Un año y 171 mil muertos después: AMLO aún desprecia el cubrebocas

El momento exacto en que a AMLO le gana la risa al pensar que su gobierno pudiera recomendar cubrebocas para enfrentar la pandemia por COVID-19. Imagen: Milenio.

Hace exactamente un año, el 12 de febrero de 2020, el presidente Andrés Manuel López Obrador se burlaba abiertamente de dos cosas: de que la COVID-19 pudiera ser grave y de la posibilidad de que en México se implementara el uso del cubrebocas para afrontar la pandemia.

Hace un año el mundo se encontraba en plena alarma sanitaria por la COVID-19. A México apenas llegaba el rumor, la posibilidad de que la pandemia nos alcanzara, rumor que un año después se ha convertido en una tragedia.

Hoy, el país registra más de 171 mil muertos reconocidos oficialmente, somos el país con el primer índice de letalidad del mundo, uno de los tres primeros en número de muertos y el peor calificado en la gestión de la pandemia.

Durante su conferencia mañanera del 12 de febrero de 2020, a pregunta expresa de una reportera en el sentido de la posibilidad de que México sufriera el impacto de la COVID-19, la reacción del presidente marcó el tono de lo que sería la posterior gestión de la tragedia: negar la gravedad, despreciar el cubrebocas.

En el video que ha circulado profusamente en redes sociales durante todo este año, el presidente se muestra divertido, contento de poder aprovechar la ocasión de burlarse del expresidente Felipe Calderón, quien durante la epidemia de influenza del 2009, impulsó desde el gobierno el uso de cubrebocas.

Ante la pregunta de la reportera, AMLO respondió, sonriente:

“ (Le puedo decir que) no tenemos casos, afortunadamente no ha habido estos casos. Que estamos actuando con mucha responsabilidad”.

A continuación, elevó el dedo. La sonrisa se hizo más amplia.

“Que no vamos a cometer el error que se cometió en el gobierno…”, dijo, dejando en el aire la referencia a Felipe Calderón, mientras desde la zona de reporteros se escuchaban risas.

Luego, se puso la mano sobre la cara, cubriendo boca y nariz, imitando un cubrebocas.

“¿Se acuerdan… que nos pusieron a todos…?”, agregó, sin pronunciar tampoco la palabra “cubrebocas”.

Su expresión divertida se hizo más marcada. “¡No podíamos hablar y… ja, ja,ja! Bueno… ¡Eso no!”, agregó, y se volvió a cubrir el rostro. Luego, se quitó la mano de la cara, recuperó cierta compostura y en seguida, negó que el virus fuera grave, aseguró que la información que se “manejaba mundialmente” no era verdadera.

“Afortunadamente, repito, no tenemos problema y eeh…. , la fortaleza del virus o lo peligroso que es, está demostrado que no va acorde con todo lo que se ha manejado mundialmente”.

Esta misma semana, el 8 de febrero, luego de haberse recuperado de COVID-19, el presidente volvió a negarse a usar cubrebocas y se negó a impulsarlo. Según él, no usarlo es un signo de “libertad”, porque en México está “prohibido prohibir”. Fue una más de decenas de ocasiones en que desestimó la  utilidad de este recurso. 

Las únicas ocasiones en que se le ha visto con uno han sido cuando los protocolos sanitarios del lugar donde se encuentre (a bordo de un avión comercial, por ejemplo) le obligan a hacerlo.

También tuvo que reconocer, hacia junio del año pasado, que el virus “es terrible”, pero jamás ha pedido perdón por sus juicios iniciales, que tuvieron una indudable influencia sobre la forma en que las autoridades sanitarias han gestionado la pandemia y sobre el desprecio al cubrebocas que permeó entre amplias capas de la población.

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