“El principito”, censurado durante dictadura militar en Argentina

Etcétera
Internacional

Durante la dictadura militar en Argentina se vivieron muchas prohibiciones en todos los ámbitos. Pero existió un espacio inimaginable en el que hubo una vigilancia rígida: el de la literatura infantil.

Las autoridades castrenses se sentían con la obligación moral de preservar a la niñez de aquellos libros que, desde su óptica, ponían en riesgo valores sagrados como la familia, la religión o la patria.
En entrevista con el periódico argentino El Tiempo, la periodista cultural Judith Gociol, explicó que gran parte de ese control era ejercido a través de la escuela, tal como demuestran las instrucciones de la denominada “Operación Claridad”, cuya finalidad era detectar y retirar bibliografía marxista e identificar a los docentes que aconsejaban libros considerados como “subversivos”.
Con el fin de dar a conocer y reivindicar los libros prohibidos en aquella época, se creó la muestra itinerante “Libros que muerden”, que se montó en el Museo de Ciencias Naturales de la ciudad de La Plata, Buenos Aires. La exposición es organizada por el Grupo La Grieta, formado por expertos en lenguaje e investigadores que desde 2006 comenzaron a construir un archivo de todo el material censurado.
En la recopilación destacan obras de autores internacionales como El Principito, de Saint-Exupéry; La niña que iluminó la noche, de Ray Bradbury, o Cuentos para chicos traviesos, del poeta francés Jacques Prevert.
En el caso de la obra de Saint-Exupéry, la prohibición obedeció a que es una obra que relata las aventuras de un niño en busca de amigos, de la compañía de otras personas, lo cual iba en contra de los mecanismos específicos de control social utilizados por el Gobierno militar, según explicó la escritora Ernestina Martínez Gravino a la cadena británica BBC.
“Cuando El Principito se refiere a la libertad, lo hace a su favor y con un ejemplo en el que participa un dictador. Es decir, que cualquiera podría haber asociado al dictador turco con los dictadores argentinos”, resaltó.
También se censuró Érase una vez… el hombre historieta de origen francés, basada en la serie de televisión animada del mismo nombre, creada por Albert Barillé en 1978. En ella se describe la evolución humana y la historia del hombre desde un perfil científico, por ello incomodó a la Iglesia católica.
Las autoridades militares ordenaron a Argentina Televisora Color retirar del aire la serie, luego de que el Episcopado se quejara de que el programa había puesto en tela de juicio el concepto de la creación divina como origen del mundo.
(Con información de El Tiempo y Reforma)

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