Recomendamos: Arranca la reapertura gradual de la vida pública en Alemania

Este lunes ha arrancado la primera fase de un proceso muy gradual y que deberá conducir a Alemania a una nueva normalidad marcada por la irrupción del coronavirus. El ritmo de contagios se ha desacelerado en Alemania en los últimos días, lo que ha dado pie a una cierta flexibilización de las restricciones. Las tiendas de menos de 800 metros cuadrados han podido levantar la persiana por primera vez desde que se decretó el cierre hace algo más de un mes en algunas partes del país. Los bares y los restaurantes continuarán cerrados y la distancia obligatoria de un metro y medio seguirá vigente por lo menos dos semanas más.

Alemania es el quinto país del mundo con mayor número de contagios registrados: un total de 141.672, según los datos que publica el Instituto Robert Koch. La cifra de muertos asciende a 4.404, lo que supone una tasa de mortalidad del 3,1%. El ritmo de contagios se ha ido ralentizando en los últimos días, pero la canciller, Angela Merkel, llamó a la cautela y advirtió el lunes de que queda mucho camino por delante. “Tenemos que seguir vigilantes y ser disciplinados” para evitar una recaída. “Estamos solo al principio […] sería un error avanzar demasiado deprisa”, estimó. Y recordó que la cautela es especialmente necesaria, porque las consecuencias de la apertura solo se podrán medir dentro de dos semanas, el periodo de incubación del virus.

De acuerdo con el sistema federal alemán, cada Land decide e implementa las medidas de lucha contra la pandemia, dentro de un marco general pactado entre los 16 Estados y el Gobierno central. Este lunes era el pistoletazo de salida para la apertura de los comercios pequeños y medianos, en un país en el que la vida pública nunca ha acabado de congelarse. Salvo excepciones, las escuelas abrirán de forma general y gradual a partir del 4 de mayo.

Desde el principio ha sido posible salir a la calle, aunque manteniendo la distancia de seguridad y como máximo de dos en dos, salvo en el caso de las familias. Los parques han permanecido abiertos, aunque no los columpios. Además de los supermercados, las librerías en algún Estado como Berlín y muchos restaurantes han permanecido abiertos, aunque solo para vender comida para llevar. Las peluquerías tendrán que esperar un par de semanas antes de volver a abrirse. Hay Estados que han impuesto la obligación de llevar la mascarilla en las tiendas y el transporte público y otros que no.

En algunas localidades alemanas, los ciudadanos aprovecharon para hacer las compras pendientes desde hace semanas. En otras como Berlín, las tiendas deberán esperar todavía hasta mediados de semana para poder abrir. Aun así, se registraba cierta actividad detrás de los escaparates de la capital alemana. Los comerciantes se preparaban el lunes para la apertura. “Así tenemos tiempo suficiente para limpiar bien la tienda”, explicaba Joachim Pianka, a las puertas de una pequeña tienda de ropa al norte de Berlín.

Más información: https://bit.ly/2VoGFMM

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