Recomendamos: Alito, un cadáver insepulto en el PRI, por Antonio Ortigoza Vázquez

El dirigente nacional del PRI, insiste en atrincherarse en el cargo a pesar de que no solo ex dirigentes y toda la militancia le dan la espalda por sus evidentes torpezas y frivolidades, sino además los propios partidos aliados lo ven como un elemento de desprestigio político. Sus horas están contadas

Alejandro «Alito» Moreno Cárdenas puede estar viviendo sus últimas horas en la dirigencia nacional del PRI, al colocarse de hecho la soga al cuello con sus majaderías, insolencias y torpezas, a lo que sumó la ridícula displicencia de «sugerir» a los ex presidentes nacionales del partido que solicitaron reunión privada, «acudir a la próxima sesión del Consejo Político»  y que esperen el turno de «asuntos generales».

En las últimas 24 horas ha quedado claro para la cúpula priista que «Alito» canceló toda posibilidad de una salida más o menos digna y que, de ser necesario, deberán sacarlo a empujones o con el personal de seguridad del partido.

En ese sentido, el senador Osorio Chong reiteró que «hay razones de sobra» para la salida de Moreno Cárdenas (porque) el desprestigio lo está llevando a todo el partido». Sin embargo, el ex gobernador de Hidalgo y quien en estos momentos es considerado, justamente, el priista más prestigiado, fijó el rumbo de la ruta legal y estatutaria de la siguiente forma:

«Vamos a seguir el camino de la petición de permiso, que se vaya del partido, que abra la convocatoria para nueva dirigencia y luego pedirle al PAN y PRD no hacer acuerdos» porque va para fuera.

Los argumentos para la defenestración total de «Alito» fueron planteados por Osorio: «De ninguna manera podrá negociar alianzas para 2024 con los partidos aliados en asuntos tan delicados como la candidatura presidencial, para senadores y diputados federales y para los candidatos a gobernadores que también se renuevan ese año».

Subrayó que «Alito» de ninguna manera es un político confiable. Cuando se reunió —con mucha renuencia— con los ex presidentes del partido, que le plantearon su renuncia o como alternativa, varias modificaciones en la estrategia y táctica para las futuras luchas electorales, les dijo: «A todo sí, pero la renuncia no».

Pero después de eso, de inmediato echó a la basura los precarios acuerdos logrados y el colmo fue la grosería de sugerirles «acudir a la próxima sesión del Consejo Político y esperar el turno de asuntos generales».

Moreno Cárdenas, es ostensible, emprendió el viaje a un planeta muy lejano, donde nadie le pueda recordar que en su gestión el PRI perdió Campeche, Colima, Guerrero, Hidalgo, Oaxaca, Tlaxcala, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora y Zacatecas.

Sus horas están contadas.

CAROLINA, LA INCÓGNITA

En todo este asunto, ha quedado de lado la situación futura de la Secretaria General del CEN, Carolina Viggiano, y de rebote, su marido, el ex gobernador de Coahuila, Rubén Moreira.

Según parece, tanto los ex presidentes del comité nacional, como otros personajes prominentes del PRI, no han incluido a Carolina en sus exigencias de renuncia. Puede ser que el proceso en curso se limite al despido fulminante de «Alito», toda vez que los alegatos refieren expresamente a las decisiones unilaterales del, todavía, presidente del CEN y su desastrosa actuación.

Empero, de lo que se recuerda, las renovaciones de la dirigencia nacional siempre han sido «en fórmula» de presidente y secretario (a) general.

Más información en: Expediente Ultra

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