Recomendamos: Por qué las mujeres se han hartado de Jon Nieve

Protegido por Ygritte más allá del muro. Resucitado de entre los muertos gracias a Melisandre. Salvado por Sansa en la batalla de los Bastardos. Rescatado de una muerte segura por Daenerys (dos veces).

Del “no sabes nada” al “no hiciste nada, Jon Nieve“. Las mujeres han tirado la toalla con el protagonista masculino de Juego de tronos. Están cansadas de ver cómo otras le salvan el pellejo sin descanso una y otra vez para que luego sea él quien se lleve todas las loas y alabanzas. Esa Canción de Hielo y Fuego, la del guapo mediocre triunfador, ya se la saben. De memoria. De ver a tíos que se llevan las palmaditas de un curro que no les pertenece van sobradas. En 2019, de poco sirve un man bun apañado y músculos de norteño si acabas siendo ese tipo que no se despide de su lobo huergo de forma decente y a la hora de la verdad piensa que gritarle a un dragón muerto es la mejor estrategia para matar al Señor de la Noche –mientras tu hermana pequeña te hace el trabajo sucio–. De poco te vale si después sonríes (y otorgas) al aceptar abrazos y cánticos hooligans por la hazaña de salvar al mundo. “Señor, dame la confianza de un hombre blanco mediocre”, dice la popular frase vista en camisetas de marketing feminista. Prenda que podría haberse colado junto al latte de Daenerys cuando ella le devolvió aquella sonrisa amarga a un Jon que, como bien resumió Patricia Gosálvez, venía a decirle “ya sabes, boys will be boys, cari, para qué voy a decir algo y quitarles la ilusión”.

Mientras desoye los consejos de sus hermanas e insiste en repetir a diestro y siniestro que desprecia el trono, como dice uno de los tuits más virales vistos en los últimos días, Kit Harington se perfila como “el extra mejor pagado de la televisión”.

Intrascendente desde el inicio de la temporada, será el favorito en la apuesta de los lectores de El País, pero la crítica televisiva también se ha sumado a esa sensación de desapego con el supuesto héroe destinado al liderar los 7 Reinos: “De forma poco sorprendente, el continuamente ineficaz Jon Nieve deambuló en Las Campanas y una vez más, no consiguió mucho. Mientras tanto, la serie parece morirse de ganas de ponerle la corona en la cabeza porque… ¿hay razones?”, escribía Maureen Ryan en The Hollywood Reporter. Chaim Watenberg, desde The Verge, también lamenta el desarrollo de un personaje que “fracasa de forma casi perpetua, yendo de una situación a otra hasta que alguien, generalmente una mujer más competente, lo saca de su último problema. Luego es recompensado, y el ciclo se repite de nuevo”. Watenberg rememora en un completo texto todas las meteduras de pata del que fuese bastardo de los Stark, destaca que en Poniente “ser buena persona es algo suicida menos para Jon Nieve” y asegura que “solo es un héroe porque el argumento dice que lo es. Su inutilidad no es del todo culpa suya: muchos de sus fallos vienen por su lucha por tratar de hacer lo honrado y correcto, como proteger a su familia o a todo Poniente. Él no desea poder y no disfruta con la crueldad. Comparado con la moral gris y los diabólicos personajes que se oponen a él, es un buen tío”.

Más información en: El País

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