Nopalmeh

Flor y botones florales de Opuntia leucotricha Afueras de la ciudad de Guanajuato

I

“Hay unos árboles en esta tierra que se llaman nopalli […] el tronco se compone de las hojas y las ramas se hacen de las mismas hojas. Las hojas son anchas y gruesas. Tienen mucho zumo y son viscosas […] La fruta que en estos árboles se hace se llama tuna. Son de buen comer […] Las hojas de este árbol cómenlas crudas y cocidas”.

Con este párrafo, Bernardino de Sahagún nos introduce a la diversidad de nopales que se consumían en Tenochtitlan. El mismo nombre de la ciudad hacía referencia al nopal, pues la palabra contiene el nombre del fruto en náhuatl: nochtli.

II

La primera lámina del códice Mendocino, narra la historia de la fundación de Tenochtitlan que tuvo lugar en el año ome calli (1525). Podemos leer ahí que entre tulares y carrizos, en medio del agitado mundo acuático, había tierra firme, una piedra de donde emergió un gran nopal, sobre él se posó un águila. Rodeando al nopal, un consejo mexica de notables interpreta el hecho como una señal para terminar su larga peregrinación. Han llegado a la tierra prometida. La visión de los mexica se convirtió en alegoría de México y es el elemento central de nuestro escudo nacional.

III

Los nopales pertenecen al género Opuntia de la familia Cactaceae. El número de especies se cuenta en 220 de las cuales, alrededor de 60, son endémicas de México. El nopal es un arbusto con tallos fotosintéticos aplanados en forma de raqueta que se llaman cladodios o, coloquialmente, pencas; no son hojas como creía Sahagún. El ancestro común de las Opuntia norteamericanas vivía en Sudamérica. Llegó al oeste de Norteamérica gracias a la dispersión por animales que comían los frutos. El clado norteamericano de Opuntia, comenzó a diversificarse rápidamente hace cinco millones de años especiando mediante hibridación y subsecuente alopoliploidía.2 La diversificación fue favorecida por la expansión de las zonas áridas.

IV

Hay una especie de nopal domesticada hace 8 mil años y que se ha dispersado por todo el mundo gracias a los seres humanos, nos referimos a Opuntia ficus-indica. Los españoles la transportaron en sus viajes trasatlánticos porque el fruto contiene vitamina C que evita el escorbuto. Luego se diseminó por las zonas áridas del Mediterráneo. En el siglo XVIII llegó a Palestina para ser cultivada, pasó a Israel donde la adoptaron como símbolo de su carácter: rudo por fuera, como las espinas de la tuna, pero dulce por dentro, como el jugoso mesocarpo de nochtli.

Bibliografía

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Majure, L. et al. (2012) Phylogeny of Opuntia s.s. (Cactaceae): clade delineation, geographic origins, and reticulate evolution. American Journal of Botany 99(5): 847–864. 2012.
Reyes-Agüero, et al. (2005) Notas sistemáticas y una descripción detallada de Opuntia ficus-indica (l.) Mill. (Cactaceae).
Agrociencia.
Sahagún, B. (2000) Historia general de las cosas de la Nueva España. T. III p. 1068-1070. CONACULTA.
Scheinvar, L. et al. Diversidad de los nopales silvestres mexicanos, géneros Opuntia y Nopalea (Cactaceae). Estatus de conservación.
CONABIO http://www.conabio.gob.mx/institucion/proyectos/resultados/GE005_Anexo_1_LEIA_SCHEINVAR.p df <Consultado en abril del 2017>

Notas:

1 Sahagún utiliza el vocablo haitiano tuna como nombre del fruto en lugar del nombre náhuatl nochtli como se puede leer a lo largo de su exposición.
2 Término que se refiere a que las células de estas especies tienen varios juegos de cromosomas propios y de distintas especies con las que hibridó.

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