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Foto Yves Herman/Reuters

Turistas a la caza de postales y souvenirs de Notre Dame. Lectores en busca de ejemplares de Nuestra señora de París de Victor Hugo por las librerías de París. Muchos selfies y fotos en las inmediaciones de la catedral, devastada el lunes por las llamas.

Tras el incendio de esta joya del gótico, todo lo que tenga que ver con Notre Dame atrae y vende. Y mucho. De hecho, como avanzó este diario el miércoles los expertos en turismo consideran que la destrucción parcial de la catedral atraerá a más visitantes a París.

La novela de Nuestra señora de París se ha convertido en número uno de ventas en Amazon Francia y se ha agotado en algunas librerías de la capital, mientras las tiendas de souvenirs y los bouquinistes (los vendedores de libros usados y antiguos a orillas del Sena) hacen su agosto vendiendo recuerdos de la catedral. La película de dibujos animados El jorobado de Notre Dame de Disney es la más vendida en FNAC Francia.

“Hemos vendido todos los ejemplares de todas las ediciones de la novela de Victor Hugo. El mismo lunes vendimos todo. Pedimos inmediatamente más ejemplares. Esperemos que lleguen el fin de semana o a principios de la semana que viene”, explica una vendedora de la librería Gilbert Joseph, especializada en libros de segunda mano, en el bulevar Saint-Michel.

Lo mismo cuentan en la librería Gilbert Jeune, en el Barrio Latino. Tampoco les quedan ejemplares sobre Notre Dame. En cambio, en la librería independiente especializada en literatura anglosajona Shakespeare & Company, cerca de la catedral, todavía tienen algunos ejemplares de Nuestra señora de París, pero en inglés. Un cartel en la caja registradora explica que el dinero de las ventas de la novela irá destinado a restaurar Notre Dame.

En otra librería del barrio, Micheline Wetzel, de 70 años, compra las dos últimas postales-acuarelas que quedan de la catedral. A ella le gusta mucho pasear por ese barrio y siempre que podía solía ir a la misa de mediodía en Notre Dame. Esta jubilada francesa entiende perfectamente la fiebre que se ha desatado en la capital por todo lo que esté relacionado con la catedral.  “A mi edad no sé si la veré reconstruida. Me parece complicado”, explica Micheline. El presidente francés, Emmanuel Macron, se ha marcado el ambicioso objetivo de reconstruir la catedral en cinco años.

Nathalie, una turista de Québec (Canadá), compra unas láminas de Notre-Dame a un bouquiniste un recuerdo para llevarse a casa. Cuenta que visitó la catedral por primera vez el 11 de abril cuando aterrizó en Europa. “Era magnífica”, explica. El incendio le pilló en Amsterdam, donde lo vio por televisión. De vuelta a París ha querido volver al kilómetro cero de Francia y ver con sus propios ojos el edificio chamuscado. “Nos sentimos tristes. Tristes por los franceses, tristes por la Historia. Me siento muy conmovida”, cuenta.

Omar, un vendedor de una tienda de souvenirs en el quai de Saint-Michel, confirma que lo que más vende desde el incendio son pósters y postales de Notre Dame. «La gente busca recuerdos de la catedral. Hay muchas más personas que vienen a verla desde que ocurrió el incendio», explica, contento por la buena marcha del negocio.

Los turistas y parisinos que se acercan hasta el número 6 de la plaza de los Vosgos para ver la Casa de Victor Hugo se llevan, sin embargo, un chasco. La casa donde vivió durante 16 años el padre de Quasimodo y Esmeralda estará cerrada por obras hasta marzo de 2020. Tendrán que esperar casi un año para ver el escritorio donde Victor Hugo escribía de pie sus novelas. Desde su página web, los responsables del museo invitan a hacer donaciones para restaurar la catedral: “Salvemos juntos Notre Dame de París”.

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