Editorial

La vergüenza mundialista de la CDMX lleva el sello de Sheinbaum y Brugada

Por Alejandra Escobar Atempa ·

CIUDAD DE MÉXICO, 07JUNIO2026.- Aspectos de las inmediaciones del Estadio Ciudad de México el marco del mundial 2026 donde personas comienzan a visitar las áreas verdes con cempasúchil y áreas pintadas de morado. FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO.COM

México supo desde el 13 de junio de 2018 que organizaría el Mundial 2026. Morena tuvo ocho años -luego de ganar las elecciones de ese año- para preparar una sola de las tres sedes mundialistas, la CDMX. Y aun así llega con obras de última hora, estaciones del Metro intervenidas a marchas forzadas, un Tren Ligero saturado, la Calzada de Tlalpan convertida en un corredor permanente de obras y caos vial, inundaciones cada vez que llueve, Paseo de la Reforma tomado constantemente por bloqueos y protestas, y un Estadio Ciudad de México rodeado de operativos, vallas y restricciones.

La ciudad no fue sorprendida por el Mundial; simplemente fue mal gobernada, primero por Claudia Sheinbaum, y ahora por Clara Brugada.

La fecha estaba definida desde hace casi una década y, aun así, las obras arrancaron al cuarto para la hora, muchas siguen sin concluir y no existe un proyecto integral que resuelva los problemas de movilidad, infraestructura hidráulica, espacio público y seguridad.

Ocho años después, la mayor vitrina internacional del país exhibe exactamente lo que la 4T no pudo resolver: un Metro deteriorado, vialidades colapsadas, transporte insuficiente, inundaciones recurrentes y una ciudad que sigue paralizándose con la menor lluvia. Una oportunidad histórica desperdiciada.

La ineficacia, el sello de la 4T.