Recomendamos: López Obrador pone a las redes sociales en la mira

Foto: EFE

De todo lo que estaba pasando en relación con Estados Unidos durante los últimos días de Donald Trump y el asalto al Capitolio o el cambio en la política migratoria de Joseph Biden, a lo que más tiempo ha dedicado el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, es a lo que ocurre con las redes sociales, al calor de los minutos que ha dedicado al tema en sus mañaneras desde hace dos semanas.

A Twitter y su encargado de Política Pública para México y América Latina, Hugo Rodríguez Nicolat, López Obrador le ha dedicado sus últimos ataques aludiendo a que es simpatizante del opositor Partido Acción Nacional (PAN) y que fomenta la creación de “granjas y bots”. La empresa estadounidense, que no suele responder a las alusiones, defendió el martes a su empleado señalando que “los portavoces de Twitter no toman decisiones de cumplimiento. Y no participan en el proceso de revisión de las mismas. Esto ocurre en un proceso colegiado, basado en reglas y procesos, no en intereses particulares”, dijo la empresa. Twitter insistió en que “seguiremos siendo transparentes en torno a nuestras políticas, la evolución de las mismas y su aplicación”.

Las críticas de López Obrador fueron el punto álgido de una cadena de reproches que comenzó hace casi dos semanas cuando la empresa Twitter se unió a Facebook e Instagram y decidió suspender indefinidamente la cuenta de Trump con más de 80 millones de seguidores.

Desde entonces el mandatario mexicano ha dedicado muchos días a insistir que se trató de un acto de censura propio “de la Inquisición” y anunció que llevaría el tema a la próxima reunión del G-20. Tres días después del asalto al Capitolio y de que Trump se quedara sin altavoz, López Obrador denunció que era un ”ataque” a la libertad de expresión y “un mal presagio” encaminado a crear un “poder mediático mundial”. La teoría sobre la que insiste el mandatario es que la libertad debe estar “en manos de Estados y no de particulares”.

El viraje de López Obrador en su relación con las redes sociales ha agitado el debate entre lo público y lo privado o lo que es o no libertad de expresión. López Obrador propuso incluso crear una red social mexicana “para evitar la censura” y pidió a varios organismos, entre ellos el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), diseñar un plan para crear una plataforma “en la que se pueda garantizar la libertad de comunicación en México”. De lo contrario, dijo, las empresas serán “la Santa Inquisición” sobre la libertad de expresión. Según López Obrador, las redes sociales no deben servir para incitar a la violencia, pero tampoco una “excusa” para la censura. “La estatua de la libertad se está poniendo verde de coraje”, ironizó.

Con su propuesta de crear una red social propia, el presidente mexicano se sumó a Trump cuando en uno de sus últimos mensajes dijo que estudiaba la posibilidad de construir en el futuro su propia plataforma y competir con Twitter. “No seremos SILENCIADOS. Twitter no es LIBERTAD DE EXPRESIÓN. Solo es una plataforma para la izquierda radical…” escribió el magnate desde la cuenta oficial de la presidencia (@POTUS) el 8 enero antes de que los mensajes fueran borrados.

Hace tres meses, vinculado a la covid-19, la Real Academia de la Legua (RAE) dio por bueno el neologismo infodemia para referirse al exceso de información sobre un tema, principalmente falsa. Paradójicamente el pánico a la infodemia ha unido a Trump y López Obrador en sus ataques a las grandes redes sociales en los rincones menos esperados de la web. En un recorrido por algunas de las páginas en las que se refugian los seguidores más radicales de Trump —y que figura en reportes de medios estadounidenses como caldo de cultivo del ataque al Capitolio—, este periódico comprobó cómo López Obrador se ha convertido en una figura reconocida entre quienes creen en la existencia de un complot de Twitter, Facebook e Instagram contra el magnate neoyorkino.

Sin embargo, la relación de López Obrador con la prensa y con las redes sociales empezó a cambiar hace casi tres meses, cuando la noche del 3 de noviembre vio como las grandes televisiones estadounidenses cortaban la señala de Donald Trump. La puntilla, el 8 de enero, cuando las redes sociales llevaron definitivamente a negro al presidente de Estados Unidos. Desde entonces esta vía –que un día calificó de “benditas redes sociales” gracias a que le habían permitido llevar su mensaje a lugares insospechados años antes cuando el control informativo estaba en manos de dos televisiones– es objeto de sus iras y a ellas dedica muchos minutos en sus conferencias matutinas.

A seis meses de que se celebren unas cruciales elecciones en México, es poco probable que un hábil político como López Obrador deje a la improvisación un fleco suelto de tal dimensión y, según fuentes de Morena consultadas por este periódico, todo apunta a algún tipo de regulación en los próximos meses. El debate, dicen estas mismas fuentes, estará en saber que tamaño tiene el bozal y el momento político para hacerlo. No obstante, la posibilidad de crear una red social independiente a la que aspira López Obrador es una misión casi imposible, señalan los expertos consultados, porque siempre necesitará un proveedor de servicios externos que pueda ejercer la supuesta censura.

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