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Foto: Getty Images

El RMS Titanic, el buque de pasajeros más grande y majestuoso construido hasta entonces, realizaba su viaje inaugural desde Southampton, Inglaterra, hasta Nueva York, Estados Unidos, cuando chocó con un iceberg en las heladas aguas del Atlántico norte.

Su hundimiento dejó 1.500 muertos.

Los periódicos de entonces se llenaron de historias sobre héroes, pero también de villanos que supuestamente contribuyeron a la tragedia.

Hace un tiempo, el historiador Paul Louden-Brown analizó para la BBCcinco de los mitos que persisten sobre el famoso naufragio.

1. El barco “insumergible”

Tan pronto como las aguas cubrieron el Titanic la madrugada del 15 de abril de 1912, comenzaron los mitos en torno a su diseño, construcción y el viaje del transatlántico.

Como todas las historias populares, nuestra comprensión de lo que realmente sucedió se ha visto empañada por la forma en la que se ha contado el desastre a lo largo de los años.

Se ha dicho que los constructores, los astilleros Harland & Wolff de Belfast, y el propietario del Titanic, la compañía naviera White Star Line, afirmaron que era “insumergible”.

Pero lo que realmente dijeron fue que la nave era “prácticamente insumergible”, es decir “casi”. Ciertamente, fue una declaración desafortunada, que perseguiría tanto al constructor como al propietario durante años.

Cuando empezó a funcionar en 1912, el Titanic no era ni el mejor ni el técnicamente más avanzado de su época. El de ser el más grande —lo cual rara vez indica que algo es mejor— era el único récord que ostentaba.

El enorme buque y su hermano, el Olympic, fueron diseñados para competir con los transatlánticos Lusitania y Mauretania, que entraron en servicio en 1907 para la naviera rival Cunard Line.

Esos sí estaban diseñados y construidos para batir récords, y ambos habían ganado en determinados momentos de su carrera la Banda Azul, premio a la travesía más rápida.

En cambio, El Titanic y el Olympic deberían describirse como los aviones jumbo Boeing 747 de su época.

Como gigantes que viajaban a una velocidad moderada y que contaban con mucho espacio para cargamentos grandes, representaban una gran amenaza comercial para los barcos de Cunard, más pequeños y costosos de operar.

2. Su talón de Aquiles

Crear barcos de este tamaño era todo un reto.

Sabiendo eso, Harland & Wolff adoptó metodos probados y por lo tanto confiables para construir el Titanic.

Así, no corrieron riesgos a la hora de elegir los motores y optaron por una versión mayor de las ya usadas de forma experimental en 1909 con el Laurentic, otro de los buques de la naviera White Star Line.

El casco y la cubierta del Titanic también fueron versiones ampliadas de diseños que se habían ido afinando a lo largo de varias décadas. Y su popa era una copia exacta de la de un velero del siglo XVIII, forjada en acero: un ejemplo perfecto de la falta de desarrollo técnico.

Comparado con el diseño del timón de los barcos de Cunard Line, el del Titanic era considerablemente menor.

No tuvieron en cuenta la escala de la embarcación y se pensó poco en cómo, con sus 260 metros de eslora o longitud, podría virar ante una emergencia o para evitar la colisión con un iceberg.

Ese era el talón de Aquiles del Titanic.

3. Iba a mucha velocidad

Por su diseño, el Titanic nunca competir en velocidad o maniobrabilidad con los barcos de Cunard, pero eso no importaba. Hacía rato que White Star había descartado establecer marcas en esa línea.

Aun así, a menudo se escucha que el Titanic estaba tratando de lograr un récord en su viaje inaugural, tratando de llegar antes de lo previsto a Nueva York.

Pero no es verdad.

No todas las calderas del Titanic se habían encendido y, además, navegaba por la ruta sur, la más larga a través del Atlántico, precisamente para evitar los icebergs, cosa que no consiguió.

Pero incluso si se hubieran encendido todas las calderas, la velocidad máxima que hubiera podido alcanzar la embarcación era de 21 nudos, muy lejos de los 26 nudos que registraban regularmente los de Cunard Line.

El Titanic no hizo el intento de cruzar a toda velocidad debido al riesgo de daños potenciales en el motor, además de que sus pasajeros se habrían sentido incómodos al llegar un día antes de la reserva de su hotel o tren en Nueva York.

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