Cinque Terre

Mixar López

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Narrador, cronista y periodista musical. Colabora en varias revistas y periódicos de México, EEUU y América Latina, como revista Marvin, Cáñamo, Yaconic, Noisey (Vice), Nexos, Chicago Tribune, LA Times entre otros. Su primer libro de crónicas "Prosopopeya: La voz del encierro", está próximo a ser publicado.

“Éramos felices y no lo sabíamos”. Una entrevista con Alejandro Franco

Es un honor charlar en esta entrevista con el periodista musical más importante de todo México; estoy hablando del señor Alejandro Franco, quien me enseñó en lo personal, todo acerca del oficio, de manera involuntaria.

Alejandro Franco es fundador, CEO y director general de Grupo Sentido, la compañía gestora de contenidos más exitosa del país; es además creador, productor y conductor de “SesioneS” con Alejandro Franco”, el programa de televisión más chingón de América Latina, con entrevistas exclusivas y shows de bandas en vivo.

Si fuera poco, también es director general y publisher de la revista Warp, donde han desfilado diversas plumas y músicos que han patentado un estilo como Flavio Cianciarulo de Fabulosos Cadillacs’.

Es por eso que hoy estamos de fiesta, porque una entrevista así, es el regalo más grande del periodismo y la música, que se complementan hoy, con uno de sus más grandes postores.

¿Bajo qué condiciones surge la agencia de contenidos Sentido común?

Es curioso que lo preguntes, porque ahora mismo estamos transformando parte de la estructura de la agencia, para que todo se convierta en la marca Warp; pero durante 15 años hemos trabajado en esta base llamada ‘Sentido Común’, luego se llamó ‘Grupo Sentido’, que nace a partir de la grabación de un piloto del programa ‘SesioneS’, que es un proyecto con el que mucha gente reconoce mi trabajo; a partir de que grabamos el primer piloto en el 2006 con una banda británica llamada ‘Delays’, no me quedó de otra que abrir una compañía, para que el programa encontrara un camino, una sustentabilidad para que pudiéramos generar una serie. Y a partir de ese momento surgió ‘Sentido común’, casia a la par, con unos meses de diferencia, arrancó la primera etapa de Warp; antes de que fuera una revista impresa ya era una plataforma de Internet actualizada las 24 horas del día los 365 días del año, alrededor de la música. Al paso del tiempo, los dos proyectos encontraron un mismo camino en una misma sociedad y se creó ‘Grupo sentido’, que es donde no solamente hacemos estos dos proyectos, sino también empezamos a generar contenido por encargo, para Networks de televisión o para marcas y también otros contenidos propios que se salían un poco, pero que iban en un camino paralelo al de Warp o “SesioneS”. A lo largo de este tiempo, hemos hecho muchas producciones audiovisuales, programas de TV, series, etc.; sobre todo en este mismo formato, alrededor de las industrias creativas: magazine, cine, estilo de vida, gastronomía, para muchos clientes y aliados; eso es un poquito, en resumido, de lo que hay de tras o de dónde viene el tema de ‘Sentido común’ y lo que hemos hecho al paso del tiempo.

¿Qué tan difícil era (es) llevar a las bandas de Rock de México y el mundo al programa “SesioneS”, para grabarlas en vivo?

Siempre ha sido complejo, algunas veces más difíciles que otras, otras veces muy fácil, pero de alguna manera el programa cuando arrancó, lo hizo con el pie derecho, al haber grabado a una banda internacional, no una banda mexicana sino una banda del Reino Unido como lo es ‘Delays’; a partir de ahí, en cascada vinieron muchas propuestas. Las dos primeras bandas que grabamos en el programa no eran mexicanas, eran ‘Delays’ de Reino Unido y ‘The New Pornographers’ de Canadá, la tercera banda fue un proyecto de solista de Rubén Albarrán de Café Tacvba. Con esos tres programas grabados, en una especie de piloto, porque estos programas todavía no tenían claro en qué programa iban a salir, con eso empezaron a llover otras bandas de amigos, pero también de alcances internacionales, en esa primera temporada lo mismo grabamos a ‘Kinky’ que a ‘Colder’ de Francia o a ‘Placebo’ de Reino Unido o ‘Belanova’, era un espectro muy amplio y eso hizo la curaduría, pero también el empeño que le pusimos a la producción, que se escuchara bien en cualquier situación en un producto de televisión, lo cual no es fácil, y que además se viera bien, que la estética estuviera a la altura de los programas que nos inspiraban de otras partes del mundo.

Así es como a lo largo del tiempo, tanto de nuestra parte como de la parte de la industria de las bandas, de las disqueras, de los managers, hemos tenido una comunicación muy abierta y directa y ha tenido un camino el booking de ‘SesioneS’, logrando hacer programas que nunca nos hubiéramos imaginado en la primera temporada, y también con un camino de muchas frustraciones, ahí están las bandas que hemos hecho a lo largo de muchas temporadas, pero también hay una lista enorme de las bandas que no hicimos, que no vamos a poder hacer nunca, porque ya no existen o personajes como Gustavo Cerati que nos quedamos muy cerca de grabar una sesión con él, nos la canceló, luego aceptó y falleció, son de las cosas que nos perdimos para siempre y que no vamos a poder recuperar.

¿Cuál es la anécdota más fuerte que recuerdas de este programa en sus primeras emisiones (que tú mismo creas, produces y conduces)?

Hay muchas, probablemente una de las anécdotas que más recuerdo, que te habla mucho de cómo es la industria, de cómo hay un cúmulo de esfuerzos encontrados y de antiesfuerzos; cuando grabamos a ‘Moby’, nosotros estábamos pidiendo esa sesión con la disquera desde hacía mucho tiempo atrás, sabíamos que iba a venir a México y que queríamos grabarlo en cualquier punto, no se nos podía ir la posibilidad de grabar a este artista que nos encanta, pero la disquera nos dio una negativa siempre, nos decía que no se iba a poder, que iba a checar pero que seguramente no iba a tener tiempo, que ‘Moby’ venía con una política de no hacer nada, que no nos confiáramos en que iba a pasar porque lo más seguro era que no, etc., entonces ‘Moby’ llegó a México y nosotros ya sabíamos que no lo íbamos a hacer; también ‘SesioneS’ fue una producción de muy rápida respuesta, llegamos a tener confirmaciones de 48 hrs., de 24 hrs., de decir “que la banda siempre sí quiso”, y pues teníamos que montar una producción, que ya teníamos lista la estructura, pero esa vez de ‘Moby’ no estábamos necesariamente preparados, porque pensábamos que no iba a pasar y cuando estaba yo en la radio, una noche, y en un corte comercial me llamó una amiga y me dijo “oye, te quiero pasar al alguien” y me pasó a ‘Moby’, este artista me saluda y me pregunta el por qué no lo invité a grabar a mi programa de TV, porque nuestra amiga en común le dijo que era un programa muy bonito y que é debería hacerlo, porque lo iban a ver en toda América Latina, entonces le dije que los últimos tres meses nos habíamos dedicado a invitarlo a través de la disquera, porque no teníamos un contacto directo con él, que me extrañaba mucho esa llamada pero al mismo tiempo me halagaba y que nada me hubiera gustado más que haberlo grabado. Él estaba extrañado de que su disquera hubiera reaccionado así. Hay un silencio en la llamada, me contesta mi amiga y me dice “no sé qué le dijiste, pero está muy enojado”, que en un momento me marcaba; colgamos, yo entro al aire, pasa una media hora y me marca mi amiga y me dice que ‘Moby’ habló con la disquera y que me quería ofrecer una disculpa, que no entendían la importancia de un artista como ‘Moby’ en ‘SesioneS’. ‘Moby’ me pregunta que si para justificar tanta energía invertida y no irse con un mal sabor de boca, que si podríamos grabar al día siguiente, pero eran las 9 AM, estaba muy complicado y además, el lugar donde yo grabo ‘SesioneS’ era el lugar donde ‘Moby’ iba a dar su concierto al otro día, ya no nos daba la logística; yo tenía una segunda locación para grabar ‘SesioneS’ pero la teníamos siempre que apartar con ciertos días de anticipación y era imposible hacerlo, pero al final, sacrificó su soundcheck y terminamos grabando un ‘SesioneS’ con Moby.

Una pregunta de psicoanálisis: ¿qué escuchas cuando alguien menciona la palabra “Música”?

La posibilidad de conectar, de decir la música es algo que nos identifica como seres humanos; el sólo hecho de tratar de conceptualizarla es muy complejo, pero al mismo tiempo, se creen posibilidades de entablar una conversación cuando alguien menciona la palabra; a mí no me gusta ser tan técnico, a veces lo tengo que ser por mi trabajo como periodista, pero creo que la música tiene que sentirse antes que hablar de ella. Tengo una frase favorita de un amigo que he estado diciendo mucho últimamente: “cuando hablas de marcas de flautas, dejas de hablar de música”. Lo más bonito de vivir la música es sentirla, hacerla, gozarla, escucharla, que necesariamente hablar de música.

¿Cómo fueron tus primeros acercamientos al Rock?

De niño, no es que mi casa fuera rockera, soy hijo único y el primer disco que tuve me lo dio mi mamá y era de John Lennon, ella me ponía a los ‘Beatles’ y de alguna manera –ella no era necesariamente fan– empecé a tener mis pininos en escuchar cierto tipo de música, y de pronto la radio fue muy formativa y grababa mis cassetes de la radio y descubrí a ‘Aerosmith’, a ‘Led Zeppelin’, y luego por mi edad y por mi generación, me toca vivir una etapa muy interesante que son los 80, el Glam y bandas como ‘Guns N’ Roses’, ‘Mötley Crüe’, etc., y luego de lleno el Grunge y como cualquier chavito en ese tiempo.

No sé exactamente cuando fue que de alguna u otra manera logré encontrar en la música mi camino para ejercer el periodismo, se fue dando mucho, todo fue determinado por la radio; lo que sí creo que pasó de manera consciente, fue la posibilidad de generar un espacio digno o varios espacios de cómo yo veía el periodismo en otros lugares del mundo y de cómo se trataba al Rock con el mismo respeto con que se trata a los deportes o se trata a la política o la agenda nacional o internacional, con esa seriedad, con ese rigor de ejercer periodismo y de hacerlo serio, cuando de pronto a mí me parecía que no estaba llevado de manera seria, que nada más había presentadores de videos, presentadores de canciones –y con sus debidas históricas excepciones–; no necesariamente estaba yo en un tema de identificar un periodismo musical muy desarrollado en el país. Creo que ahora hay más periodistas de música, lo que celebro.

Lo que más me gusta es la actitud del Rock, que puedes encontrar en no solamente canciones de Rock, sino en un montón de géneros más y de muchos otros esfuerzos a nivel artístico.

Warp es todo un referente periodístico y de crítica musical,  es líder en el país en este tipo de contenidos. ¿Cuál sería tu recomendación para los jóvenes que deciden abrir una revista sobre música en México?

Entender que los hábitos de consumo han cambiado mucho, ahora para muchos abrir una revista es darle click a una fotografía en ‘Instagram’, por lo que los medios hemos tenido que revolucionar la manera de contar las historias, tratando de acercarlas a donde está la audiencia, la que ya tenemos y la que queremos construir.

 Yo creo que más que un consejo, pienso que lo importante es encontrar una voz propia, de lo que uno va identificando que puede y quiere decir y con base a eso tratar de encontrar un camino, es un tanto complejo abrirse espacio hoy en día con tanta información que tenemos, pero al mismo tiempo también me parece una oportunidad de oro, para generar contenidos únicos. Hoy que incluso uno puede tener y consumir y producir, pero también vivir contenidos de primer nivel que no necesariamente vienen de medios internacionales; si bien los medios tradicionales vienen cumpliendo una función muy importante, hoy también las posibilidades son infinitas.

 Yo trato de ser, sobre todo, con los más jóvenes de mi equipo, una guía de cómo habría que hacer las cosas, de no dar por hecho, de cosas básicas de periodismo de: quién, cómo, cuándo, dónde, por qué y para qué; que realmente quien lo lea, o lo viva o lo escuche, sepa de qué estamos hablando, que sepa que no todo el mundo estamos ahí, sobre todo en los temas de música o industrias creativas, arte en general, cultura, en donde hay contenidos que son muy de nicho y que hay que sacar a la superficie y para ello hay que dar contenidos eficientes; pero también por otro lado hoy funcionan perfectamente los nichos, y también es un camino a seguir si es que se quiere.

Hay que identificar esa voz propia, en el sentido del tono, de lo que uno quiere decir, hasta donde quieres llegar, si hay que caer a la crítica, porque eso es algo que uno quiere expresar, hay que encontrar el cómo y el por qué, no nada más hacer una crítica por hacerla, y si hay que ser rigurosos, estrictos con la información, y no confundir, pues también ser de igual manera; es una época de muchos retos, el arte está totalmente mezclado ahora con movimientos sociales; hay muchos gestores, actores, productores, músicos, que están involucrados en muchos temas escabrosos y la posibilidad de separar el arte que han hecho, de lo que ellos son como personas, ya es un reto para esta generación. Se necesita mucha honestidad y hacer las cosas correctas.

¿”Esta ciudad está llena hasta el techo de teóricos de Rock”? (como canta Adrián Dárgelos al lado de Babasónicos en “Teóricos”.

Yo creo que ahora somos teóricos de todo. Somos biólogos, médicos, expertos en el Espacio, músicos, cineastas, políticos; vivimos una época que también tiene ese otro reto, que parece haber un expertísimo general de todos y cada uno de los temas.

¿Qué sentiste cuando escuchaste por primera vez a Rodrigo y Gabriela, y por qué decidiste filmar un documental sobre ellos, que se convertiría en tu ópera prima en el Cine (For those about to rock: the story of Rodrigo y Gabriela, 2016)?

Ya había escuchado mucho de ellos, a través de festivales y en todos los lugares del mundo. De hecho, tenía la duda de si eran mexicanos o brasileños, y la verdad es que tampoco habíamos buscado hacer muchas cosas, hasta que supimos que venían a México y pensamos que sería un gran capitulo de “SesioneS”, por la manera en la que tocan, la propuesta que tienen. Cuando por fin nos enteramos que eran mexicanos nos alegramos, porque siempre tratamos de tener una cuota de bandas mexicanas, para que el programa no fuera solamente internacional. Decidimos invitarlos; ellos habían visto el programa un par de veces y decían que eral el programa en el que les gustaría actuar en México; grabamos el programa, los escuchamos en vivo, escuché algunos tracks para prepararme para la entrevista; no estaba yo en su música, no los había escuchado antes de manera formal y me impresionó mucho verlos en vivo, fue un shock, a partir de ahí platicamos mucho, a partir de ahí quedamos hablando y me invitaron a verlos a un show en Nueva York, me encontré con el lugar abarrotado, lleno, sold out, ellos tocando impresionante y se subió Robert Trujillo de ‘Metallica’ y Al Di Meola, la leyenda del Jazz y otros invitados, ahí vi que ese proyecto iba muy enserio, que era un súper proyecto con todo y que son dos. Me dijeron que iban a ir a Glastonbury y yo quería hacer un documental para vendérselo al mismo Network donde transmitíamos “SesioneS” y que fuera un documental de un mexicano en Glastonbury, era el hilo entre México y el festival que yo no tenía. Entonces antes de llegar a Glastonbury, yo sabía que el documental no era sobre el festival, era sobre ‘Rodrigo y Gabriela’.

 

Sin mentir, voy a decir que uno de los libros de crónica que más he disfrutado en toda mi vida ha sido Crónicas del León (2012), del músico argentino, fundador de la banda Los Fabulosos Cadillacs, Sr. Flavio (Flavio Cianciarulo), que recoge algunas de sus columnas más memorables en la revista Warp. ¿Cómo surge esta triada formada por Warp Books, Editorial Trilce y Sr. Flavio?

Es un recuento de textos y de pensamientos de Flavio. Flavio y yo nos hicimos amigos por Thomas Koopman, que ha sido el manager de ‘LFC’ durante mucho tiempo, y la verdad es que cuando lo conocí, hablamos de hacer una colaboración donde escribiera en Warp cada mes, empezó a escribir, me dijo que tenía otros textos, en un momento hablamos de hacer un libro, y empezamos a trabajar en él muy en la consciencia de que era un libro un tanto etéreo, psicodélico, pacheco, de cosas que se imaginaba Flavio, de momentos de cansancio en el aeropuerto, diciendo “creo que acabo de ver a Joe Strummer cruzando esa puerta”, pero era una loquera, Joe Strummer no estaba más en este mundo, o filosofaba con alguna figura en particular. Está muy padre porque habla del regreso de Los Cadillacs y de cómo ya había personas que sabían que Los Cadillacs se iban a reunir, dentro de la banda y había otra parte de la banda que no tenía ni la as remota idea. Es un libro muy íntimo, lo completamos con fotos familiares, porque él es esta figura del león, de la fuerza y de lo que eso significa en su familia y en la banda.

¿Qué planes editoriales tiene a futuro Warp Books?

No tenemos ahorita nada por sentado, yo quería hacer un libro de “SesioneS”, que saldría editado en Warp Books, hay dos proyectos de hacer libros de “SesioneS”, uno con una línea anecdotaria, de historias, de muchas entrevistas transcritas, de contextos, un libro escrito, y también hacer un libro de mesa, un libro grande, de amplio formato, en donde tengas fotografías espectaculares de toda la historia de “SesioneS”. Creo que si hiciéramos un libro pronto, sería uno de esos.

¿Cuál es, según tu criterio, el panorama actual de la industria musical mexicana, con este paro de actividades por la cuarentena debido a la Covid-19?

Desgraciadamente no estamos teniendo un apoyo claro, no hay un apoyo mejor dicho, ni claro ni oscuro de gobierno federal, ni de gobiernos estatales ni locales directamente a las industrias creativas y a la música, creo que hay buenos ejemplos de que estando organizados y en un mismo frente se pueden obtener resultados, como es el caso de Reino Unido, que aunque tienen una industria musical muy poderosa, se unieron y lograron junto con otras disciplinas que el gobierno diera un apoyo enorme, pero además del apoyo, pase o no, lo que sigue ahorita es la colaboración, la adaptación, la reinvención y sobre todo, la posibilidad de encontrar nuevos caminos. Cuando hablamos del tema parece que sólo hablamos de los que formamos parte de la industria musical, y el público, esas decenas de miles de personas, mejor dicho, cientos de miles de personas que van a los conciertos y los festivales, tiene que entender que también son parte de la solución, porque ahora vivimos en un mundo donde no tenemos la posibilidad de ser lo que éramos y ya sea en coche o sin coche, a través de una pantalla, tenemos que apoyar a nuestras bandas, DJs, productores, a la gente que trabaja en esa industria, tenemos que apoyar a nuestros clubes, en medida que se nos vayan presentando oportunidades, porque si no lo hacemos no van a existir, y si no existen pues no vamos a tener más que recuerdos de lo que algún día fue nuestra normalidad, y va a aplicar esta terrible frase que ahora vemos en todos lados de: “éramos felices y no lo sabíamos”.

 

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