Cinque Terre

Mixar López

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Narrador, cronista y periodista musical. Colabora en varias revistas y periódicos de México, EEUU y América Latina, como revista Marvin, Cáñamo, Yaconic, Noisey (Vice), Nexos, Chicago Tribune, LA Times entre otros. Su primer libro de crónicas "Prosopopeya: La voz del encierro", está próximo a ser publicado.

“El cimbrado de la metáfora”. Ensayo sobre la vida y cine de Alejandro Jodorowsky

Estar cerca de Alejandro es como estar leyendo un libro sagrado. Es como estar cerca de Don Juan y cerca de un chamán de Siberia y con Alesteir Crowley y ¡todos! Todo en él se convierte en magia. De repente todo, absolutamente todo, está pasando por una razón.

 Devendra Banhart

Alejandro Jodorowsky (1929-) es director de cine, artista y psicomago  chileno-francés, conocido por sus violentas películas surrealistas y esotéricas, que le valieron un estatus de culto entre el público, pero debido a su hermetismo y misticismo, a menudo fueron estigmatizadas o ignoradas por la crítica. Jodorowsky nació en 1929 en Chile (Iquique) dentro de una familia inmigrante judío-ucraniana.

Su padre fue muy efusivo con él, y su última película del 2014 ‘La Danza de la Realidad’, es la manera del artista de estar comprometido con su infancia; en la cinta, su hijo mayor (Brontis) interpreta al padre violento del director.

Como dijo el propio Jodorowsky, la película fue una especie de curación, un acto de Psico-magia que busca sanar a través de las metáforas: “¡Mi padre era un monstruo! Cuando tenía 23 años, me fui de la casa paterna y nunca más lo volví a ver. Fue algo terrible, pero le di lo que nunca tuvo. Mi padre no era humano. Lo estoy haciendo humano”. Mientras vivía en su casa familiar, asistió a la Universidad de Santiago (USACH), donde estudió filosofía y psicología, pero después de dos años dejó la universidad para trabajar como payaso en un circo. Empezó a interesarse por los títeres y la pantomima, hechizado por la expresión física.

En 1953 la situación en la familia se hizo insoportable para él, y se muda a París. En 1947 reúne a un grupo de teatro llamado ‘Teatro Mímico’ que reunió a más de 50 actores en una búsqueda constante.

En 1957 dirigió su primera película de 35 minutos llamada ‘La cravate’, inspirada en una historia de Thomas Mann (1875-1955). Este proyecto representó su primer intento de integrar su experiencia de teatro y pantomima con el cine; algo que continuaría trabajando a lo largo de su carrera.

‘La Cravate’ fue un gran éxito, la cinta logró magnetizar a Jean Cocteau (1889-1963) quien incluso se ofreció a escribir una declaración de apertura. Desafortunadamente, esta película no está disponible hoy en día porque se perdieron los negativos. Durante los años 60′ Jodorowsky vivió entre París y la Ciudad de México. Inspirado por el movimiento surrealista, contactó a André Breton (1896-1966), pero se dio cuenta de que se había vuelto mucho más conservador a lo largo de los años, y que su comprensión del concepto de “surrealismo” era ya muy diferente. Breton no apreciaba el impacto de la cultura popular, la música rock, la ciencia ficción, la pornografía y los cómics, que han tenido un papel decisivo en la poética eventual de Jodorowsky. Alejandro logra encontrar apoyo en el autor de vanguardia Fernando Arrabal (1932-) y el artista Rolland Topor (1938-1997) con quien fundó la guardia anarquista ‘Movimiento pánico’ en 1962. Este movimiento fue nombrado en honor al dios Pan, que significa “totalidad”; un artista conceptual era “versatilidad”. Esta corriente había tratado de ir más allá del surrealismo, aceptando lo irracional, místico y absurdo, enfatizando la explosividad sexual y la intrépida sensación de rebelión. A mediados de los años 60′, establecieron las actuaciones más impactantes que se hayan visto en el teatro y el performance. Uno de ellos fue el espectáculo de cuatro horas en el que Jodorowsky se vistió con gansos sacrificados en escena, mientras que las mujeres fueron rociadas con miel; la actuación incluso incluye un pollo crucificado en una cruz, una enorme vagina de plástico que arrojó tortugas vivas y albaricoque enlatado hacia el público –todo esto con un acompañamiento constante de una banda de rock en vivo–. Se trataba de un intento de hacer un “espectáculo teatral”, que en ausencia de texto, no se podía repetir, porque estuvo compuesto de subtramas, circunstancias imprevistas y errores irrepetibles. Estas actuaciones sirvieron como preludio de lo que sería la estética cinematográfica de Jodorowsky.

Dichas ideas franqueaban bajo la influencia directa del escritor surrealista Antonin Artaud (1896–1948), incluso declaró que el libro de Artaud ‘El teatro y su doble’ (1938) es su biblia. Artaud tenía la intención de crear un llamado “Teatro de la crueldad” que implicaba abandonar el texto escrito y el lenguaje hablado para basar la obra en la apariencia visual, y a menudo en símbolos muy crueles, que pretenden influir directamente en el subconsciente del espectador. Jodorowsky ya estaba haciendo esto precisamente en su “poética cinematográfica”, tratando de activar los símbolos universales que se encuentran en el subconsciente del espectador. Los críticos han acusado a Jodorowsky de ”auto-indulgente”, por la acumulación de símbolos místicos y religiosos de su obra en celuloide, a lo que él respondió: “mis películas están limitadas en la medida en que el espectador está limitado espiritualmente”.

 Jodorowsky cree que la verdad sólo se puede encontrar mediante el rechazo de la lógica de la semántica, adoptando la imagen cinematográfica como símbolo del lenguaje universal de todas las culturas.

 Finalmente en 1967 realizó su primer largometraje ‘Fando y Lis’, una adaptación del drama homónimo de Fernando Arrabal. La película narra la historia de dos amantes en busca de la ciudad encantada de Tar. La cinta fue filmada con un presupuesto ajustado, en blanco y negro y con un guión extranjero. La película fue posteriormente prohibida en México. Más tarde defendería el cine Roman Polanski, afirmando que: “el derecho de cada autor a expresarse con total libertad es tácito y que la censura en el arte y la cultura no debe ser aceptable”. ‘Fando y Lis’ reaparecería en 1970, en el Festival de Cine de Nueva York, pero sería comparada injustamente con el ‘Satiricón’ (1969) de Fellini, a pesar del hecho de que la película se hizo dos años antes del trabajo del director italiano.

El mismo año Jodorowsky realiza su segunda película ‘El Topo’, un western estadounidense-mexicano en el que Alejandro firma la dirección, guión y el papel principal. En la escena de apertura, un vaquero y su hijo (interpretado por el hijo del director, Brontis) cabalgan a través del desierto para enterrar a un niño de juguete y la foto de su madre. Con este proceso, el niño se convierte en un hombre simbólicamente. En esta secuencia, se nos dice que El Topo vive bajo tierra, y está en una constante búsqueda del Sol. A veces, el viaje lo conduce a la superficie de la tierra y se vuelve ciego. Esto representa una metáfora central de la cinta, que se divide en cuatro capítulos de la Biblia: ‘Génesis’, ‘Los Profetas’, ‘Salmos’ y ‘Apocalipsis’. Jodorowsky toma símbolos y mitos del cristianismo, el budismo Zen, la magia negra, y trata de utilizarlos intencionalmente para que no tengan un carácter lógico. Sirven sólo como un prisma y ganan sentido a través de la interrelación de los símbolos. Los personajes de la película son deliberadamente –dolorosamente– bidimensionales, sin profundidad psicológica, y se comunican a través de duelos, altercados violentos, violaciones y ceremonias extrañas o son guiados por un mosaico de diferentes significados a través de la estructura narrativa de la película. Jodorowsky dijo de ella:

“Pido al cine lo que la mayoría de los norteamericanos piden de las drogas psicodélicas. La diferencia es que cuando se crea una película psicodélica, no se necesita crear una película que muestre las visiones de una persona que ha tomado una píldora; más bien, se necesita fabricar la píldora”.

Esta declaración significa que no está tratando de crear una representación de la experiencia psicodélica en la pantalla, pero sí trata de crear la “experiencia” del espectador. Así, ‘El Topo’ representa sin duda, un fragmento de la imaginación del director, pero el espectador sólo está viendo una película, esto permite que ‘El Topo’ se convierta en un fragmento de su propia imaginación.

Con personajes bidimensionales y una trama claramente definida, Jodorowsky hizo un efecto muy interesante, que en películas posteriores todavía están presentes, y es precisamente que este procedimiento es una trama de género muy abierta, el espectador acepta el cine psicodélico y experimenta la realidad menos grotesca y extraña de lo que realmente es.

De esta manera, Jodorowsky difumina la línea entre el cine fundamental y el Arthouse.

Por otro lado, la bidimensionalidad de los personajes nos muestra más claramente que la película no alterna con el individuo, sino con el orden metafísico en el que la mente está expuesta.

A John Lennon le encantaba esta obra, y persuadió a su manager –el dueño de la productora ‘Abkco Film’–, para comprar los derechos y posteriormente, producir la próxima película del director de ‘La montaña sagrada’.

‘La montaña sagrada’ es una adaptación de la novela –nunca concluida– de René Daumal (1908-1944), y representa un paso importante en la poética de Jodorowsky. A diferencia de las dos películas anteriores, donde la violencia fue personificada al estilo de Sam Peckinpah (1925-1984), el derramamiento de sangre en ‘La Montaña sagrada’ es deliberadamente artificial, para ilustrar la incapacidad del cine narrativo y parecer siempre realista y precisa con el horror de la violencia.

La película comienza con una secuencia en la que El Ladrón (Horacio Salinas) se despierta en medio del desierto, y seguimos su camino hacia El Chamán, conocido como El Alquimista, interpretado por el propio director. El Alquimista reúne a seis de las personas más poderosas que precisan escalar la montaña sagrada, en la cima de la cual supuestamente viven nueve inmortales que dirigen el mundo. Las personas poderosas que reunió El Alquimista representan el epítome de la crueldad y la codicia de la cultura occidental moderna. Les ordena que quemen su dinero, destruyan su propia imagen, renuncien a su individualidad y se unan a una serie de rituales antes de ir a la isla. Cuando finalmente llegan al destino, se reúnen con otros investigadores, cada uno de los cuales tiene su propia teoría de la montaña sagrada. Uno de ellos les dice que la montaña sagrada contiene drogas psicodélicas como el LSD, pero el grupo ignora esta idea, dando a Jodorowsky la teoría de que las drogas por sí solas, no pueden llevar a un hombre a la iluminación.

Jodorowsky, que nunca ha sido sutil y modesto, dijo que no quería nada menos que una zozobra de iluminación en esta película, yendo tan lejos, llamándose a sí mismo profeta: “realmente espero que algún día Confucio, Mahoma, Buda y Cristo vengan a visitarme, y nos sentaremos a la mesa, bebiendo té y comiendo galletas”.

Después de ‘La montaña sagrada’, Jodorowsky comenzó a trabajar en una adaptación libre de la novela de culto ‘Duna’, en la que el papel principal sería interpretado por su hijo Brontis, y junto a él estallarían papeles con nombres famosos como Salvador Dalí, Orson Welles, David Carradine y Gloria Swanson, pero debido a problemas financieros, la película nunca se completó.

Después de un año de preproducción, un productor de cine de Hollywood se retiró del proyecto, con miedo a que la película no fuera lo suficientemente rentable, y el propósito se congeló.

Durante los años 80′, Jodorowsky se desarrolló espiritualmente y comenzó a enseñar una nueva forma de terapia: ‘Psico-magia’.

La Psico-magia combina el psicoanálisis de Jung con las formas de misticismo, como el Tarot, y se comunica con el subconsciente. Este tipo de terapia se basa en la creencia de la llamada ‘Familia inconsciente’ por la cual las generaciones anteriores de familias y sus actitudes afectan la relación actual del individuo y la comprensión del mundo. Jodorowsky dijo: “si quiero entenderme a mí mismo, necesito entender mi árbol genealógico. Incluso si desconectas todos los lazos con tu familia, lo llevas contigo. En nuestro subconsciente, sus rostros siguen vivos. Los muertos viven con nosotros”.

Estas ideas le darían forma a su próxima película: ‘Santa sangre’ (1989). Jodorowsky dijo que ‘Santa sangre’ es su película favorita, porque trata de sentimientos más que de ideas. Como dijo el Chamán: ‘”No hay necesidad de una lectura intelectual… esto va directamente al subconsciente”.

Los críticos constituyen a Jodorowsky de una manera muy sencilla, al decir que: “el director logra perfectamente su objetivo, pero el crítico no cree que el objetivo valga la pena’”.

Por otro lado, también hay críticas a la pretensión, el narcisismo, la crueldad y la violencia.

A todo esto, Jodorowsky dijo: “no hay violencia. La explosión de la galaxia es violenta. Un cometa cayendo sobre Júpiter haciendo siete grandes agujeros es violento. El nacimiento de un niño es violento. Todo esto es violento. Pero hay dos tipos de violencia: creativa y destructiva. Yo hago arte”.

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