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AMLO y las cinco mentiras destacadas de la semana: “no hay justicia selectiva”

Bienvenidos a una nueva entrega de las cinco mentiras de la semana, dichas por el presidente Andrés Manuel López Obrador o miembros de su gobierno.

Esta semana fue pródiga en mentiras, aún más de lo habitual, puesto que a las falsedades de las conferencias mañaneras se sumaron las del Tercer Informe.

Muchas de las mentiras las venimos escuchando desde que AMLO era presidente electo, pero ocurre muchas veces que lo que hemos escuchado repetidas veces cobra un sentido diferente de acuerdo al contexto noticioso vigente y siempre es importante hacer el contraste.

Para esta entrega hemos elegido algunas mentiras “clásicas” del presidente y otras más de reciente cuño.

Además, agregamos un “bono”: una afirmación hecha por la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, que de un tiempo a esta fecha es, en los hechos miembro del gabinete de AMLO, y no una gobernante autónoma de un estado de la Federación.

Mentira 1

La salida de Julio Scherer son “rumores de prensa”: Jesús Ramírez Cuevas. 1 de septiembre.

Esta mentira fue dicha por el vocero de la presidencia, Jesús Ramírez Cuevas, luego de que algunos periodistas adelantaran un día antes que el ahora exconsejero jurídico había renunciado al cargo. Debido a que el presidente López Obrador no quería aceptar la renuncia de Scherer, se retrasó el anuncio oficial, pero finalmente, fue el propio presidente quien hizo el anuncio el 2 de septiembre.

Todavía el día 1 Scherer se presentó en público como parte del gabinete, durante la ceremonia del Tercer Informe.

Pero fue este jueves 2 que AMLO desmintió a Ramírez Cuevas, al informar el cambio. Fue una mentira que dejó en claro que no, no fueron rumores de prensa, sino información certera. Y una muestra de cómo el gobierno federal maneja comunicativamente las crisis políticas.

Mentira 2

Se respetan derechos humanos de los migrantes y lo ocurrido en Chiapas, en donde agentes del INM patearon migrantes haitianos fue un “caso excepcional”: AMLO. 1 de septiembre.

Que en este gobierno se respetan los derechos humanos de los migrantes es una de las mentiras clásicas y recurrentes. En esta semana, la mentira cobró nueva vigencia por el triste suceso del domingo 29 de agosto, en que la caravana de migrantes haitianos se confrontó con elementos de la policía y empleados del INM.

Un video que circuló en redes sociales muestra el momento en que un agente del INM patea la cabeza de un hombre integrante de dicha caravana.

El escándalo provocó que este y otros funcionarios fueran cesados. El caso impactó tan duramente al gobierno que el presidente lo mencionó durante el Tercer Informe, mintiendo al asegurar que su administración respeta los derechos de los migrantes y que lo ocurrido fue un “caso excepcional”.

Lo cierto es que durante este gobierno se han registrado muchos casos de violaciones a los derechos humanos de los migrantes. El gobierno de AMLO tiene con el gobierno de Estados Unidos el compromiso de frenar la ola migratoria que llega a la frontera con dicho país, y para ello, aplica diversas medidas de “contención”, como el mantener varados por meses a los migrantes en las estaciones migratorias del INM.

Ese solo hecho, el de tenerlos estacionados para impedir su avance, ya es violatorio de sus derechos humanos. Pero a ello se agrega que el del 29 de agosto no ha sido el único evento de violencia.

El jueves 2 de septiembre, un día después de que AMLO asegurara que la violencia contra migrantes por parte del gobierno federal es la excepción, se divulgaron nuevos videos mostrando un enfrentamiento entre migrantes y elementos de la Guardia Nacional y el INM, en el municipio de Escuintla, en Chiapas.

En uno de los videos se escucha a un agente del INM gritar: “¡Ahora sí valieron verga, putos!”, mientras persigue a migrantes.

En dicho operativo, los agentes de migración no sólo agredieron a migrantes, sino también a miembros de la prensa, según informó la corresponsal de El Universal María de Jesús Peters.

Peters sufrió agresiones, golpes, codazos manotazos y golpes a su equipo fotográfico. Reportó que personal de la Comisión Nacional de Derechos Humanos le dijo que el delegado del INM dio orden de no permitir a la prensa documentar los operativos.

Lo cierto es que los derechos humanos de los migrantes se violan continuamente y por orden directa de funcionarios del gobierno federal. Y, por supuesto, con el conocimiento y anuencia de López Obrador.

Mentira 3

No se fabrican delitos ni se persigue a opositores: AMLO. 1 de septiembre.

“No hay justicia selectiva”: Elizabeth García Vilchis. 2 de septiembre.

En abierta referencia al caso de Ricardo Anaya, AMLO dijo durante el Tercer Informe que su gobierno no fabrica delitos. Al día siguiente, respecto al mismo caso, García Vilchis, dijo que es falso que el gobierno ejerza “justicia selectiva”.

Es otra de las mentiras habituales, junto con el supuesto combate a la corrupción y a la impunidad.

Lo cierto es que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador tiene un criterio para los amigos y otro criterio para sus adversarios.

La investigación que se le sigue a Ricardo Anaya, a partir de los dichos de Emilio Lozoya, contrasta radicalmente con la ausencia de toda investigación en contra de Manuel Bartlett (por sus propiedades millonarias), Pío y Martín López Obrador, (de los que hay videos recibiendo dinero en efectivo de procedencia desconocida y uso no fiscalizado) y los contratos no investigados ni sancionados en favor de Felipa Obrador.

Lo cierto es que mientras se intenta encarcelar a Anaya y Rosario Robles ya cumplió dos años encarcelada mediante pruebas fabricadas, todos los personajes corruptos de la Cuarta Transformación gozan de total impunidad.

Mentira 4

Tenemos siete récords que presumir en materia económica. “Tengan para que aprendan, tecnócratas”: AMLO. 1 de septiembre.

La mentira de que vamos muy bien en materia económica es una de las clásicas del presidente y se volvió protagonista del Tercer Informe.

El presidente presumió “récord histórico en remesas; récord en inversión extranjera; récord histórico en incremento al salario mínimo; récord histórico en no devaluación del peso; récord histórico en no incremento de deuda; récord histórico en aumento del índice de la Bolsa de Valores; récord histórico en las reservas del Banco de México”.

Lo cierto es que:

1.- Las remesas no son un logro económico, sino signo de debilidad del mercado interno y de precariedad laboral.

2.- No existe tal récord de Inversión Extranjera Directa. Diversos analistas lo han señalado. La IED ha caído durante el sexenio actual, no tiene ni los niveles de 2013, y esa caída comenzó cuando se canceló el Aeropuerto de Texcoco.

3.- Se incrementó el salario mínimo, pero no es mérito del gobierno, quien únicamente dio la orden. El mérito es del sector empresarial, que ha sostenido dicho incremento, a pesar de las condiciones adversas para la inversión que ha generado AMLO.

4.- Es cierto que el peso no ha sufrido devaluaciones o depreciaciones durante el actual sexenio. Pero más cierto es que eso no es un logro de gobierno, ya que la paridad cambiara depende totalmente de factores ajenos a la política económica nacional. Es decir, no es mérito de AMLO.

5.- Sobre el índice de la BMV, mismo caso: no es mérito del gobierno, sino resultado de lo que ocurra en la economía de Estados Unidos y a la fortaleza que, a pesar de todo, han sostenido las empresas mexicanas más grandes.

6.- La deuda sí ha aumentado. Lo que no se ha hecho es superar los límites impuestos en la Ley de Ingresos de la Federación 2021. Pero el gobierno ha contratado deuda cada año de este sexenio.

7.- Las reservas sí han aumentado a un nivel récord, pero gracias a la famosa entrega de 12 mil millones de dólares por parte del Fondo Monetario Internacional a Banxico. También, debido a la no depreciación del peso, que, como vimos arriba, tampoco es mérito del gobierno.

Mentira 5

“Es evidente que si avanzamos y resistimos es porque nos decidimos a enfrentar, en primer término, la peste de la corrupción que tanto daño ha causado a México y a su gente”: AMLO. 1 de septiembre.

La lucha contra la corrupción es la bandera principal de AMLO. Al respecto, la información disponible señala una gran ambivalencia: mientras al interior de las dependencias federales parece que se trabaja por mejorar los procesos de gasto y auditoría que realizan funcionarios de nivel bajo y medio, se toleran actos reprobables cometidos por la alta jerarquía política.

Cuando decimos que “parece que se trabaja”, nos referimos a que según información del propio gobierno federal, los órganos internos de control de las diferentes dependencias federales reportan que los mecanismos de control se han endurecido, para impedir gastos superfluos o indebidos y vigilar el uso del presupuesto.

Si ello ha ocurrido realmente (ojalá así sea), no basta. ¿Por qué? Porque lo cierto es que el uso del gasto ha adolecido de pericia técnica, tal como demuestra la crisis de desabasto de medicamentos, provocada por un afán mal encauzado de generar ahorros y supuestamente, combatir la corrupción.

Asimismo, múltiples investigaciones periodísticas han arrojado que en este gobierno se ha privilegiado el método de adjudicación directa por encima de las licitaciones. Asimismo, el presidente ha desaparecido numerosos fideicomisos para tomar control directo de esos recursos, muestra una gran discrecionalidad en el uso del presupuesto (como al comprar una nueva refinería).

Los ahorros millonarios que, sin duda, el presidente ha generado al coartar con dureza el gasto de las dependencias, se han canalizado a nutrir los programas sociales que impulsan la imagen de Morena.

Lo cierto es que lo que el presidente llama “combate a la corrupción” no es más que un control férreo del presupuesto, mediante procesos fiscalizadores aplicables a funcionarios de nivel bajo y medio, para contar con miles de millones libres para su proyecto político.

Sobra decir que esos controles y esa vigilancia no se pone sobre los funcionarios de primer nivel y como ejemplo más acabado de ello tenemos al director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett.

BONO

“No se puede hacer de la política un circo. Ellos están llamados a una mesa de trabajo conmigo, uno a uno. Desde la oficina les llamamos hace varios días”: Claudia Sheinbaum. 31 de agosto.

La jefa de gobierno de la Ciudad de México dijo lo anterior luego del enfrentamiento que tres alcaldes electos de oposición tuvieron con elementos de la policía capitalina para exigir que no se les quiten facultades en materia de seguridad.

Sheinbaum dijo que los alcaldes hicieron “un circo” innecesario, ya que ya había reuniones programadas con cada uno de ellos.

Lo cierto es que varios de los alcaldes de oposición mostraron en redes sociales pruebas documentales de que la jefa de gobierno había hecho caso omiso a sus peticiones de reunirse con ellos.

Sandra Cuevas y Lía Limón dijeron que habían solicitado reunirse con Sheinbaum en seis ocasiones, sin obtener respuesta. Al día siguiente del “circo”, que provocó fuertes críticas contra el gobierno de Sheinbaum, se anunció un calendario de reuniones con los alcaldes electos.

Según Sheinbaum dichas reuniones ya estaban programadas, pero lo cierto es que solo se verificaron luego del escándalo y que se presionara por este medio a la opinión pública.

*ofv

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