Cinque Terre

Fernando Mejía Barquera

Periodista y profesor-investigador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

Radio en México: presente y futuro en la convergencia digital

Resumen: La radio ha brindado compañía a varias generaciones de mexicanos en sus actividades cotidianas. Hoy, este medio de comunicación vive una situación paradójica: el lenguaje creado por él en la década de 1920 permanece con sus características esenciales –una combinación creativa de voz, música, efectos y silencio– pero la distribución de los productos sonoros creados a partir de dicho lenguaje ha tenido, en el siglo XXI, cambios sustanciales como resultado de la convergencia digital. Actualmente se siguen utilizando los fundamentos del lenguaje radiofónico para crear productos sonoros, pero la distribución de éstos hacia las audiencias ya no le pertenece de manera exclusiva a la “radio abierta” –la que se difunde a través del espectro radioeléctrico en las bandas de frecuencias de AM o FM— sino que se realiza también en internet, donde son consumidos, principalmente por jóvenes, mediante recursos como el streaming y el podcasting. En el presente y, sobre todo, en el futuro inmediato, la radio abierta deberá asumirse como una más de las plataformas tecnológicas en las que es posible transmitir contenidos de audio con lenguaje radiofónico –ya no la única– y ajustar su operación técnica, económica, cultural y social a esa nueva realidad.

Fernando Mejía Barquera

Entre 1920 y 1930 la radio creó un lenguaje que constituye el gran legado de este medio de comunicación a la historia cultural de la humanidad. Ese lenguaje, que de manera elemental podría definirse como la combinación creativa de voz, música, efectos y silencio1, fue durante más de siete décadas patrimonio exclusivo de lo que técnicamente se conoce como radiodifusión sonora, es decir, la radio “abierta”, la que se transmite a través de frecuencias del espectro radioeléctrico en las bandas de AM y FM. En ese periodo las piezas sonoras realizadas al utilizar el lenguaje radiofónico sólo podían ser escuchadas de manera masiva precisamente a través de la radio.

Hoy, la exclusividad de la radio sobre el lenguaje que ella creó se ha perdido. Desde hace prácticamente dos décadas las piezas sonoras que resultan de la combinación de voz, música, efectos y silencio, no se escuchan solamente en las frecuencias de AM y FM. La convergencia tecnológica ha tenido en el ámbito de la radio el mismo efecto que en el de los otros medios llamados “tradicionales” (aquellos que hicieron posible la masificación informativa en el siglo XX): la distribución de sus productos se hace por multiplataforma en todos los espacios que permite la convergencia, tanto los convencionales como los creados con el desarrollo de internet. En el caso del lenguaje radiofónico, las piezas sonoras en donde esa forma de expresión se utiliza circulan por el espectro radioeléctrico (radio abierta, tanto la analógica como la digital) y por internet a través del podcasting2 y del streaming.3

Las estaciones radiodifusoras, además de difundir sus contenidos por las bandas de AM o FM, han abierto, desde hace varios años, sitios web en los que transmiten en tiempo real la misma programación que difunden por el espectro radioeléctrico; asimismo, muchas de ellas colocan en esos sitios archivos digitales con programas de su fonoteca –algunos muy viejos y otros nuevos o relativamente recientes– para ser “bajados” por los escuchas en el formato de podcast o vía streaming. Esos contenidos están a disposición del público para que una persona pueda reproducirlos cuando desee, lo cual contribuye a que tales programas recuperen o mantengan vigencia y no se pierdan en el olvido.

Pero los contenidos realizados al utilizar el lenguaje radiofónico tienen, además, otras formas de distribuirse en el ámbito digital: existen sitios de internet que funcionan prácticamente como una radiodifusora tradicional, es decir, con una hoja de programación que se sigue con rigor, con respeto a la continuidad (el tiempo asignado a cada programa y la secuencia precisa en su orden de transmisión). Son estaciones que solo transmiten por la red y aprovechan la neutralidad de internet para ejercer su libertad de expresarse a través del audio sin tener que gestionar una concesión en el espectro radioeléctrico. Contar con una frecuencia para transmitir en AM o FM no es sencillo, en primer lugar porque el número de frecuencias disponible es limitado y, en segundo, porque obtener una concesión implica competir con otros aspirantes y un largo proceso de trámites político-administrativos, además de una inversión económica en pago de personal, gasto en instalaciones y compra de equipo de producción y transmisión que no es asequible para todos. En cambio, transmitir por internet permite no someterse a legislación alguna ni gestionar el otorgamiento de concesiones, y se puede hacer con una inversión relativamente modesta (claro, la audiencia de los productos sonoros transmitidos por internet es todavía menor a la que mantiene la radiodifusión por espectro radioeléctrico).

Y hay otra posibilidad de emplear el lenguaje radiofónico para realizar productos de audio y transmitirlos por internet: colocarlos en el formato de podcast en páginas personales a disposición de quien quiera oírlos y ampliar su distribución a través de la llamada sindicación o redifusión web. Una gran ventaja de transmitir vía internet o de colocar ahí productos sonoros es que cualquier audio que se sube a la red es susceptible de llegar a todo el mundo; la desventaja, en el caso de un emisor desconocido, es que su producto puede pasar desapercibido entre la gran cantidad de oferta de audio que circula en ese medio.

Otro cambio muy importante registrado en la radio como resultado de su coexistencia con internet es que el viejo y casi centenario medio perdió la exclusividad sobre una función que mantuvo durante muchos años: la de dotar de música más o menos continua a un público masivo. Esta función de la radio como “caja musical” –algunos en México le llaman función de “rockola” o “sinfonola”— es muy vieja, tanto que incluso David Sarnoff la anticipó desde 1916 mediante el célebre memorándum que lleva su nombre.4

Hoy, la función de “caja musical” que durante al menos siete décadas fue exclusiva de la radio, la comparten otros espacios creados en internet, como Spotify, Deezer, Napster, Xbox Music, Google Play Music, Sony Music Unlimited, entre otros. Sin embargo, antes de que aparecieran los servicios de música por streaming la función de la radio como “caja musical” había recibido un fuerte golpe con la proliferación de los formatos de audio comprimido, en especial el Mp3, y de los gadgets con capacidad de almacenar archivos de audio digital con ese formato (iPod, de Apple; NWZ, de Sony; Galaxy Player, de Samsung, etcétera), que permitieron a millones de personas guardar en esos dispositivos su música favorita para reproducirla en el lugar, momento y orden decidido por ellas. A esto se debe, en gran medida, el alejamiento que buena parte de la audiencia joven ha tenido de la radio.5

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Hay otro fenómeno que contribuyó a “autonomizar” el lenguaje radiofónico, a hacerlo independiente de la radio abierta, que empezó a registrarse en la segunda mitad de la década de 1990 y se desarrolló rápidamente en el primer decenio del siglo XXI: la “democratización” del uso del llamado “software de edición no lineal” (desde el modesto Audacity hasta el Pro Tools y el Cubase, pasando por el Adobe Audition), recurso que permitió a personas no necesariamente profesionales de la radio o de la producción de audio, grabar, editar y mezclar audio de manera digital con buenos resultados en general.

Esto hizo que individuos, principalmente jóvenes, comenzaran a crear piezas sonoras mediante la utilización del lenguaje radiofónico, pero no para transmitirlas por el espectro radioeléctrico, sino por la red. Hoy es muy común que personas –especialmente jóvenes, insisto— instalen su home studio con una computadora, un software de edición, una pequeña consola de mezcla o una interfaz, uno o dos micrófonos y un par de monitores (o audífonos de estudio), y generen productos de audio de buena calidad que luego hacen circular por la red.

Así, el lenguaje creado y desarrollado por la radio se independizó de ella y pasó a otras plataformas. Ese lenguaje permanece prácticamente con los elementos con que fue concebido y desarrollado por la radio abierta –voz, música, efectos y silencio– pero ya no es exclusivo de ella. La radio tradicional devino en una plataforma más en la distribución de audio dentro de la convergencia tecnológica, si bien es todavía la de mayor cobertura instantánea y la de mayor audiencia.

La proliferación de audio producido mediante el lenguaje radiofónico para ser subido a la red ha generado un debate acerca de si debe llamarse “radio” a la transmisión de audio por internet, considerando que el término “radiodifusión” alude a la radio original, a la que transmite sus contenidos por el espacio aéreo. En mi caso, prefiero llamar “radio” a la que transmite sus contenidos por el espectro de frecuencias y “audio con lenguaje radiofónico” al que no se transmite por ahí sino por la red.

RADIO ABIERTA

Consumo a la baja

La convergencia ha generado transformaciones en la forma de exponerse a la radio abierta; esos cambios comenzaron a ser registrados desde hace unos lustros en las encuestas sobre consumo de productos audiovisuales que realizan instituciones públicas como el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), y empresas privadas dedicadas a la medición de audiencias. La más significativa de esas transformaciones es que el consumo de radio abierta se redujo, mientras que el de audio por internet –incluido el “audio con lenguaje radiofónico”– se incrementó. Todavía –importa subrayarlo– la radio tradicional, la de FM y AM, es el medio principal en cuanto a consumo de audio dentro del ecosistema mediático6, pero su presencia en los hogares mexicanos va en descenso si se le compara con la época en que, como solía decirse, “los hogares pueden no tener televisor pero siempre hay en ellos un aparato receptor de radio”. Ya no es así. El cuadro 1 muestra ese descenso durante los tres lustros más recientes:

Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Geografía, Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2018. Disponible en: https://www.inegi.org.mx/programas/dutih/2018/default.html#Tabulados

Podemos observar que en 2005 la televisión y la radio abiertas tenían una presencia similar en los hogares. Entonces había aparatos receptores de una y otra tecnología prácticamente en el 90% de las casas: la televisión estaba en el 92.8% de los hogares y la radio en el 89.3%. Para 2018, sin embargo, el porcentaje de aparatos de radio en los hogares mexicanos había bajado de manera drástica a solo 56.2%, mientras que el de televisores se mantenía estable: 92.9%.

No sólo eso: mientras el aparato receptor de radio abierta disminuía su presencia en el equipamiento tecnológico hogareño, otros aparatos y servicios incrementaban la suya de manera acelerada. Como puede verse en el cuadro 1, el uso de la computadora en los hogares pasó de 18.6% en 2005, a 44.9% en 2018; la conexión a internet, de 9% a 52.9%; la televisión de paga, de 19.5% a 47.3%, y la telefonía en general (sumadas la fija y la móvil), de 64.1% a 92.2%.

Es decir, el único aparato o servicio vinculado con el uso de tecnologías de la información que disminuyó su presencia en los hogares mexicanos fue el aparato receptor de radio abierta.

Otro estudio que muestra el descenso en la presencia del aparato receptor de radio en el equipamiento de los hogares mexicanos es la Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) realiza anualmente desde 2015, cuyo objetivo es “conocer el hábito de consumo de contenidos audiovisuales de las audiencias de radio y televisión, así como la demanda de dichos contenidos en internet”. El descenso registrado en el caso del aparato receptor de radio se muestra en el cuadro 2. En sus respectivas mediciones, el INEGI y el IFT coinciden en que el tradicional receptor de radio abierta está presente solo en la mitad de los hogares mexicanos, a diferencia de otras épocas en las que superaba el 90%.

Pero la encuesta del IFT correspondiente a 2018 reveló un dato aún más significativo: aunque en 2018 49% de las personas consultadas (véase cuadro 2) declaró poseer un aparato de radio, solo 39% afirmó que consume radio abierta, lo que indica que menos de la mitad de la población mexicana sigue accediendo a ella. Es decir, se puede poseer un receptor de radio pero no utilizarlo.

Si consideramos una población de 123 millones de personas en México7, el hecho de que 39% escuche radio significa que este medio conserva una audiencia potencial masiva muy grande: 48 millones de personas. No obstante, los datos expuestos muestran de manera clara que el consumo de radio abierta ha ido descendiendo.

Formas de consumo

La encuesta 2018 del IFT confirma tendencias en el consumo de la radio que se manifiestan desde hace tiempo. Por ejemplo, la banda de FM es, como desde hace tres décadas, la de mayor sintonía: 71% de los radioescuchas accede habitualmente a ella, mientras que solo 13% prefiere AM; 11% suele sintonizar ambas bandas de manera indistinta, y 5% “no sabe”.

Sobre los contenidos favoritos de los radioescuchas mexicanos la encuesta colocó a la transmisión de música, a las noticias y a los deportes en los tres primeros lugares, como se observa en la tabla 1:

La encuesta 2018 también confirmó que la radio se escucha más en la mañana: 68% de sus consumidores prefiere sintonizarla entre las 6 de la mañana y las 12 del día; 45%, entre las 12 y las 18 horas; 19%, entre las 18 y las 24 horas. En la madrugada casi nadie escucha radio: sólo 1% manifestó oírla entre las 12 de la noche y las 6 de la mañana. Esto la diferencia de la televisión, cuya mayor audiencia se registra por las noches.

Los fines de semana el consumo de radio disminuye: mientras solo 1% de las personas que oyen habitualmente radio declaró no escucharla entre semana, 30% afirmó no hacerlo en sábado y domingo.

El hogar sigue siendo el lugar donde preferentemente se escucha radio, como lo hace 81% de los consumidores; 17%, en el trabajo; 17%, en el automóvil; 7%, en el transporte público, y 1% en algún establecimiento comercial (los encuestados pudieron elegir más de una opción, y el promedio fue de 1.2 respuestas por persona).

La encuesta del IFT no aclaró si en el caso del transporte público la escucha es “involuntaria”, porque el conductor de la unidad es quien sintoniza la radio, o si el escucha accede a la radio mediante un receptor portátil o un dispositivo digital móvil.

Un punto interesante es el que se refiere a los diferentes grupos de edad. Según el Informe Estadístico del IFT correspondiente al cuarto trimestre de 2015, la audiencia radiofónica se distribuye de la siguiente forma entre los diferentes grupos etarios: 8 a 12 años, solo 3.4%; de 13 a 17, 5.5%; de 18 a 24, 14.4%; de 25 a 34, 19.5%; de 35 a 44, 20.5%, y de 45 o más, 36.6%.

Así, la mayor parte de la audiencia radiofónica se concentra en la población adulta. La radio, según puede verse en estos datos, todavía atrae a los jóvenes, pero muy poco a los niños.

Como se aprecia en la gráfica 1, el grupo de personas mayores de 45 años es el que más oye radio, lo cual haría pensar que la audiencia radiofónica tiende a ser cada vez de mayor edad; sin embargo, es importante observar lo siguiente: si se toman en conjunto los grupos de 18 a 24 y de 25 a 34 años (el rango de edades de quienes hoy son conocidos como millennials), tendríamos que la audiencia radiofónica está conformada en 34% por miembros de esa generación, un porcentaje similar al de mayores de 45 años. Es decir, todavía hay jóvenes que oyen radio abierta y que, como se expondrá más adelante, combinan el consumo de ésta con el de audio distribuido por internet.

En cuanto al consumo radiofónico por género, los escuchas de radio se dividen prácticamente en mitades: 50.5% mujeres y 49.5% hombres. Según la encuesta 2018 realizada por el IFT, la radio conserva su característica de “medio cálido” con el cual se establece una relación “íntima”: 40% de los consultados prefiere oírla de manera solitaria, 30% acompañado y 30% de las dos maneras.

Por último, la radio abierta es un medio que se consume más en los sectores populares de la sociedad: solo 4.2% de la audiencia radiofónica se ubica en el nivel denominado A/B, el mayor nivel económico; 35% pertenece al nivel C, y la mayoría, 60.8%, al sector D, el de menores ingresos.

Formas de exposición

Un dato interesante en la encuesta es el que se refiere al tipo de aparato receptor utilizado para escuchar radio: 54% lo hace en un “estéreo o grabadora” (un aparato “de mesa” instalado en el hogar); 26%, en un radio portátil; 19% accede a través de su teléfono celular; 17% escucha en el automóvil o en transporte público; 2% en computadora o laptop, y 1% en tablet.

La recepción de radio abierta en soportes digitales es posible, en primer lugar, porque las empresas o instituciones públicas que tienen concesiones para operar frecuencias de AM o FM colocan sus contenidos de audio en internet, y los transmiten por la red de manera simultánea a la difusión por el espectro radioeléctrico. Pero en el caso específico de la recepción mediante un teléfono celular, ésta puede hacerse de dos formas adicionales a la reproducción del audio desde el sitio web de la emisora: 1) por el uso de apps ubicadas en el propio sitio, y 2) mediante la sintonía de la señal directamente del espectro radioeléctrico al usar los audífonos como antena en los modelos de celulares en que ello es posible. Como se sabe hay modelos de teléfonos celulares que tienen “instalado de fábrica” el dispositivo para que el aparato funcione como “radio portátil”, con sintonía en FM, al simplemente conectar los audífonos; sin embargo, algunas empresas fabricantes desactivan ese dispositivo con el fin de que quienes deseen escuchar transmisiones de estaciones de radio lo hagan por internet y “consuman datos”.

Al respecto, el 27 de abril de 2017 el IFT publicó en el Diario Oficial de la Federación la Disposición Técnica IFT-011-2017, donde se prohíbe a los fabricantes de “equipos terminales móviles (ETM)” inhabilitar los dispositivos para sintonizar señales de radio provenientes del espectro radioeléctrico. Según esa disposición,

En caso de que el ETM cuente con todos los componentes que permitan ofrecer la funcionalidad de receptor de radiodifusión sonora en Frecuencia Modulada (FM) desde su fabricación, ésta debe estar habilitada y activada para el usuario, de tal forma que no exista ningún tipo de bloqueo o restricción para su funcionamiento.

La nueva disposición entró en vigor el 27 de julio de 2017, y fue adoptada por el IFT a petición expresa de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT), realizada el 26 de enero de 2016, según reconoció el órgano regulador en la edición del Diario Oficial de la fecha indicada. La argumentación de la CIRT fue la siguiente:

La mayoría de los teléfonos inteligentes (smartphones) cuentan con un receptor interno de radiodifusión en Frecuencia Modulada (FM) construido e integrado desde fábrica. Para poder reproducir dicha señal, este receptor debe de ser activado por las empresas fabricantes de teléfonos móviles. Al ser activado, pueden recibir directamente del aire, las señales de las emisoras de FM.

Actualmente en el mercado existen pocos smartphones que tienen el chip de FM activado. Algunos analistas de telecomunicaciones creen que esto se debe a que las compañías de telefonía móvil reciben importantes cantidades de dinero del consumo de datos vía streaming. Estos datos se ocupan principalmente a contenidos musicales o noticiosos, por lo que se genera una competencia con este medio. Por lo tanto, las compañías pueden perder ingresos si los usuarios tienen la posibilidad de tener acceso gratuito a la radio en sus dispositivos móviles…”.

La posibilidad de sintonizar señales de radio provenientes del espectro radioeléctrico a través de teléfonos celulares puede ser muy útil para el futuro de la radio, lo mismo que el consumo del medio a través de internet. Según la encuesta 2018 del IFT, 6% de las personas que escucha radio en México lo hace a través de internet. Las razones, según esa fuente, son las siguientes:

Si se comparan los datos de 2018 con los obtenidos por el IFT en su encuesta correspondiente a 2015 se aprecia un incremento en el uso de los soportes digitales para acceder a la radio. En 2015 17% de los encuestados declaró oírla en su teléfono celular, cifra que subió a 19% en 2018, y 14% en el automóvil o el transporte público. La encuesta de 2015 ni siquiera registró la computadora (de escritorio o laptop) ni la tablet como vehículos de acceso a la radio, las cuales aparecen en la de 2018 con 2% y 1%, respectivamente.

AUDIO DIGITAL

Streaming

Los datos expuestos en el apartado anterior corresponden a la sintonía de radio abierta, acerca de la cual las encuestas aportan datos abundantes. Pero, como ya se indicó, la digitalización del audio ha dado lugar a la transmisión de productos sonoros en plataformas distintas al espectro radioeléctrico, específicamente en internet. Muchos de esos productos utilizan en su realización el lenguaje creado por la radio: combinación creativa de voz, efectos, música y silencio. Es importante conocer las características de este consumo y su evolución, dado el crecimiento en el acceso a internet de la población mexicana en el reciente lustro.
Según datos de la Asociación de Internet (antes Amipci),8 en 2018 la cifra de usuarios de internet en México llegó a 82.7 millones de personas, equivalente a 71% de la población mayor a 6 años de edad (véase gráfica 2). Según esta fuente, 63% por ciento de los usuarios mexicanos de internet incluye entre sus actividades en línea escuchar música y oír “radio en streaming”.9

Respecto al consumo de audio transmitido por internet hay todavía pocos estudios, aunque los que existen presentan datos interesantes. Sin embargo, en el caso de la radio no especifica claramente si se refieren a las transmisiones que hacen simultáneamente por internet las radiodifusoras que difunden por el espectro radioeléctrico, o a las estaciones que únicamente lo hacen por la red.

Fuente: Asociación de Internet (antes Amipci), 15° Estudio sobre los Hábitos de los Usuarios de Internet en México 2018; Movilidad en el Usuario de Internet Mexicano. Julio 31, 2019. https://www.asociaciondeinternet.mx/es/component/remository/Habitos-de-Internet/15-Estudio-sobre-los-Habitos-de-los-Usuarios-de-Internet-en-Mexico-2019-version-publica/lang,es-es/?Itemid=.

 

Un estudio muy útil sobre el consumo de audio en internet es el titulado Estado del Audio Digital en México, realizado por la empresa Audio.ad., el cual incluye una encuesta sobre el consumo en nuestro país de “radio por internet”, audio streaming y consumo de podcasts.10

Según esta encuesta, 68% de los encuestados escucha audio digital, ya sea “radio por internet”, sitios de streaming u otros medios en línea; de ellos, 59% lo hace todos los días. El acceso se divide en 48% de hombres y 52% de mujeres. Asimismo, 73% de los consultados dedica de una a 12 horas semanales a escuchar audio por internet. A diferencia de lo que ocurre en el caso de la radio abierta, cuyo consumo ocurre preferentemente en las mañanas, el de audio por internet sucede principalmente en el mediodía o la tarde, en el horario de las 12 a las 19 horas.

Los dispositivos móviles son los más utilizados para acceder al audio por internet: 78.7% usa teléfono celular; 11%, computadora; 8.1%, tablet, y 16.7% emplea los tres recursos.

De quienes escuchan audio por internet, 46% lo hace camino al trabajo o en la oficina. De manera inversa a lo que ocurre en el caso de la radio abierta, cuyo consumo se concentra en los grupos de mayor edad, el de audio por internet se localiza entre los más jóvenes: las personas de 13 a 34 años representan 48% de los escuchas (gráfica 3).

En el caso específico de la escucha de radio on line, la encuesta aporta los siguientes datos (tabla 3):

Según el estudio de Audio.ad, 30% de los consumidores de audio por internet escucha radio, aunque, al igual que en el caso de las encuestas hechas por el IFT, no resuelve plenamente el punto de si lo que escuchan los entrevistados es la programación que las estaciones de AM y FM suben a la red y ofrecen dentro de su sitio web, o si se trata de estaciones que transmiten exclusivamente en línea. Pese a ello es interesante el dato de que 40% de esos radioescuchas “interactúa” en las redes sociales mientras oye radio on line.

También es interesante la forma de acceso: 19% ingresa directamente al sitio web de la emisora que elige, y 22% emplea la app correspondiente para acceder a la transmisión vía teléfono celular. Las apps más utilizadas por los consumidores de radio on line son: iTunes, 31.5%; Tune in, 20.6%; Ivoox, 10.2%; Streema, 9.3%; otros, 46.6%. Muchas de las estaciones de radio abierta se han esforzado por colocar apps en sus sitios web para acceder a sus transmisiones y es cada vez mayor el número que las ofrecen, tanto en el sistema operativo Android como en el IOS.

Según el estudio de Audio.ad los “contenidos más valorados” por quienes consumen audio por internet son los siguientes (tabla 4):

Tabla 4. Contenidos más valorados por consumidores de audio por internet (2018)

Como puede observarse, los contenidos preferidos por los consumidores de audio digital coinciden, en los tres primeros lugares, con los favoritos de quienes consumen radio abierta: música, noticias y deportes (véase tabla 1).

En lo que se refiere a la música, el contenido favorito en el ámbito del audio por internet son: pop, 36.9%; rock, 30.7%; clásica 23.9%; electrónica 22% y reguetón, 18.8%. La escucha de música en internet se hace preferentemente en sitios de streaming. Los más utilizados son:

Tabla 5: Sitios de streaming más utilizados por los consumidores de audio por internet

El consumo de música a través de los sitios de streaming puede ser gratuito o pagado. Cuando un consumidor de audio por internet elige un servicio gratuito de música vía streaming escucha un audio que incluye spots publicitarios, igual que en una estación comercial de AM o FM. Si el consumidor no desea escuchar esos anuncios debe pagar una suscripción premium donde la música es continua. En México, según la encuesta de Audio.ad, el 57% de quienes oyen música por la red paga por suscribirse a algún servicio de streaming. En 2019 los precios promedio eran de 99 pesos mensuales para el servicio premium y 149 pesos para el “familiar”. Algunas empresas como Apple Music y You Tube ofrecían también un servicio “para estudiantes” por 49 pesos al mes. El número de canciones a disposición de los suscriptores fluctúa, según la empresa, entre los 35 millones y los 50 millones.11

Este tipo de servicio ha desplazado significativamente a la radio abierta en la función de promover hits musicales para estimular la compra de discos. Actualmente un grupo musical o un cantante puede distribuir sus “álbumes” en “físico”, ya sea en CD o vinil, pero también puede venderlos a través de sitios como iTunes y Google Play music que funcionan como tiendas virtuales en donde el consumidor descarga el archivo correspondiente y puede guardarlo para reproducirlo cuando y donde quiera. La presencia de los sitios de streaming en la industria musical es cada vez mayor. Según el Global Music Report 2019, la industria de música grabada obtuvo durante 2018, en todo el mundo, ingresos por 19 mil 100 millones de dólares, de los cuales 8 mil 977 millones provinieron de las plataformas de música vía descarga.12
Podcast

El 22% de los consultados en la encuesta de Audio.ad declaró escuchar podcasts. El podcast, como ya se indicó (véase la nota 2), es un archivo digital colocado a disposición del público en un sitio web para ser bajado, guardado y reproducido al gusto del escucha. Se le puede oír completo en una sola sesión o escucharlo por partes. Como todo archivo de audio digital es susceptible de ser modificado: quien lo “baja” puede cortarlo, editarlo e incluso mezclarlo con otros audios. Los podcasts se graban generalmente en formatos ligeros o “con pérdida”, como Mp3 u OGG, para facilitar su viaje por la red o hacer más rápida su descarga en el soporte donde vaya a depositarse.

Un podcast puede incluir un audio recientemente grabado o de data muy antigua. A las radiodifusoras tradicionales colocar podcasts en su sitio web les permite incrementar su oferta de contenidos en internet. Algunas colocan en podcast, por ejemplo, noticiarios o entrevistas que consideran importantes. Otras ponen en circulación por esa vía programas de diversos géneros que se transmitieron tiempo atrás y de otra forma se perderían en el olvido; es el caso de radiodifusoras que tienen gran historia y se han preocupado por conservar sus programas de diverso género: musicales, periodísticos, magazines, radiodramas, etcétera.

Pero el podcast no es un recurso que utilicen solamente las radiodifusoras. Cualquier persona que tenga un equipo de audio básico y conozca los requisitos mínimos para lograr una buena calidad de audio puede grabar podcasts y ponerlos a circular en la red. El podcast es una pieza de audio “autónoma” pero que está hecha utilizando la esencia del lenguaje radiofónico. En la década de 2010, el podcast devino en recurso para obtener ingresos. Hoy es posible acceder a sitios de internet donde se ofrecen podcasts que incluyen publicidad, a otros donde, además de contenidos, se ofrecen servicios de grabación de podcast para empresas o instituciones, y varios más que funcionan como reservorios donde quienes desean ampliar la cobertura de sus podcasts pueden subirlos y ponerlos a disposición de quien desee escucharlos (estos sitios reciben inserciones publicitarias).

El podcast es entre los recursos de audio digital que utilizan lenguaje radiofónico el que más se parece a la radio de la “época de oro”, aquella en donde las transmisiones de radio no eran sonido ambiental o de fondo, sino donde los radioescuchas ponían plenamente su atención en los contenidos; quienes reproducen un podcast –y más aún quienes “bajan” y guardan el archivo— lo hacen porque van a escucharlo con atención y a disfrutarlo.

RADIO DIGITAL ABIERTA

Sistema IBOC

Al hacer referencia a la “radio digital” es necesario distinguir entre la producción radiofónica que se transmite a través de internet y la que se difunde por el espectro radioeléctrico; en ambos casos la señal es digital, pero la forma de distribuirla es diferente. En la actualidad prácticamente toda la producción de audio con lenguaje radiofónico se realiza utilizando recursos digitales, pero puede transmitirse de manera analógica o digital; en el primer caso a través de las bandas de AM y FM, y en el segundo a través de la red o por el espacio aéreo mediante la tecnología conocida como Radiodifusión Sonora Digital (RSD) –también en AM o FM– que constituye el desarrollo más reciente de la radio abierta y que en México, lamentablemente, está aún subutilizado.

La RSD es una tecnología de la que se tuvo noticia en México desde hace más de 25 años, pero cuyo inicio de operaciones es reciente y su desarrollo muy escaso todavía. Durante prácticamente toda la década de 1990 y el primer decenio del siglo XXI se realizó en México una larga discusión acerca de cuál sistema de RSD adoptaría nuestro país como norma técnica: el modelo europeo, llamado Eureka 147, o el estadounidense denominado In Band on Channel (IBOC) creado por la empresa Ibiquity, pero cuyo nombre comercial es HD Radio.13 El gobierno mexicano se decidió por el sistema estadunidense cuyas características principales son:

a) Permite la transmisión de audio digital en las bandas de AM y de FM:
b) En la de FM se puede transmitir audio con calidad similar al formato compact disc, es decir audio con una velocidad de muestreo de 44,100 Hz y prácticamente el doble de calidad con respecto al audio transmitido por la radio analógica de FM (22,050 Hz) y el cuádruple con respecto a la de AM (11,025 Hz). En la banda de AM el audio con el sistema IBOC puede llegar a tener la calidad con que se transmite actualmente en la banda de FM e incluir, además, señal estereofónica.
c) Adicionalmente, en FM se puede incluir multiprogramación dentro de un mismo canal de transmisión; es decir, se pueden difundir hasta cuatro programaciones diferentes dentro de los 200 KHz (.2 MHz) que ocupa un canal de transmisión dentro de esa banda. Estos canales se identifican como HD1, HD2, HD3 y HD4.

El sistema IBOC fue adoptado como norma técnica para radio digital en Estados Unidos en 2002.14 En México el proceso de adopción de este sistema comenzó en mayo de 2007 cuando la entonces Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) autorizó que las estaciones de radio ubicadas dentro de la “zona de coordinación de la frontera norte de México” (320 km a partir de la línea fronteriza, dentro del territorio nacional) utilizaran, si así lo deseaban, el sistema IBOC.15 Ese año, un total de 21 estaciones ubicadas en la franja fronteriza solicitaron autorización para transmitir radio digital: 7 en Tamaulipas; 9 en Baja California; 2 en Sonora y 3 en Chihuahua.

Posteriormente, el 16 de junio de 2011, la Cofetel publicó en el Diario Oficial de la Federación un acuerdo mediante el cual el gobierno determinó que el sistema IBOC sería el estándar tecnológico para la radio digital en México.16 A diferencia de lo ocurrido en el caso de la tv, donde la adopción de la norma técnica para la Televisión Digital Terrestre (TDT) –el ATSC A/53, también estadunidense— fue obligatoria para todos los concesionarios y se impuso una fecha límite para la finalización de las transmisiones analógicas (el llamado “apagón analógico”), en el de la radio no se impuso una fecha para ello.

Esto se debió a que la organización gremial de los radiodifusores comerciales, la CIRT, solicitó que no se estableciera un plazo perentorio para realizar la transición a la RSD porque, de hacerse, esos empresarios se verían obligados a realizar inversiones que no estaban en posibilidad de efectuar de manera inmediata debido, entre otras razones, a que la inversión publicitaria destinada a la radio había descendido durante la primera década del siglo XXI e impactado en la captación de ingresos por parte de las emisoras.

De esa forma, el gobierno y la industria radiofónica acordaron realizar la transición de la siguiente manera:

a) El inicio de las transmisiones digitales sería determinado de manera libre y voluntaria por cada radiodifusor; la única restricción sería que cuando las estaciones decidieran iniciarlas lo harían con el sistema estadunidense IBOC.
b) Los radiodifusores tendrían que iniciar transmisiones digitales en un formato “híbrido”; es decir, manteniendo al aire su señal analógica en transmisión simultánea con la digital, esto con el fin de que el servicio de radiodifusión sonora pudiera ser accesible tanto para quienes tuvieran receptor analógico como para quienes ya tuvieran receptor digital.
c) Los radiodifusores que iniciaran transmisiones digitales podían difundir señales en “multicasting” o multiprogramación; es decir, varias programaciones en la misma frecuencia utilizando los subcanales HD1, HD2, HD3 y HD4.

El canal HD1 se utiliza para transmitir simultáneamente, en audio digital, la programación que se transmite en señal analógica. La transmisión de multiprogramación es opcional, porque una emisora puede difundir solamente una señal digital a través del canal HD1 y no utilizar HD2, HD3 y HD4, o bien ocupar solamente uno o dos de esos subcanales.

Inicio de transmisiones

Probablemente con la intención de exaltar el hecho de que durante su gobierno se definió el estándar de RSD para México, el entonces Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, determinó que el inicio de las transmisiones regulares utilizando esa tecnología se diera en la radio del Estado, específicamente en el Instituto Mexicano de la Radio (IMER). El 17 de septiembre de 2011, apenas unos meses después de que el gobierno publicara el acuerdo por el que México adoptó el sistema IBOC, Calderón inauguró las transmisiones digitales de las emisoras Horizonte 107.9 FM, Opus 94.5 FM, y Reactor 105.7 FM, del IMER en Ciudad de México. En vista de que el Estado no podía “obligar” a las emisoras privadas para que comenzaran transmisiones en una fecha específica –recuérdese que se determinó que el inicio de este tipo de transmisiones sería voluntario— el gobierno decidió “poner la muestra” a los radiodifusores comerciales. Al concluir el sexenio de Felipe Calderón, el número de estaciones que habían solicitado autorización para transmitir radio digital era apenas de 24, muy pocas si se considera que el número total de emisoras en ese momento era de mil 584.
Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, la RSD tampoco tuvo gran desarrollo. Al finalizar esa administración, de acuerdo con estadísticas del IFT, había 144 estaciones (137 de FM y 7 de AM) con autorización para transmitir con esa tecnología.17 Sin embargo, según el sitio web HD Radio México, perteneciente a Xperi, propietaria de los derechos de explotación el sistema IBOC, solamente 99 de esas emisoras (93 de FM y 6 de AM) transmiten actualmente señales de RSD. Por supuesto, las 99 emisoras utilizan el canal HD1, pero adicionalmente 63 de ellas transmiten con multiprogramación, algunas emplean uno o dos de esos canales y solamente el grupo Radio Fórmula utiliza HD2, HD3 y HD4 en varias de las estaciones donde transmite señal digital. De acuerdo con esto, habría en México 162 señales de HD Radio operando distribuidas en 99 canales de transmisión. Es decir, se incrementó el número de estaciones autorizadas para transmitir RSD y el número de emisoras que ya usan el sistema IBOC, pero considerando que al finalizar el sexenio de Peña Nieto había en México un total de 2 mil 043 estaciones –tomando en cuenta las bandas de AM y FM–, la proporción de estaciones que transmitían señal digital sigue siendo muy bajo.

Escaso interés

Es un hecho muy conocido que en México existen grupos radiofónicos poderosos que controlan una gran parte de las frecuencias de AM y FM, pero no todos esos grupos han mostrado interés en incorporarse a la RSD. Hasta ahora entre los grupos radiofónicos que ya realizan transmisiones digitales están el IMER (propiedad del Estado) y grupos privados como Radio Fórmula, Imagen y Radio Centro. Grupos poderosos, como Televisa Radio, ACIR, MVS o Radiorama no se han interesado por la RSD, tal vez porque digitalizar una sola emisora implica un gasto de aproximadamente 150 mil dólares (casi 3 millones de pesos), según reveló un alto dirigente de MVS Radio hace algunos años.18 Si se considera que algunos grupos radiofónicos tienen casi un centenar de afiliadas, el gasto que tendría que hacerse para que todas transmitieran señal digital sería muy alto.

En estas condiciones es difícil prever cuándo se completará en México la transición a la RSD. Hoy ninguna de las partes que participan en la actividad radiofónica –empresarios, gobierno y público radioescucha– parece tener urgencia de que se acelere esa transición. Al gobierno, la digitalización de la radio no le urge porque en el espectro radiofónico de frecuencias –535 KHz a 1705 Khz, para el caso de AM, y 88 a 108 MHZ, para el de FM— no hay “dividendo digital”; es decir, esas bandas de frecuencias no son susceptibles de ser empleadas para servicios de telefonía móvil e internet de banda ancha, como sí ocurrió en el caso de la televisión cuyos segmentos de 698 a 806 MHz –canales 52 al 69–, conocido como “banda 700 MHz”, y de 614 a 698 MHz –canales 38 al 51— conocido como “banda 600 MHz” o “segundo dividendo digital”, fue necesario “liberar” para colocar ahí servicios de telecomunicaciones.

Tampoco les urge a los empresarios radiofónicos, porque dar el paso a la transmisión digital exige gastos que resultan complicados en tiempos económicamente difíciles para esa industria; la radio, ha mantenido en la última década una participación promedio de 9 por ciento dentro del gasto publicitario destinado a medios de comunicación. El cuadro 3 ilustra lo anterior para el periodo 2011-2015; en él la participación de la radio dentro de la inversión publicitaria no decreció pero sí se estancó e internet, como medio emergente, le quitó el segundo lugar –atrás de la televisión– que tuvo durante mucho tiempo dentro del gasto publicitario en medios:

Cuadro 3. Distribución del gasto publicitario por medios en México 2011-2015 (Cifras en %)

Como se aprecia en el cuadro, entre 2011 y 2015 la televisión abierta se mantuvo como el medio con mayor participación dentro del llamado “pastel publicitario”. Aunque su porcentaje de captación publicitaria fue en descenso, se mantuvo en primer lugar. La radio, por su parte, se mantuvo estable durante todo el periodo con 9%, pero internet duplicó el tamaño de su “rebanada” y se posicionó como el segundo medio con mayor captación publicitaria solo detrás de la tv abierta. Aunque provenientes de una fuente distinta y con ligeras diferencias en las cifras, los datos del cuadro 4 confirman la tendencia y añaden otro elemento: la radio estaría en riesgo de ser superada por los anuncios exteriores en la disputa por la captación de gasto publicitario:

Cuadro 4. Distribución del gasto publicitario por medios en México 2015-2018 (Cifras en %)

La transición a la RSD tampoco les urge a los radioescuchas, muchos de los cuales ni siquiera saben que esa tecnología existe y que ya opera en México: ¿a cuántas personas les interesa hoy adquirir un receptor de radio con sintonía digital, cuyo precio promedio es de mil pesos, si la oferta de contenidos y la cantidad de emisoras que transmiten en ese formato es todavía pobre? ¿cuántas personas conocen los beneficios de la radio digital: sonido “equiparable al del CD” (el doble de calidad de audio que la transmisión analógica en FM), posibilidad de transmitir hasta cuatro programaciones diferentes en una misma frecuencia (multiprogramación) y posibilidad de transmitir información en formato de texto a través de la pantalla de los aparatos receptores? Seguramente muy pocas, pero el dato preciso es algo que las empresas o instituciones que realizan estudios sobre consumo de medios tendrían que empezar a indagar.

¿Qué se transmite hoy en la radio digital en sus canales de multiprogramación, HD2, HD3 o HD4? Los contenidos son todavía pobres. Algunos grupos radiofónicos colocan en uno de esos canales una programación de música continua, en otro ponen la señal de alguna de sus emisoras de AM. También hay estaciones que ya transmiten audio digital pero sin multiprogramación, es decir solo utilizan el canal HD1 para difundir en señal digital la programación que transmiten simultáneamente en formato analógico.
Las siguientes tablas, con los ejemplos de las estaciones 94.5 FM del IMER, en Ciudad de México, y 104.1 FM de Radio Fórmula, también en CDMX, ilustran la manera en que los grupos radiofónicos integran su oferta de RSD o HD Radio:

Tabla 6. Programación en HD Radio, 94.5 FM, Ciudad de México

El canal de transmisión 94.5 FM en Ciudad de México, Opus 94, incluye en su oferta tres canales de programación: en HD1 está la programación de “música clásica”, titulada “Opus 94”, que da identidad a la frecuencia y que se difunde simultáneamente en señal analógica; en HD2 difunde la programación de XEB, emisora de AM y decana de la radio capitalina; y en HD3 una programación de música continua titulada “Jazz digital”.

Tabla 7. Programación en HD Radio, 103.3 FM, Ciudad de México

Por su parte, el canal de transmisión 103.3 FM, del grupo Radio Fórmula, utiliza los cuatro canales de miltiprogramación que pueden emplearse en el sistema IBOC adoptado por México: en HD1 está la programación llamada “Primera cadena”, que da identidad a la frecuencia y se transmite también en formato analógico; en HD2 difunde esa misma programación pero con desfase de “menos una hora”; en HD3 está la transmisión de la emisora XEAI AM, también perteneciente a ese grupo; y en HD4 una programación de música llamada “Trion HD”.

NIÑOS Y JÓVENES

Radio infantil

Los datos de los apartados anteriores indican que el consumo de audio –ya sea por radio abierta o por internet— está presente en la vida cotidiana de los mexicanos, pero una porción importante de esos consumidores se ha apartado de la radio tradicional y, como resultado de la convergencia tecnológica, migró a espacios donde puede encontrar contenidos sonoros diversos a través de las plataformas que la digitalización creó. Ese alejamiento de la radio tradicional se produjo principalmente entre niños y jóvenes. Hay datos precisos acerca de esa migración; sin embargo, al menos en el caso de los niños, la radio abierta no parece hacer mucho por evitarla o por recuperar la audiencia perdida en ese rango de edad.

Los niños oyen poco radio. En México, según la edición 2018 de la Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales, realizada por el IFT, solo el 21% de los niños y niñas de entre 8 y 12 años (2 de cada 10) escucha radio. En contraste, 74% acostumbra ver contenidos en canales de televisión abierta, 53% consume contenidos audiovisuales por internet, 49% juega videojuegos, 48% consume contenidos en televisión de paga y 38% utiliza redes sociales y mensajería instantánea. La radio abierta es, por lo tanto, el medio cuyos contenidos son menos consumidos por niñas y niños.

El 59% de quienes escuchan radio lo hace en la banda de FM, 17% en AM, 10% en ambas y 14% “no sabe” en qué banda se difunde lo que oye. La mayor parte de las niñas y los niños que escuchan radio –el 61%– lo hace en compañía de otra u otras personas, el 13% de manera solitaria y el 26% de modo indistinto. Solamente el 8% escucha “radio por internet”.

En la encuesta del IFT no se hace referencia a la edad de quienes acompañan a niñas y niños cuando escuchan radio, pero es viable pensar que son personas de mayor edad si se observan, en la tabla 6, las preferencias que los menores declararon tener con respecto a contenidos radiofónicos:

Tabla 6: Tipos de programa de radio que prefiere el público infantil (2018)

Como se observa, los contenidos musicales, de noticias y deportes –exactamente los mismos que en el caso de los adultos (véase la tabla 1)– ocupan los tres primeros lugares en las preferencias del público infantil y es hasta el cuarto lugar donde aparecen los programas dirigidos específicamente a niñas y niños. La razón aparente por la cual escuchan muy pocos programas especialmente diseñados para el público infantil es que la oferta de este tipo disminuyó drásticamente en la radio mexicana desde hace varios lustros. ¿Qué escuchan entonces quienes integran ese público?

En abril de 2018, el IFT publicó el documento titulado Estudios sobre oferta y consumo de programación para público infantil en radio, televisión radiodifundida y restringida.19 Según el documento la franja horaria en que el público infantil tiene mayor contacto con la radio es de 6 a 10 de la mañana, con el punto mayor de audiencia a las 8.00 horas. Muy probablemente esto se debe a que en ese periodo se desarrollan los preparativos para acudir a la escuela y el traslado a ella. A partir de las 10 horas el nivel de consumo radiofónico infantil baja drásticamente y tiene un repunte de las 13 a las 15 horas, con el punto de mayor audiencia a las 14 horas, precisamente el periodo en que ocurren la salida de la escuela y el regreso a casa. A partir de las 15 horas se inicia un descenso constante en el consumo de radio por parte de la audiencia infantil.

La mayor parte de niñas y niños que consumen radio abierta escucha los contenidos que sus padres o hermanos mayores sintonizan en el hogar o en el camino a la escuela, es decir no son elegidos por ellos. Las estaciones que más escuchan son de tipo musical, especialmente del género pop, tanto en español como en inglés. La tabla 7 lo muestra:

Tabla 7: Presencia de audiencia infantil por estación

Como se aprecia, la estación con mayor audiencia infantil en Ciudad de México era, hasta diciembre de 2019, Radio Disney que, pese a su denominación –que podría remitir a contenidos para niños–, no estaba especializada en programación infantil, sino en música pop.20 La única de las estaciones que, según el IFT, figura entre las más escuchadas por la audiencia infantil y no se especializa en música pop es Radio Educación.

De acuerdo con el estudio del IFT, los programas que más escuchan niñas y niños de entre 8 a 12 años corresponden al género magazine o revista; sin embargo, no son programas realizados específicamente para infantes, sino para público adulto y que al ser sintonizados por los padres o hermanos mayores son también escuchados por la audiencia infantil que los menciona como sus favoritos. Entre esos programas están: El despertador, de Radio Disney; Toño Esquinca y la Muchedumbre, de Alfa 91.3, de Grupo Radio Centro; y Ya párate!, transmitido en Los 40 principales.

Los programas dirigidos específicamente al público infantil son escasos en la radio mexicana y tienen ratings muy bajos. El IFT logró identificar apenas 37 emisoras que producen programas dedicados a ese público y casi todas pertenecen a instituciones del Estado o a universidades públicas. Desde luego, no son emisoras especializadas en programación infantil, el tiempo que dedican a ese tipo de contenido puede ir de media hora hasta 10 horas semanales, pero solamente diez de las 37 estaciones localizadas con ese tipo de programación dedica más de cinco horas de transmisión semanal dirigida a niños. La tabla 8 muestra esas diez estaciones:

Tabla 8. Oferta de programación infantil

Varias reflexiones surgen con respecto a estos datos. La primera es que la radio en general ya ni siquiera considera target a niñas y niños menores de 8 años. Las mediciones de empresas como INRA –en las que se basa el estudio hecho por el IFT– no toman en cuenta la posible escucha por parte de menores de 8 años. Podemos pensar que niños y niñas nacidos en la segunda década del siglo XXI llegaron al mundo en plena convergencia digital y que su consumo de audio ya no es a través de la radio, sino de las plataformas digitales. Esto es cierto en gran medida, pero hay que considerar también que la radio, especialmente la comercial, prácticamente abandonó al público infantil y ese abandono data de hace por lo menos dos décadas: los programas dirigidos a los niños en la radio mexicana –como se aprecia en el estudio del IFT– son escasísimos. La falta de oferta afectó, evidentemente, a la demanda. ¿Por qué tendrían que acercarse los infantes a la radio si no encuentran nada atractivo en ella? Las instituciones radiofónicas públicas y las radiodifusoras privadas, tendrían que reflexionar en lo siguiente: dentro de unos años esos niños y niñas serán adolescentes y luego adultos que llegarán a la mayoría de edad sin haberse acercado a la radio abierta y eso podría contribuir a que el posible desplazamiento de ésta por los medios digitales se acelere. Las empresas radiofónicas y las instituciones públicas que operan emisoras tendrán que decidir si intentan recuperar a esa audiencia mediante una oferta dirigida a ella y a las generaciones que siguen, o bien si las abandonarán definitivamente. Esto más allá de que el IFT, en atención a una disposición legal, haya recomendado en 2015 a todos los concesionarios –privados, sociales o públicos— la inclusión en sus tiempos de transmisión de barras programáticas dirigidas al público infantil.

En efecto, el artículo trigésimo sexto transitorio de la LFTR ordenó al IFT:

Realizar los estudios correspondientes para analizar si resulta necesario establecer mecanismos que promuevan e incentiven a los concesionarios a incluir una barra programática dirigida al público infantil en la que se promueva la cultura, el deporte, la conservación del medio ambiente, el respeto a los derechos humanos, el interés superior de la niñez, la igualdad de género y la no discriminación.

En febrero de 2015, el IFT publicó la primera edición de Estudios sobre oferta y consumo de programación para público infantil en radio, televisión radiodifundida y restringida y en él determinó que sí era “necesario construir los mecanismos” para incentivar a los concesionarios a incluir una “barra infantil” en su programación, con el añadido, para el caso de la radio, de que “dichas barras incorporen mayor producción nacional para que otorguen a los contenidos radiodifundidos identidad y valores nacionales propios”.

La recomendación, si nos atenemos a la versión de los Estudios sobre oferta y consumo de programación para público infantil… publicada por el IFT en abril de 2018, no recibió mucha atención por parte de los concesionarios, particularmente de los que operan estaciones de uso comercial para quienes, en su gran mayoría, la audiencia infantil dejó de ser target desde hace al menos dos décadas.

Radio juvenil

Al igual que el público infantil, el juvenil se ha ido alejando de la radio abierta. Según el estudio Hábitos de consumo de medios de comunicación por jóvenes publicado por el IFT en diciembre de 2019,21 “las y los jóvenes escuchan poco la radio” y cuando lo hacen prefieren la banda de FM (algunos, según el documento, ni siquiera saben que existe la de AM). Las características del consumo radiofónico juvenil son las siguientes:

a) La mayoría escucha radio cuando se prepara para salir hacia la escuela o al trabajo y durante el traslado hacia esos sitios, ya sea en vehículo particular o en transporte público. Los entrevistados expresaron que cuando viajan en auto particular –propio o de un familiar— son ellos quienes tienen la decisión para elegir que estación sintonizar, o al menos la posibilidad de “negociar” la sintonía. El horario de 7 a 10 de la mañana es en el que más escuchan radio, aunque también hay una sintonía juvenil importante de las 13 a las 15 horas.
b) Los jóvenes –hombres y mujeres– entienden la radio como un “medio de acompañamiento” que se puede consumir mientras se realizan otras actividades. Por ello buscan preferentemente contenidos musicales y de entretenimiento, principalmente del género revista o magazine. A algunos también les interesan los noticiarios.
c) El consumo de radio suelen alternarlo con el de las listas de reproducción personalizada que suelen llevar en algún dispositivo móvil, ya sea para conectarlo a algún “estéreo” en el hogar o a bordo de un vehículo, o bien para escuchar mediante audífonos cuando caminan o viajan en transporte público. En el caso de algunos jóvenes las listas de reproducción incluyen, además de música, podcasts sobre temas diversos “bajados” de distintos sitios de internet, incluidos los de emisoras que transmiten radio abierta.
d) Entre los programas que más escuchan las y los jóvenes destacan La corneta (transmitido de lunes a viernes por la emisora Los 40 principales de las 13 a las 15 horas) y Ya párate! (por la misma estación, de 6 a 11 de la mañana, también de lunes viernes). Ambos corresponden al género revista o magazine.
e) Las estaciones con mayor sintonía por parte del público juvenil son: Los 40 principales, Exa FM y Amor. En ellas se transmiten música pop y programas de revista.
f) Los géneros radiofónicos preferidos son: música, revistas, noticiarios y “entretenimiento”.

Para la audiencia juvenil la radio abierta tiene características “positivas” y otras que no lo son. Las que agradan a ese público son:

a) Hay variedad en la programación
b) Se puede escuchar en diversos lugares y momentos.
c) Es gratuita.
d) Permite realizar otras actividades mientras se escucha.
Y las que no les gustan:
a) Le falta apoyo visual, lo cual la hace un medio menos llamativo.
a) Le hace falta tener contenidos más “novedosos”.
b) Algunos jóvenes consideran que en la radio, por ser un medio auditivo, se puede llegar a “tergiversar” la información en ciertos momentos debido a que no hay registro visual de los hechos.
c) Hay un exceso de publicidad (comercial y gubernamental).
d) En el caso de la música no permite elegir al artista o canción a escuchar.

FUTURO

Todo indica que ante el crecimiento de plataformas donde puede escucharse audio con lenguaje radiofónico o música continua, la radio abierta sufrirá un paulatino descenso en su audiencia hasta convertirse en una más de esas plataformas dentro de la convergencia tecnológica. Hoy todavía es la plataforma con mayor alcance masivo inmediato para escuchar audio, pero no sabemos si dentro de algunos lustros pierda ese liderazgo y sea sustituida en el primer lugar de audiencia por las plataformas digitales surgidas con el desarrollo de internet.

Esto, por supuesto, tiene que ser tomado en cuenta por las empresas e instituciones públicas que participan en el ámbito de la radiodifusión; una empresa de radio o una emisora pública ya no puede ser entendida solamente como una radiodifusora de señal abierta y tampoco puede entender el ámbito digital como un complemento a sus transmisiones por el espectro radioeléctrico. La convergencia tiene que ser vista como una totalidad que exige transmitir por todas las plataformas posibles los contenidos producidos por las empresas e instituciones radiofónicas. En ese proceso están las radiodifusoras mexicanas.

En el caso específico de las emisoras comerciales hay un reto adicional y es utilizar el ascenso de internet como medio publicitario para compensar el estancamiento que registra la radio abierta en esa materia. Esto, por supuesto, requiere desarrollar recursos publicitarios que trasciendan las tradicionales campañas publicitarias a base de spots. Si el futuro del audio en general y de la radio en particular es la multiplataforma, ese futuro exige una publicidad multimedia con productos que puedan tener salida integral por el espectro radioeléctrico y por internet.

Esta reflexión vale también para las radiodifusoras públicas, educativas y las culturales cuyo objetivo no es comercializar sus tiempos o sus sitios de internet para transmitir publicidad, pero que sí tienen la obligación, incluso legal, de llevar a las audiencias contenidos vinculados con la difusión cultural o la extensión universitaria. Esas radiodifusoras deben utilizar también todos los recursos de la convergencia para dar salida a sus productos de audio. Han comenzado a hacerlo, pero tendrán que incrementarlo y profundizarlo.

La radio vive al menos dos paradojas. La primera es que el lenguaje creado por ella dejó de pertenecerle en exclusiva y hoy es usado en las plataformas digitales con las que se ha integrado en la era de la convergencia tecnológica. La segunda es que, no obstante se ha reducido el consumo de radio abierta, todavía hay interés en obtener concesiones y operar frecuencias de AM y FM por parte de empresas, entidades públicas y organizaciones sociales. En el bienio 2015-2017 el IFT realizó una licitación de frecuencias radiofónicas en la cual se otorgaron en concesión 141 nuevos canales para uso comercial (114 en FM y 27 en AM). Y en el último trimestre del año pasado, el IFT anunció su intención de realizar en el segundo semestre de 2020 una nueva licitación –la “Licitación IFT-8”– que involucraría 319 frecuencias radiofónicas: 234 de FM y 85 de AM (habrá que ver cuántas de ellas generan interés y se concesionan). Adicionalmente, el órgano regulador informó en abril de 2018 que a partir de su constitución en 2014 otorgó “164 concesiones de uso social que tienen como finalidad prestar servicios con propósitos culturales, científicos, educativos o a la comunidad, y 49 de uso social comunitario, que se rigen bajo principios de participación ciudadana directa, convivencia social, equidad…”.22

Parece claro, con lo expuesto aquí, que la radio abierta –la vieja y querida radio– no desaparecerá, sencillamente quedó inmersa en el nuevo ecosistema mediático constituido por la convergencia digital. La nueva situación es, sin duda, benéfica para el radioescucha: hay y habrá más oferta de contenidos –algunos buenos y otros no, según el gusto de cada quien– y mejores calidades técnicas, tanto en la radio abierta como en el audio digital por internet. Disfrutemos esta nueva etapa de la radio, del audio digital y del lenguaje radiofónico.


1 Se trata, por supuesto, de una definición básica. El lenguaje radiofónico, en tanto genera productos de audio, conlleva otros elementos: ecualización, compresión, normalización, además del empleo de efectos más allá de los que están relacionados con la dramatización (sonidos incidentales o ambientales): por ejemplo, flanger, reverb, distorsión, delay, etcétera, además del uso de recursos como la imagen estéreo, entre otros muchos elementos para hacerlo más imaginativo y atractivo.

2 El podcast es un audio grabado en un archivo digital que se coloca en un sitio web a disposición de algún oyente que desee descargarlo y guárdalo en un dispositivo de reproducción (computadora, tablet, iPhone, iPod, etcétera) para escucharlo dónde quiera, cuándo quiera y también como quiera porque la escucha no tiene que ser lineal sino que el oyente puede incidir en la parte del archivo que desee escuchar. Normalmente, los podcast se guardan en formatos comprimidos o “con pérdida” –como Mp3 u OGG— para permitir que su descarga sea rápida. Su origen se ubica en 2004 cuando Adam Curry, entonces un videojockey de MTV, utilizó una especificación del formato RSS (Really Simple Syndication), creado por Dave Winer, para incluir archivos adjuntos y distribuir esos contenidos en internet.

3 La tecnología streaming permite que un servidor se conecte con una computadora, o bien con un dispositivo móvil o una consola de videojuegos y retransmita progresivamente, en tiempo real, en forma continua y sin interrupciones, un archivo de audio o de video con la particularidad de que éste no queda descargado en la memoria del aparato que permite su retransmisión. La ventaja del streaming es que no es necesario esperar a que se complete la descarga de los archivos para empezar a reproducir los contenidos. El progresivo abaratamiento en la oferta de internet de banda ancha en la década de 2010 favoreció el crecimiento de servicios de streaming tanto de audio como de video.

4 David Sarnoff (1891-1971) fue fundador de la NBC y dirigió durante décadas la RCA. En 1916, cuando trabajaba para la American Marconi Company propuso a sus jefes, a través de un memorándum, un proyecto para explotar comercialmente la radio través de la difusión en ella de música y conciertos: “He concebido un plan de desarrollo que convertiría a la radio en un ‘artículo para el hogar’, en el mismo sentido en que pueden serlo un piano o un fonógrafo: La idea es llevar música al hogar por transmisión inalámbrica (…) Por ejemplo: podría instalarse un transmisor radiotelefónico, con un alcance de 40 a 80 kilómetros, en un punto fijo, donde se produzca música instrumental o vocal o ambas (…). El receptor puede ser diseñado como una simple ‘caja de música con radio’ y adaptado para que posea diferentes longitudes de onda, entre las que pueda alternarse con un simple giro de un resorte o apretando un botón. La caja de música de la radio puede ser entregada con amplificadores y con un altavoz, todo ello debidamente acondicionado en una caja. Esta puede ser colocada sobre una tabla en la sala, y haciendo girar la perilla se escucharía la música transmitida…”. La idea de Sarnoff –no atendida en ese momento por sus jefes– fue uno de los fundamentos para la explotación comercial de la radio a partir de la década siguiente.

5 Ya desde la década de 1980, todavía en la “era analógica”, una persona podía “armar” listas con sus canciones favoritas, grabarlas en un casete y reproducirlas mediante un walkman para escucharlas en el lugar y momento decididos por ella, lo cual constituía un acto de “rebeldía” contra la programación musical impuesta por la radio.

6 “El ecosistema (mediático) es el espacio por el que circulan los discursos de los mass media y en el que se desarrollan complejas relaciones… Lo que es interesante es tener en cuenta las relaciones de competencia y cooperación que se producen en este ecosistema. Por ejemplo, en el caso de Internet. Por un lado, se dice que puede ser el cuarto medio que ponga en crisis los medios clásicos: radio, prensa y televisión. Pero, por otro lado, los medios clásicos han introducido Internet en su práctica productiva y lo utilizan, por ejemplo, para estar en contacto con su audiencia. Lo que ha sucedido a lo largo de la historia de los medios de comunicación es que la aparición de cualquier nuevo medio ha supuesto una reestructuración del ecosistema en busca de un nuevo equilibrio”. Miquel Rodrigo Alsina, Modelos de la Comunicación, Portal de la Comunicación, INCOM-UMB, Aula abierta. Lecciones básicas, p.11. Disponible en: http://portalcomunicacao.com/download/20.pdf.

7 Según el Anuario Estadístico del IFT correspondiente a 2018 (p.8), el número de habitantes en México era en ese año de 123 millones 430 mil 703 personas de las cuales 94 millones 945 mil 030 vivían en zonas urbanas y 28 millones 485 mil 673 en zonas rurales.

8 La Asociación Mexicana de Internet (Amipci), fundada en 1999, cambió en 2016 su nombre y su dominio: pasó de estar alojada en Amipci.org.mx y pasó al sitio AsociacionDeInternet.org.mx.

9 Véase Asociación de Internet.mx (antes Amipci), 15 Estudio sobre los Hábitos de los Usuarios de Internet en México 2019 versión pública. 31 de julio de 2019. Disponible en: https://www.asociaciondeinternet.mx/es/component/remository/Habitos-de-Internet/15-Estudio-sobre-los-Habitos-de-los-Usuarios-de-Internet-en-Mexico-2019-version-publica/lang,es-es/?Itemid=.

10 Según Audio.ad, “nos propusimos realizar un estudio sobre los hábitos de consumo de audio digital, tanto en radios online, como sitios de streaming y otros medios digitales, específicamente en México (con el objetivo de) descubrir pautas y hábitos en el consumo de audio digital…”. La muestra escogida para llevar a cabo la investigación fue de “mil 080 casos de encuestas por Internet realizadas en México del 4 al 11 de julio de 2018. Disponible en: http://www.audio.ad/landing-pages/estudiodeaudiodigitalmexico2018.html?pwat_ref=ade4e1a5-39d8-4a72-b42d-4d4e708e229a.

11 Véase “Streaming, entretenimiento aquí y ahora”, en Revista del consumidor no. 508, junio de 2019, p.p. 16-19.

12 Streaming ya abarca el 47% de la industria musical, en El Sol del Centro, 20 de abril de 2019. https://www.elsoldelcentro.com.mx/finanzas/tecnologia/streaming-ya-abarca-el-47-de-la-industria-musical-3344902.html.

13 En 2016 el consorcio Xperi Corporation, a través de su filial DTS (Digital Theatre Systems) adquirió la empresa Ibiquity y los derechos sobre la marca HD Radio.

14 En octubre de 2002, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC por su sigla en inglés) aprobó el sistema IBOC o HD Radio, desarrollado por la empresa Ibiquity Digital Corporation, como norma técnica de radio digital para Estados Unidos.

15  Diario Oficial de la Federación, 14 de mayo de 2008, “Lineamientos para la transición a la Radio Digital Terrestre (RDT).”

16 “Acuerdo por el que se adopta el estándar para la radio digital terrestre y se establece la política para que los concesionarios y permisionarios de radiodifusión en las bandas 535-1705 kHz y 88-108 MHz, lleven a cabo la transición a la tecnología digital en forma voluntaria”.

17 IFT, Concesiones con autorización para operar en IBOC (Radio digital), en http://www.ift.org.mx/sites/default/files/contenidogeneral/industria/iboc010818.pdf.

18 Publimetro, 12 de noviembre de 2015, http://www.publimetro.com.mx/economia/por-que-la-radio-no-transmite-en-digital-porque-nadie-tiene-receptor/mokl!7i7F5T2la0H6/. La declaración fue de Juan Carlos Celayeta, director de Comercialización de MVS Radio.

19 Disponible en: http://www.ift.org.mx/sites/default/files/contenidogeneral/comunicacion-y-medios/estudiossobreprogramacionparapublicoinfantil2017300418_1.pdf. El estudio, según la presentación del mismo, utilizó “las bases de datos de INRA” (empresa especializada en medición de audiencias) construidas a partir de encuestas “cara a cara” con 58 mil 785 773 personas mayores de 8 años. El IFT utilizó los datos correspondientes a Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Los datos corresponden a enero a diciembre de 2017.

20 Radio Disney se instaló en México en 2013 mediante un acuerdo entre el grupo Acir y The Walt Disney Company para transmitir a través de la frecuencia 99.3 en la banda de FM. El acuerdo llegó a su fin el 26 de diciembre de 2019, por lo que Grupo Acir puso a funcionar en esa frecuencia una nueva programación a la que puso el nombre de Match FM.

21 Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), Unidad de Medios y contenidos audiovisuales, Hábitos de consumo de medios de comunicación por jóvenes, diciembre de 2019. Disponible en: http://www.ift.org.mx/sites/default/files/contenidogeneral/medios-y-contenidos-audiovisuales/habitosdeconsumodemediosporjovenes-dic19.pdf.

22 Instituto Federal de Telecomunicaciones, Comunicado de Prensa no. 34/2018, 24 de abril de 2018.

 

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