Recomendamos: La prensa criminalizada: ¿qué rol juega el periodismo en los gobiernos populistas?

En El pueblo contra la democracia (2018), el politólogo alemán Yascha Mounk advierte sobre la tendencia de los gobiernos a deslegitimar la labor periodística, en tiempos en los que la inmediatez de la información y las fake news impiden que el ciudadano se forje una opinión libre de maniqueísmos.

“Los medios críticos desafían la ilusión del consenso, mostrándole a un público amplio que el populista miente cuando asegura ser la voz de todo el pueblo. La erosión de la confianza en la prensa es una de las principales armas que tienen los gobiernos populistas para mantenerse en el poder con altos índices de aprobación”, escribe.

En Turquía, el presidente Erdogan ha insinuado que los periodistas son “los jardineros” que “riegan el terrorismo desde sus columnas en los periódicos”. En Brasil, Bolsonaro niega la entrada de O Globo a sus conferencias y difunde las fichas de información —con fotografía y datos personales— de los reporteros que, acusa, publican “difamaciones” en su contra. En Hungría, Viktor Orban sostiene que los consorcios mediáticos de George Soros son “una mafia” que desestabiliza a Europa del Este.

Esta estrategia globalizada, tan frecuente entre los líderes populistas de derecha y de izquierda, tiene también su capítulo en la historia reciente —y no tan reciente— de México: de “prensa fifí” a “hampa del periodismo”, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha acuñado giros del lenguaje y utilizado, a modo, referencias históricas para descalificar a los medios de comunicación que disienten de su administración. Y —más grave aún—, para criminalizarlos en el discurso, señala en entrevista Rubén Darío Vázquezacadémico de la UNAM y experto en análisis de audiencias digitales.

“En un contexto de polarización social en el que sólo hay buenos y malos es muy fácil para el gobierno mexicano desacreditar a los medios de comunicación”, observa el profesor de la carrera de Comunicación y Periodismo de la FES Aragón. “Las acciones que AMLO ha emprendido en materia de comunicación social dan a pensar que existe una intención de criminalizar a la prensa o de emprender una cacería de brujas en contra de los medios que se atreven a criticar su círculo”.

Las denostaciones que AMLO hace de la prensa mexicana surgen siempre como una reacción inmediata a la crítica que algún periodista o medio —o varios— publica en contra de él o de su administración, coinciden Vázquez y Miriam Castillo, periodista de la asociación civil Mexicanos contra la corrupción.

Por ejemplo, al ser cuestionado en su conferencia mañanera del pasado 23 de mayo sobre la falta de medicamentos y los recortes masivos en hospitales del IMSS, el presidente replicó: “Es propaganda para afectarnos. Ya ven cómo es el hampa del periodismo”.

Más información: http://bit.ly/2JIzxWY

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