Recomendamos: La historia del pequeño Brandon Giovanny y otras de las 25 víctimas del accidente de Metro en México

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Tras el trágico accidente del pasado lunes en el Metro de Ciudad de México, la pesadilla para los familiares de las víctimas no había hecho más que empezar.

Algunos sospechaban que sus seres queridos podían estar en ese tren entre las estaciones de Olivos y Tezonco pero no lograban comunicarse con ellos. Muchos familiares acudieron al lugar del siniestro, otros seguían buscando por los hospitales incluso al día siguiente, sin éxito.

Muchos se encontraron a las puertas de la improvisada morgue instalada en el humilde barrio de Iztapalapa, donde les tocó realizar el trámite que se negaban a aceptar que fuera ya la única posibilidad: identificar a sus muertos.

Y otros, tras pasar toda la noche velando en los hospitales por sus familiares heridos graves, acabaron recibiendo de los médicos la noticia que no querían escuchar.

Algunos de los 25 fallecidos en el accidente de la línea 12 del Metro compartían historias en común.

Muchos salían de sus puestos de trabajo y otros regresaban a sus casas en la alcaldía de Tláhuac, una de las más grandes y populares en el sureste de la ciudad y llena de gente trabajadora que se desplaza a diario a otras zonas de la capital.

La mayoría era consciente de las múltiples fallas que esta línea había presentado en su funcionamiento durante años, pero no contaban con otro transporte que les permitiera llegar de manera económica hasta el centro y evitar el enorme tráfico de la ciudad.

Las víctimas y sus familiares conforman la cara más dura y dramática de la peor tragedia de los últimos años en Ciudad de México. Estas son algunas de sus historias.

La víctima más joven

La de Brandon Giovanny Hernández es, probablemente, la que mayor conmoción causó en el país. Tenía solo 12 años.

El niño vivía junto a su familia en una colonia de Tláhuac con calles de tierra, asentamientos irregulares y alejados de las principales vías de comunicación.

Para llegar a la conocida como “línea dorada” del Metro, la familia tenía que usar mototaxis.

El lunes, Giovanny viajaba en Metro junto a la pareja de su madre. Regresaban del restaurante donde trabajaba el hombre y donde el niño ayudaba lavando platos.

Quizá por eso a Giovanny le interesaba la cocina. Según sus amigos y vecinos, quienes lo definen como un niño alegre, también le gustaba mucho el fútbol.

Cuando ocurrió el accidente, el hombre resultó herido grave pero, según la familia, se encuentra estable. Del niño, sin embargo, nada se sabía.

Su madre Marisol recorrió los hospitales toda la noche junto a la abuela de Giovanny, pero nadie les daba noticias de su paradero. El martes, desesperadas, hicieron un estremecedor llamamiento ante los medios para que alguien les ayudara.

“¡Díganme si está vivo o muerto! ¡Díganme dónde está! ¿Dónde está mi nieto?”, gritaba la abuela entre lágrimas.

Ante la falta de información, denunciaron la desaparición del niño y la Fiscalía capitalina emitió una alerta Amber para localizarlo.

Cuando periodistas le preguntaban si habían acudido a las morgues, su madre insistía en que su hijo estaba desaparecido. Guardaba la esperanza de que pudiera haber salido ileso y estar perdido en algún lugar.

En la noche del martes, el nombre de Brandon Giovanny apareció en la lista de fallecidos tras el accidente.

“Teníamos planes para el 10 de mayo (Día de la Madre en México). Ahora lo voy a enterrar”, dijo sollozando Marisol a medios locales tras identificar el cuerpo de su pequeño.

Este miércoles, la familia lo despidió en un emotivo funeral entre lágrimas, aplausos, flores y confeti. Sobre el pequeño ataúd blanco, lucía una foto de Giovanny muy sonriente con traje de graduado.

“No tenías que estar aquí, hijo mío no te vayas”, dijo su madre Marisol.

Doble tragedia en la familia

La familia Lezama también vivió la tragedia por partida doble.

Nancy, de 22 años, y su hermana Tania, de 15, regresaban a su casa en Metro desde el centro comercial en Iztapalapa en el que Nancy estaba empleada.

Su primo Jorge dijo que ella realmente no trabajaba los lunes, pero había acudido allá para cenar junto a su novio y su hermana. Tras el accidente, perdieron su rastro.

Como muchas otras personas, Jorge recurrió a las redes sociales para publicar fotos de sus primas. Los mensajes de ayuda se hicieron automáticamente virales entre quienes querían ayudar a localizar a los desaparecidos o incluso ofrecían su ayuda económica para los heridos.

Según le contó Jorge al diario El Universal, a la primera que encontraron fue a Tania herida grave en un hospital con “el diagnóstico de no volver a caminar” tras haber sufrido una hemorragia interna y fractura de columna.

Horas más tarde este martes, el propio Jorge confirmó en su cuenta de Facebook que Nancy fue localizada sin vida.

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