Recomendamos: “En Venezuela no hay un problema de izquierda y derecha, sino un conflicto por comer”

EFE/Miguel Gutiérrez

El martes se cumplen seis meses desde el día en que Juan Guaidó (La Guaira, 1983) se juramentara como presidente interino de Venezuela durante una multitudinaria movilización. Desde entonces, el jefe del Legislativo ha tratado de mantener el pulso con Nicolás Maduro para lograr su renuncia. Lo hizo en la calle y buscando una ruptura del estamento militar. A pesar de miles de deserciones y el apoyo de más de 50 países, encabezados por Estados Unidos, el mandatario chavista se mantiene en el poder.

Hace dos semanas se reactivó el intento del diálogo. Las conversaciones entre Gobierno y oposición que se celebran en Barbados, bajo el auspicio de Noruega,exploran la posibilidad de una solución negociada. En pleno impasse, Guaidó intenta reavivar las expectativas de sus seguidores con unas giras regionales. El dirigente de Voluntad Popular, el mismo partido de Leopoldo López, atiende a EL PAÍS en Margarita, la isla que un tiempo fue epicentro del turismo en el Caribe y hoy es otro símbolo del deterioro de Venezuela.

Pregunta. Desde enero ha repetido en varias ocasiones la fórmula “el momento es ahora” para anunciar un cambio inminente. Pero ese momento no ha llegado. En Margarita ha vuelto a decirlo. ¿Qué le hace pensar que ahora hay condiciones para romper el estancamiento?

Respuesta. Estamos en una situación inédita, desde hace seis meses estamos en esta especie de lucha por la democracia. Comentamos que el momento es ahora para lograr ejercer la presión necesaria a una dictadura y salir del bloqueo. Tenemos el reconocimiento creciente de la comunidad internacional. Europa incluso asoma sanciones. La más reciente votación del Europarlamento así lo refleja. Hemos visto cómo la comunidad venezolana se mantiene firme, en pie de lucha, movilizada, en expectativa, pensando en los planes de desarrollo del país. Cuando decimos “el momento es ahora” es porque vemos a un régimen más aislado, más solo, disminuido, ahogado en contradicciones. Pero seguimos enfrentándonos a una dictadura que mató a palos, literalmente, y torturó a un capitán.

P. Habla de expectativas, pero ha pedido a sus seguidores que no pierdan la esperanza. ¿Ha sentido su frustración?

R. El Estado venezolano se ha reducido al miedo y a los subsidios. A perseguir, hostigar, dar castigos ejemplarizantes a políticos, dirigentes estudiantiles, sindicales… a una clarinetista miembro del sistema de orquestas sinfónicas venezolanas la metieron presa 45 días por un tuit. Y el subsidio es cada vez más miserable porque se robaron todo el dinero de los venezolanos. Es el enemigo que tenemos hoy. ¿Qué buscan? Generar desesperanza, miedo, que la gente se vaya del país. Tenemos que mantener una especie de resistencia, de aguante. Claro que hay que entender la frustración, y la desesperación incluso, de mucha gente. Pero no puede ser lo que prime cuando tenemos realmente la oportunidad de cambio en el país.

Más información: http://bit.ly/2xYkjp5

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