La prensa en América Latina, entre el hostigamiento y las agresiones: Human Rights Watch

En su Informe Mundial 2020, Human Rights Watch (HRW) destaca los ataques que los medios de comunicación sufren en América Latina debido a que no están de acuerdo con los gobiernos, por coberturas que no les gustan y porque distorsionan la realidad.

Por supuesto, México ocupa un lugar destacado en el difícil y complejo panorama de los medios latinoamericanos.

En la parte dedicada a nuestro país en el documento de HRW se destaca que los periodistas, “especialmente aquellos que tratan temas vinculados con la delincuencia o critican a funcionarios, han sido víctimas de persecución y agresiones tanto por parte de autoridades gubernamentales como de grupos delictivos”.

Añade que esos ataques no investigan adecuadamente los delitos cometidos contra los periodistas, e incluso descartan prematuramente que se eNcuentren relacionados con el ejercicio de su profesión.

HRW resalta algunos números que le sirven para describir la situación del periodismo en México: la Fiscalí Especial encargada de investigar las agresiones ha iniciado más de mil investigaciones, y entre 2010 (año de su creación) y diciembre de 2018 ha presentado 186 denuncias (16.3 por ciento del total de las indagaciones que inició) por delitos contra los periodistas, y sólo ha obtenido 10 sentencias condenatorias.

Frente a la falta de investigación, añade la organización, “muchos periodistas recurren a la autocensura”.

Asimismo, recuerda que en abril pasado la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos calificó la situación de los activistas y defensores de derechos humanos, así como de los periodistas, como “alarmante”. Y afirma que en los dos ámbitos los hechos de violencia “casi nunca se investigan ni se juzgan”, pese a que en 2012 fue creado el Mecanismo de Protección para ambas figuras.

En el caso de Venezuela el documento establece que “durante más de una década, el gobierno ha ampliado y ejercido en forma abusiva su facultad de regular los medios de comunicación, y ha reducido la cantidad de medios críticos”.

Del gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil dice que el presidente ha arremetido en varias ocasiones contra la sociedad civil y los medios de comunicación independientes, además de que los periodistas han sido hostigados en internet después de sus señalamientos.

En Argentina, del periodo presidencial de Mauricio Macri se resaltan las promesas para satisfacer la necesidad de regular los medios de comunicación, en lo que no se había avanzado, mientras que del gobierno de Evo Morales se anota que arremetió contra periodistas acusándolos de difundir mentiras y distorsionar la realidad con intenciones políticas. También se menciona que en el conflicto poselectoral varios medios y periodistas sufrieron ataque y amenazas.

De Cuba se inicia la exposición general con una anotación: “El gobierno cubano continúa reprimiendo y castigando el disenso y la crítica pública”, además de que “controla prácticamente todos los medios de comunicación de Cuba y restringe el acceso a información proveniente del extranjero”. Así, tiene el “clima más restringido para el ejercicio del periodismo de América”.

Para el caso de Ecuador, además de los intentos para restablecer la libertad de expresión, afectada durante la presidencia de Rafael Correa, se destaca el secuestro de tres periodistas asesinados presuntamente por la guerrilla colombiana.

En El Salvador se denuncia que los periodistas son amenazados por la pandilla de los maras, además de declaraciones del entonces candidato Bukele contra varios medios, mientras que de Guatemala se dice que “es habitual que periodistas sean blanco de hostigamiento y violencia”, algo muy parecido a lo que HRW reporta de Honduras.

Sobre el régimen de Daniel Ortega en Nicaragua, el informe señala que “restringe la libertad de expresión de periodistas y medios de comunicación a través de amenazas, insultos, agresiones físicas, detenciones, requisas arbitrarias de documentos y cierres forzosos”.

Acerca de Perú, se reporta que persisten “las amenazas a la libertad de expresión, y algunos periodistas enfrentan procesos penales a causa de su trabajo”.

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