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Evo Morales ya pasaba momentos de debilidad desde el mediodía del domingo cuando le llegó una estocada que muchos interpretan como definitiva.

Con uniforme de campaña, el comandante de las Fuerzas Armadas, Williams Kaliman, le dijo que los militares le recomendaban que abandone el cargo para “pacificar” el país.

“Sugerimos al presidente del Estado que renuncie a su mandato presidencial, permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad por el bien de nuestra Bolivia”, indicó el general y de inmediato se comenzó a hablar de que la dimisión de Evo era inminente.

Horas antes, el mandatario se había visto obligado a dar la cara tras un lapidario informe de la auditoría de la Organización de Estados Americanos de las elecciones del pasado 20 de octubre y que llamaba a que se volvieran a celebrar los comicios ante las varias irregularidades detectadas.

Una nueva votación fue la oferta final de Morales tras el fallo de la auditoría de la OEA, con tres semanas de masivas protestas en su contra y con la policía amotinada y acuartelada negándose a seguir saliendo a reprimir a los manifestantes.

El retiro del apoyo de las Fuerzas Armadas sentenció todo“, afirma el experto en asuntos militares boliviano Samuel Montaño.

En diálogo con BBC Mundo, Montaño añade que conoce “de muy buena fuente” que la crisis terminal que desembocó en la dimisión de Morales estaba contemplada ya por la institución castrense incluso antes de las elecciones del 20 de octubre, que fueron tildadas de fraudulentas”.

“El escenario de una gran movilización había sido analizado antes y las Fuerzas Armadas sabían que esto podía llegar a un límite y el límite lo puso el Ejército”, indica Montaño.

Los fantasmas del pasado

En sus casi 14 años como presidente, Morales recurrió poco a sus militares para imponer el orden en Bolivia.

La más notoria de esas contadas ocasiones fue cuando dictó estado de excepción en el departamento de Pando (norte), tras un enfrentamiento que causó al menos 14 muertes en septiembre de 2008.

En aquella oportunidad al menos tres ciudades de la región fueron militarizadas y se dictó un toque de queda como no se veía en mucho tiempo, sin embargo, ningún soldado llegó a disparar contra civiles jamás.

Más información: https://bbc.in/34QfgFm

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