En Europa, 95% de muertos por Covid-19 son de mayores de 60 años; en México, 38%

Hans Kluge, director general en Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), informó que más de 95 por ciento de las personas fallecidas por Covid-19 en ese continente tenía más de 60 años. En México ese porcentaje es de solo 38 por ciento.

Sin embargo, Kluge explicó que la edad no es el único factor de riesgo para convertirse en un caso grave de Covid-19, y repitió lo que hace algunas semanas había dicho Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS: los jóvenes no son invencibles.

Según los datos de ls OMS, entre 10 y 15 por ciento de los pacientes menores de 50 años llegan a desarrollar cuadros moderados y graves; entre éstos, algunos se han visto en adolescentes o veinteañeros, varios de los que requirieron cuidados intensivos y algunos fallecieron, comentó Kluge.

Hasta ahora, en Europa unas 30 mil personas han fallecido debido al Covid-19, de las que la gran mayoría (95 por ciento) ocurrieron en mayores de 60 años, y más de la mitad contaba con más de 80 años. Asimismo, 80 por ciento de ellos padecía problemas crónicos de salud, como alguna enfermedad cardiovascular, hipertensión y diabetes, informó Kluge.

En México, según datos presentados ayer por la Secretaría de Salud, ha habido 37 muertos por Covid-19, 14 de ellos (casi 38 por ciento) mayores de 60 años. Las principales comorbilidades son hipertensión, diabetes y obesidad.

El funcionario de salud también resaltó que ha habido reporte de que personas de más de 100 años que han sido hospitalizados por Covid-19 en Europa han logrado recuperarse por completo.

La semana pasada, Rosa Kornfeld-Matte, experta de la Organización de las Naciones Unidas, denunció, por ejemplo, que “son alarmantes los reportes de personas mayores abandonadas en asilos, o de cadáveres sin reclamo en las mismas instituciones. Se trata de algo inaceptable”.

Kornfeld-Matte recordó que los ancianos arrastran padecimientos y condiciones por las que han sido excluidos de la sociedad y viven en la pobreza, con acceso limitado a los servicios de salud o en espacios de confinamiento como prisiones o asilos.

Su exclusión se ha agravado por las medidas de distanciamiento social que, por ejemplo, prohíben visitas en asilos y residencias para ancianos. La especialista dijo: “La distancia social no debe convertirse en exclusión social”.

La experta de la ONU añadió que “la distancia física es vital, pero se deben hallar maneras creativas y seguras para incrementar las conexiones sociales. Las personas mayores deben contar con herramientas para mantenerse en contacto vía internet, incluso aquellas que se encuentran en residencias geriátricas o en áreas remotas”.

Kluge también insistió en la comunicación con los adultos mayores: “Quiero transmitir un mensaje a los más jóvenes: mantener a sus abuelos seguros significa que no los pueden visitar en persona; pero llámenlos, háblenles cada día para que no se sientan solos. La distancia física no tiene que significar el aislamiento social“.

Pero Kornfeld-Matte también mencionó una dura circunstancia que enfrentan los ancianos en la actual crisis de salud: la forma en que se asignan los recursos médicos, como los ventiladores de las unidades de terapia intensiva, que toman en cuenta sólo la edad y niegan a las personas mayores su derecho a la salud y a la vida.

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