Recomendamos: Qué ha llevado a que el 90% de los ciudadanos chinos sean propietarios de sus casas (y cómo influye en la crisis de Evergrande)

Foto: Getty Images

Lograr que se desinfle la burbuja inmobiliaria sin que se pinche. Ese parece ser el objetivo del gobierno chino.

Y uno de los primeros damnificados en este nuevo enfoque de Pekín es la segunda promotora de viviendas del país por número de ventas.

El gigante Evergrande atraviesa momentos difíciles que le sitúan al borde de la quiebra. La compañía arrastra una enorme deuda que asciende a unos US$300.000 millones.

Las acciones de la empresa han caído un 80% en lo que va de año coincidiendo con el endurecimiento normativo impuesto el año pasado por las autoridades chinas.

Durante el verano de 2020, Pekín impuso a los mayores promotores inmobiliarios una regla que les obliga a situar sus niveles de endeudamiento por debajo de ciertas métricas o “3 líneas rojas” en referencia a la liquidez, los activos o la deuda de las compañías.

“Las viviendas son para vivir en ellas, no para especular”, manifestó en 2017 el presidente chino, Xi Jinping.

En cuanto a Evergrande, las autoridades han dejado ver que no habrá un rescate total, es decir, que dejará caer la compañía si esta no encuentra dinero para pagar a sus acreedores vendiendo activos o partes del negocio.

Sin embargo, muchos analistas opinan que es probable que el Estado nacionalice las más de 1,5 millones de viviendas que Evergrande tiene en diferentes etapas de construcción en China para evitar que las familias sufran si al final el conglomerado colapsa.

El mercado inmobiliario chino es realmente atípico.

De media, el 90% de los ciudadanos son propietarios de sus casas: casi un 87% en las zonas urbanas y cerca de un 96% en las zonas rurales, según un estudio sobre la vivienda en China llevado a cabo por la Universidad de Albany, Estados Unidos.

Es una de las tasas más altas del mundo.

Por comparar, en Estados Unidos solo el 65,3% de los ciudadanos es dueño de su casa, mientras que en Alemania ese porcentaje se sitúa en el 51,1%.

Y es que, como explica Diego Fernández Elices, director general de inversiones de A&G, a BBC Mundo, el “principal objetivo del gobierno chino es la prosperidad común y el hecho de que tantos ciudadanos sean propietarios de sus viviendas, lo hace un sector que no se puede dejar caer de ninguna manera”.

La “prosperidad común” a la que se refiere Fernández es el lema de la última campaña promovida por el presidente chino, con la que está tratando de “reducir una enorme brecha de riqueza que amenaza el ascenso económico del país y la legitimidad del gobierno del Partido Comunista”, recoge la agencia Reuters.

“Según las últimas estadísticas del Gobierno chino, la construcción sigue representando alrededor del 30% del empleo total y, por tanto, es demasiado importante para ser ignorada”, dice Yves Bonzon, directivo del banco privado suizo Julius Baer.

Es lo que en la jerga económica se llama “demasiado grande para caer”, o al menos caer completamente.

Detrás de este alto porcentaje de propietarios existen algunos factores que han alimentado durante décadas una expansión del sector marcada por ciudades fantasma, infraestructuras en desuso y un modelo de construcción salvaje, con precios desorbitados.

En 2020, el país entró en lo que se conoce como “la era de los 10.000 yuanes (1.318 euros, US$1.548)”, en referencia a que el metro cuadrado se mantuvo de media por encima de esa cantidad durante varios meses consecutivos, explica en un reciente análisis la Agencia EFE.

El “sueño chino”

Uno de los importantes factores que ha contribuido a la burbuja es cultural.

“La riqueza de los hogares chinos se basa en el ladrillo, el cemento y el fervor especulativo. Pero en el lado cultural, no solo existe la aspiración de ser propietario, sino que también hay una exigencia social no escrita de que, por ejemplo cuando te vas a casar, debes tener una propiedad”, explica Sam Lecornu, CEO y cofundador de Stonehorn Global Partners.

“No hay muchos chinos que consideren el alquiler como primera opción. Tener una propiedad en China es, por definición, el equivalente al sueño americano”, añade.

Hace poco más de 20 años, el sector inmobiliario chino no existía.

“En gran parte de la segunda mitad del siglo XX, China era una sociedad de alquiler público masivo, donde la propiedad privada representaba menos del 30%. La vivienda se consideraba un beneficio de bienestar social provisto con fuertes subsidios por parte del gobierno socialista”, dice en un estudio Youqin Huang, profesor del departamento de Geografía y Planificación de la Universidad de Albany, Estados Unidos.

“Sin embargo, en la década de 1990, China lanzó reformas para privatizar y comercializar su sistema de vivienda, como parte de su transición de mercado”, añade, en referencia al proceso de apertura que llevó al explosivo crecimiento económico del país, especialmente tras su entrada en 2001 en la Organización Mundial del Comercio.

Ver más en BBC

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password