Cinque Terre

Alejandra Escobar

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Editora de etcétera

Una propuesta al #MeToo: denunciemos sistemáticamente en las redes a los usuarios que agreden a las mujeres por su condición de género

Los editores de etcétera hemos seguido con mucha atención su movimiento del que incluso nos sentimos parte y, en la medida de nuestras posibilidades, también le hemos dado la más amplia cobertura informativa. Dar relieve público a la inequidad de género y, entre ésta, a las agresiones contra las mujeres es de la mayor importancia, lo ha sido en el mundo entero y sin duda en nuestro país ya es una plataforma de denuncia que, entre otros logros, inhibe esas prácticas al menos en los circuitos donde se han hecho tales denuncias como el literario, el musical y, desde luego, el del periodismo.

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Desde luego que también miramos excesos, el #MeToo no puede convertirse en un hoguera mediática que condene sin más soporte argumental que le creencia en quien denuncia y que desestime un elemento fundamental en la procuración de justicia como lo es la presunción de inocencia. No somos ajenos a las tribulaciones que tiene la procuración de justicia ni al camino tortuoso que debe transitar la víctima pero estamos convencidos de que demandar mejores procedimientos legales siempre será mucho mejor a renunciar a ellos o, peor aún, pretender sustituirlos.

Pero más allá del antedicho reparo o de otros que podamos tener, como el riesgo de que las denuncias se frivolicen y, en ese sentido, alienten la impunidad porque entonces todo o casi cualquier cosa es acoso o agresión, creemos que el #MeToo tiene una causa histórica y un potencial enorme, con la capacidad de ir más allá de la denuncia y la catarsis social. Por eso es que les proponemos, yo en particular como editora de la revista etcétera, que consideren la posibilidad de trascender el esfuerzo en redes sociales a través de exhibir y denunciar las agresiones que recibimos las mujeres por el hecho, precisamente, de ser mujeres.

En el trabajo cotidiano, las periodistas recibimos insultos y expresiones de odio de parte de usuarios anónimos e incluso de personas con nombre y apellido que nos llaman “putas” al caracterizar nuestro rostro, forma de vestir o para calificar nuestras opiniones públicas. Esto ocurre no sólo en el ámbito de las profesionales de la comunicación sino en los más diversos ámbitos y, por ello, propongo que #MeToo y todas quienes simpatizamos en la lucha contra la violencia a las mujeres, naturalmente hombres incluidos, sistemáticamente denunciemos a los usuarios de las redes sociales que incurran en esas prácticas tan deplorables e incluso, si fuera el caso, exijamos la cancelación de su cuenta en Twitter o Facebook.

Desde luego que la idea debería tener varias precisiones pero la expongo así, en general, con el ánimo de trascender la denuncia a una práctica cotidiana.

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