Premio Nacional de Protección Nacional

Adriana Curiel

[email protected]

Mexicana sonriente, con más pecas que pecados, diletante soñadora de la literatura. Cuenta con una larga trayectoria en el periodismo de negocios. Ha publicado en los medios internacionales: Mergermarket, Financial Times, Forbes y Latam Investor. En México colaboró para El Financiero y la revista Obras, de Grupo Expansión.

Pay de limón

Un griterío la obligó a deslizar pasos lentos hacia la ventana. Con una mano temblorosa se acomodó los lentes. Pudo ver cómo una pareja de camilleros trataba de calmar a una niña, quien se resistía a entrar a una cápsula plástica donde finalmente la metieron para trasladarla al hospital. Reconoció el cabello crespo negro que solía despertarla los domingos para venderle pay de limón. La misma que se apuraba en ayudarle a cargar la compra hasta su departamento.

Arte: Kasimir Melévich

La ambulancia partió dejando a la madre de su pequeña amiga aullando en la calle sin consuelo. Caminó despacio hasta la cocina, abrió con dificultad el cajón de las veladoras. Tardó más de lo habitual en prenderla. Cataratas inundadas de tristeza le impedían ver el pabilo. Resopló por el dolor de espalda y se sentó en el reposet de la sala donde rezó hasta quedarse dormida. Despertó a media noche envuelta en sudor.

Podía recorrer el departamento con los ojos cerrados; sin embargo, se sintió perdida cuando entró al pasillo. Un túnel plástico la encapsulaba. A medida que avanzaba la puerta de su cuarto se alejaba y el tubo se cerraba hasta dejarla sin oxígeno. Tropezó con sus pantuflas y cayó lentamente a un abismo sin fin.

Golpes y gritos provenientes del piso de arriba la sacaron de la pesadilla. Se levantó aliviada. Mientras buscaba el reloj de pulsera en su mesita de noche, el timbre sonó con inhabitual insistencia. Se apresuró a responder. La ligereza de sus pasos la hizo detenerse por unos segundos. El dolor de la espalda también había desaparecido. Abrió la puerta y ahí estaba Camila con su pay de limón.

—¿Ahora tú me vas a cuidar? —preguntó sonriente la niña.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password