cuidando los diversos efectos que ésta pueda tener y libre de todo extremismo, sea éste de derecha o de izquierda. Sin embargo, durante mi gestión las convicciones anteriores no encontraron eco”.

El presidente comentó sobre la renuncia que “a veces no se entiende que no podemos seguir con las mismas estrategias, no se puede poner vino nuevo en botellas viejas. No más simulación, no más de lo mismo”.

Y nombró a Arturo Herrera como sucesor de Urzúa en la secretaría.

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