Recomendamos también: Moderna pide la autorización de su vacuna contra la COVID para su uso en la Unión Europea tras confirmar que tiene una eficacia del 94.1%

Foto: Europa Press

Los resultados finales de los ensayos de la vacuna de Moderna frente a la COVID-19 han confirmado un 94,1% de eficacia, según ha informado la empresa en un comunicado. La biotecnológica estadounidense ha enviado ya estos datos para pedir la autorización de emergencia para su uso en la Unión Europea, Estados Unidos y Reino Unido. La Comisión Europea (CE) aprobó la semana pasada la firma de un contrato que permitirá adquirir “hasta 160 millones de dosis” de esta vacuna experimental, una vez se demuestre efectiva y segura.

Según el comunicado de la farmacéutica, se espera que la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) decida sobre la licencia en una reunión prevista para el 17 de diciembre.

El pasado día 16 de noviembre, Moderna anunció una eficacia del 94,5%, que ahora ha ajustado al 94,1%, y explicó que podría empezar a distribuirse a principios de año. Al comienzo de este ensayo, en el que participaron 30.000 voluntarios, la mitad recibieron la vacuna y la otra mitad una inyección de agua con sal, es decir, un placebo.

De los 196 positivos en COVID-19 registrados entre los voluntarios que participaron en el ensayo, 185 formaban parte del grupo que recibió un placebo y a solo once se les había administrado la vacuna. Ninguna de esas once personas ha desarrollado una enfermedad grave, sino que solo ha tenido síntomas leves. Además, hubo treinta casos severos de COVID y un fallecimiento debido a esta enfermedad durante el estudio, que se dieron todos en el grupo de placebo, no en el que recibió la vacuna.

La vacuna de Moderna, al igual que las de Pfizer y BioNTech, utiliza tecnología de ARN mensajero, una novedosa técnica que permite usar el mecanismo de generación de proteínas de una célula para generar la respuesta inmunológica deseada contra virus como el SARS-CoV-2. Desde el comienzo de la pandemia, los científicos han señalado a esta proteína como la clave para defenderse contra el coronavirus, pues tiene un papel esencial a la hora de invadir las células humanas y de activar también la respuesta inmunitaria.

La vacuna de Moderna, frente a otras también basadas en ARN, no necesita temperaturas por debajo de los 70 grados bajo cero, como es el caso de Pfizer, por lo que su transporte y almacenaje sería más barato y accesible a zonas rurales o economías en desarrollo. En su caso, esperan que se mantenga durante 30 días en temperaturas de 2 a 8 grados y más a largo plazo, hasta 6 meses, a -20 grados.

La compañía informa en su comunicado de que va a enviar los datos de su fase III a una publicación científica para poder ser revisada de manera independiente, algo que todavía no ha cumplido ninguna de las grandes farmacéuticas que están anunciando resultados preliminares estos días.

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