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El recorte de dinero público destinado a la cultura ha provocado el primer sarpullido entre el sector de actores, artistas y promotores culturales mexicanos. La rebaja es de alrededor de 1.000 millones de pesos (50 millones de dólares), un 7,6% menos que el año anterior según el proyecto de Presupuestos entregado al parlamento la semana pasada. Numerosas voces, sobre todo del mundo del cine y el teatro, han expresado estos días su descontento. Consideran la caída en los presupuestos como una especie de traición después de, en muchos casos, haber mostrado su apoyo público y su voto a López Obrador. A falta de la aprobación definitiva en el Congreso, el nuevo Gobierno ya estudia fórmulas para aumentar la financiación al sector.

Actores como Diego Luna o Luis Gerardo Méndez mostraron sus críticas en las redes sociales. Otro grupo se reunió este martes a las puertas del Congreso mexicano entre pancartas, gritos de protesta y un texto bajo el brazo que entregaron al titular de la comisión de Cultura y Cinematografía. “Lo que prometieron en campaña –reza el comunicado– en foros, encuentros y múltiples reuniones con artistas, gestoras y emprendedores culturales no se ha cumplido. En general, el gasto asignado por el Ejecutivo es ridículo e impropio de un Gobierno progresista, pues se trata de la inversión pública más baja en los últimos tres sexenios”.

El dialogo se retomó el miércoles. El grupo de representantes del gremio cultural se sentó en la mesa con la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, durante la reunión de la comisión en el Congreso. Ante las críticas del sector, Frausto defiende que las partidas destinadas estrictamente a la Secretaría de Cultura no solo no disminuyen sino que aumentan (un 1,9% en términos reales). La brecha de los 1.000 millones correspondería a un apartado que estipula los fondos que el Congreso destina directamente a actividades culturales. En concreto, líneas de financiación a empresas, sobre las que el nuevo Gobierno aspira a colocar más controles de auditoría y transparencia.

Las denuncias del sector audiovisual han sido amplificadas por la Red Mexicana de Festivales Cinematográficos. Según sus cálculos, tres de las principales instituciones –el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) y los Estudios Churubusco– verían recortada su asignación total en más de 50 millones de pesos en comparación al año anterior. “Solicitamos y proponemos revisar juntos aspectos que permitan crear legislación en materia de estímulos fiscales, sociales y económicos para el desarrollo de nuestras actividades”, expresaron a través de un comunicado.

Más información: http://bit.ly/2EFGDZN

 

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