Recomendamos: Margot Robbie: “Acoso puede ser la grosería que te sueltan por la calle, la tontería del bar o el comentario de tu jefe”

Foto: Getty Images

Rodadas le van las cosas a Margot Robbie. Dejó las telenovelas en su Australia natal para que Hollywood la recibiera por la puerta grande. Debutó junto a Leonardo DiCaprio en El lobo de Wall Street, su primera candidatura al Globo de Oro –y al Oscar– se la dio Yo, Tonya, papel que la llevó a trabajar con Quentin Tarantino en Érase una vez en… Hollywood. Y volvió a ser nominada por El escándalo, filme basado en los acosos sexuales vividos en Fox News y que ha despertado a la feminista que siempre fue esta actriz, productora y activista de 29 años. La película se estrena el 7 de febrero, el mismo día que también llega a los cines Aves de presa, donde vuelve a meterse en la piel de la villana de DC Harley Quinn.

¿Cómo explica el acoso sexual?

Eso fue lo primero que me atrajo de El escándalo. Que me hizo ver que se trata de cualquier acercamiento sexual no deseado. Cualquiera. La grosería que te sueltan por la calle, la tontería del bar o el comentario de tu jefe. No hay diferencia. Ninguno de estos comportamientos debe ser tolerado. Y cuando te das cuenta ves con claridad que es casi imposible, especialmente para una mujer, no haberse sentido agredida en alguna ocasión.

¿También es su caso?

No te imaginas la cantidad de gente que me ha contado sus propias experiencias desde que hice El escándalo. Y no solo mujeres.

¿Quizá porque el problema va más allá del sexo y, como cuenta la cinta, también hay mucho de abuso de poder?

Son muchos los acosadores que operan en esa fina línea entre la ambición y el poder, especialmente en esta industria tan brutal que enfrenta a las mujeres en lugar de hermanarlas, para aislarlas y que sean presas fáciles.

¿Se considera una mujer ambiciosa?

Mucho. Siempre he tenido las cosas claras y buena cabeza para los negocios. ¡Si vendía los juguetes de mis hermanos! Mi plan fue trabajar en Estados Unidos y lo hice. Quise sacar mi carrera adelante y lo he hecho.

No es lo mismo vender los juguetes de los hermanos que vender ese marchamo de calidad llamado Margot Robbie.

Yo no veo la interpretación como si me estuviera vendiendo. Mis amigos se ríen cuando les digo que soy terrible mintiendo. «¿Qué es lo que haces cuando actúas?», me recuerdan. Pero yo no miento, al revés, saco la verdad a relucir, entiendo el personaje, busco en sus palabras, en su comportamiento, su realidad y la muestro.

¿Qué encontró en el personaje de Kayla?

En El escándalo, Kayla es el único personaje ficticio de una historia demasiado real. Pero también es una amalgama de varias mujeres que pasaron por esa relación laboral tóxica. Mujeres ambiciosas, y eso lo quisimos dejar claro en la cinta. Porque en situaciones como la de Megyn Kelly, que interpreta maravillosamente Charlize Theron, o con Nicole Kidman como Gretchen Carlson, vemos mujeres en posiciones de poder. Vamos, que el crimen, el acoso, no hace distinciones. Quisimos mostrarlo todo, un ambiente de trabajo como el de Fox News dominado por una estética sexual, casi un uniforme, de vestidos ajustados enseñando pierna. Y, como ocurre en el caso de los soldados, los uniformes solo quieren mostrar que cualquiera es prescindible.

A veces se critica que la alfombra roja es la mayor manifestación pública de la cosificación. ¿Cómo concilia ese despliegue de moda con movimientos como Time’s Up?

Cada uno debe de vestir como quiera. La comodidad ya es otra conversación.

Desde su descubrimiento en Hollywood no ha parado.

Y sin embargo, como todos los actores, conservo ese miedo de si me volverán a llamar para otro trabajo.

¿Por eso creó su productora Lucky Chap?

La verdadera razón detrás de mi productora es poder ofrecer una puerta a las mujeres directoras, a las escritoras, crear un lugar en el que contar nuestras historias, donde contribuir al cambio en una industria claramente desequilibrada.

También es un canto a la amistad.

No puedo concebirlo de otra forma. Mis amigos son la familia que yo he elegido y la gente con la que quiero trabajar. Las chicas de Oz, como nos llamamos, nos conocemos desde que teníamos cuatro años y somos una piña. ¡Girl Power!

Más información en: El País

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