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Ciudad de México está sumergida en contaminación desde el fin de semana. De acuerdo con datos del Global Forest Watch Fires, se detectaron por lo menos 38 incendios en la capital, además de otros 659 en el Estado de México, 112 en Hidalgo y 87 en Morelos, lo que ha provocado que el ambiente esté cargado de compuestos orgánicos volátiles y partículas finas menores a 2,5 micrómetros (PM2.5).

Pero no solo fueron los incendios la causa de la contaminación. Este martes, la Comisión Ambiental de la Megalópolis (zona conformada por Ciudad de México y otras seis entidades) decretó contingencia ambiental por las partículas finas y los altos niveles de ozono registrados en las estaciones de monitoreo del oriente de la capital.

No obstante, la manera en cómo se mide la contaminación en el país ha cambiado varias veces a lo largo del tiempo. El Gobierno de México es el responsable de establecer los estándares para el monitoreo de los contaminantes atmosféricos. Para ello, se elaboraron normas de salud ambientalque miden siete contaminantes: dióxido de azufre (SO2), monóxido de carbono (CO), dióxido de nitrógeno (NO2), partículas menores a 10 micrómetros (PM10), partículas menores a 2,5 micrómetros (PM2.5), Plomo (Pb) y Ozono (O3).

Pablo Ramírez, coordinador de la campaña de calidad del aire de Greenpeace México, explica a Verne que estas reglas se elaboraron en 1994 y desde entonces, varias de ellas no se han actualizado. “La normativa debe ser mucho más rigurosa”, dice vía telefónica. “Tienen parámetros muy laxos de límites máximos permitidos, inlcuso si los comparamos con los de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que datan de 2005”, detalla.

De acuerdo con el Observatorio Ciudadano de la Calidad del Aire (OCCA), en 2017 se registraron 4.009 muertes en la Zona Metropolitana del Valle de México atribuibles a partículas finas PM 10 y PM 2.5, por lo que indica que se deben establecer medidas más rigurosas para buscar que no se afecte la salud de los ciudadanos. La OMS considera que la concentración de partículas finas no debe rebasar los 40 microgramos por metro cuadrado, mientras que la regulación mexicana considera debe ser por encima de los 57 microgramos por metro cúbico. “Tenemos normas que superan el límite de la OMS en 1.200%”, dice Ramírez.

Mariajulia Martínez, maestra en Desarrollo Sostenible y académica del Tecnológico de Monterrey Campus Santa Fe, dice a Verne que la norma oficial debe de tomar en cuenta el fenómeno del cambio climático y no únicamente situaciones atribuibles al estado del tiempo, como la falta de lluvias. “Hoy vemos que la contaminación se incrementa por los incendios, los cuales se están dando por efecto del cambio climático”, explica la especialista. “Se puede decir que es un círculo vicioso: mayores temperaturas, menos humedad, mayor presencia de contaminantes y más incendios”.

Más información: http://bit.ly/2VFW9O8

 

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