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AMLO y doce grandes temas en los que nos mintió durante el 2021

Queridos lectores, ha finalizado un año complejo, lleno de zozobras, esfuerzos, muchos cambios y grandes batallas en pro de nuestra democracia. Podemos agregar que nos apuntamos algunos importantes éxitos.

Fue el tercer año de gobierno de la autollamada “Cuarta Transformación”, en que el presidente Andrés Manuel López Obrador siguió intentando acrecentar la concentración del poder y el debilitamiento de los contrapesos, pero de igual manera, la ciudadanía y los organismos autónomos y, en menor medida, la oposición, enfrentó estos afanes y no le hizo fáciles las cosas.

Para cumplir con su agenda autoritaria, el presidente se dedicó simultáneamente a fortalecer como nunca a las Fuerzas Armadas, a golpear al INE, a linchar a medios y periodistas y a incrementar sus clientelas electorales mediante el uso de los programas sociales.

Con el fin de sostener su popularidad, nunca dejó de emitir propaganda, fundamentalmente mediante sus conferencias mañaneras.  La mentira constante, sistemática, cotidiana, fue el eje en torno al cual giró la narrativa presidencial en todos los ámbitos.

Pero este también fue el año en que muchos medios de comunicación multiplicaron su esfuerzo para desmentir las múltiples falsedades del gobierno.

Esta sección es uno de esos esfuerzos. Quizá el más sostenido y perseverante.

Cerramos este 2021 con un recuento de doce grandes temas sobre los que el presidente y sus funcionarios nos mintieron.

Nuestra selección se funda en la importancia social que cada tema tiene. Por ello, dos de los doce se refieren a los niños, el sector poblacional más despreciado por el actual gobierno, aún más, si cabe, que el de las mujeres.

NIÑOS CON CÁNCER

¿Qué tanto mintió el gobierno sobre el terrible caso de los niños con cáncer sin medicamentos?

Mucho y muy miserablemente.

El desabasto de oncológicos pediátricos comenzó con el propio inicio del gobierno actual. Durante todo 2019 y 2020 faltaron quimioterapias y otras medicinas y este desabasto fue insistentemente negado por el gobierno.

Pero este 2021 se alcanzaron nuevos niveles de perversidad. Hagamos un rápido repaso de los incidentes principales.

Durante el primer semestre del año, los padres de niños con cáncer insistieron en sus denuncias y el tema ocupó cada vez más espacio en los medios. Al tiempo, el gobierno federal a veces negaba que hubiera desabasto y otras afirmaba que se estaba solucionando.

En resumen y tristemente, un panorama idéntico al de los dos años anteriores.

Pero en junio, mientras su popularidad como la “estrella” de la gestión de la pandemia se desplomaba, Hugo López-Gatell tuvo la ocurrencia de aparecer como invitado en el programa El Chamuco TV y ahí dijo la más grande mentira y la más cruel: que los niños con cáncer eran parte de una especie de conjura para dar un golpe de Estado al gobierno de AMLO.

Las protestas de los padres, dijo, se relacionan con una narrativa golpista y la historia lo ha demostrado. Además, insinuó que era una falsedad que hubiera niños sin medicamentos oncológicos, pues lo llamó una “idea”. La “idea que niños con cáncer sin medicamentos”.

“Este tipo de generación de narrativas de golpe a veces se ha conectado en la historia de Latinoamérica con golpe, golpe, golpe de estado”, dijo, ufano, satisfecho.

Vio las protestas “como parte de una campaña más allá del país, de los grupos de derecha internacionales que están buscando crear esta ola de simpatía en la ciudadanía mexicana ya con una visión casi golpista”.

Al día siguiente, claro está, volvió a mentir al decir que él sentía empatía con los padres de familia. AMLO lo acompañó en la mentira al prometer, por enésima ocasión, que “muy pronto” tendrían los medicamentos.

“Estamos haciendo gestiones especiales. Nuestra embajadora en Japón ayer logró que un laboratorio, por tratarse de nuestro país, elaborara uno de los medicamentos que requerimos para el tratamiento de cáncer infantil. Toda la Secretaría de Relaciones Exteriores, la Secretaría de Hacienda y de Salud, estamos en eso y vamos a seguir, es nuestra responsabilidad”.

En ese mes dijo que “la próxima semana” ya estaría resuelto todo.

“Para la semana próxima ya tenemos todas las medicinas, y también equipos médicos. Se está haciendo una revisión de todo lo que se ha adquirido, qué nos falta con la ONU y todo el sector Salud está trabajando en esto. Vamos a informar la semana próxima y bien”.

En julio, Gatell volvió a mostrar su miseria, burlándose de las poco concurridas protestas para pedir medicamentos.

“¿Por qué si los niños de México no tienen medicamento, los que padecen cáncer, por qué sólo vemos a 20 personas haciendo manifestaciones y cerrando el aeropuerto? Son las mismas 20 personas desde que empezó el sexenio”.

AMLO no se mostró menos perverso: en noviembre acusó a las mamás y papás de ser manipulados por las farmacéuticas: “Me da mucha tristeza porque están apoyando a mamás, papás que tienen niñas, niños con cáncer pero están manteniendo esas organizaciones para que nosotros demos marcha atrás y volvamos al mismo sistema de compra de medicamentos a estos corruptos. Pues no, ya estamos comprando todos los medicamentos y no van a faltar para niñas, niños con cáncer; estamos trabajando en ese propósito”.

Cabe recordar el triste incidente ocurrido en la Cámara de Diputados en que una mamá se arrodilló frente a una diputada de Morena para suplicarle ayuda para su hijo. La diputada Merary Villegas dijo que “se está haciendo todo”, dio la media vuelta y se fue. Mientras, otra diputada de Morena dijo a la señora “¡eso es teatro!”.

Es fin de año y el desabasto para niños con cáncer no se ha resuelto.

VACUNAS A MENORES

Las mentiras más miserables del gobierno han surgido en torno a la salud de los niños. Los que padecen cáncer, muy en particular, pero en general, hacia todos los menores, pues de manera reiterada se han negado las vacunas mediante mentiras burdas y muy estúpidas.

En varias ocasiones alegó que la OMS no lo recomendaba, como en julio, en que AMLO dijo que no compraría vacunas hasta que se analizara si los niños realmente las necesitaban. México no será rehén de las farmacéuticas, afirmó.

Luego dijo que si los científicos lo aprobaban, se vacunaría a los niños. Para julio, la OMS ya recomendaba vacunar a niños con enfermedades crónicas, pero el gobierno mintió al decir que no había recomendaciones al respecto.

En septiembre, ya en pleno debate por el regreso a clases presenciales, muchos padres empezaron a solicitar que se vacunara a sus hijos. El gobierno se negó. Y empezaron los amparos. Eso enfureció al gobierno.

Así, Gatell se presentó un día en la mañanera para decir la declaración que le ganó el repudio de todo el país: que por cada vacuna que “se desvía” a un niño o niña por causa de un amparo, se quita una vacuna a quien sí lo necesita.

Ese mismo mes, AMLO dijo que había una campaña, una acción concertada detrás de los amparos para pedir vacunas a menores.

Luego de la pifia de Gatell, el gobierno anunció que se vacunaría a niños con enfermedades crónicas. Fue una manera de hacer control de daños. Siguieron negándose a vacunar a todos los niños.

En octubre una juez concedió un amparo de alcance general, con lo que ordenó al gobierno vacunar a todos los menores.

En AMLO respondió con otra mentira: que su gobierno no estaba obligado a eso. Que el amparo con alcances generales no existe. Y que impugnaría.

“Es una decisión de un juez, pero eso falta que se resuelva en otras instancias, no es definitivo y cuando se presenta un aparo, se le entrega, se le otorga, se protege a la persona que lo solicita, no se puede hacer extensivo”.

También en octubre dijo que las autoridades mundiales de salud no habían dado “luz verde”. Eso es falso. Ya para entonces muchos países estaban vacunando a menores. Y volvió a decir que no le haría el juego a las farmacéuticas. En otro momento dijo que no había que ser “consumistas” y “comprar por comprar”.

Pero, semanas después, Gatell afirmó que el gobierno había comprado ya vacunas suficientes para todos los mexicanos mayores de un año de edad. Posteriormente, el discurso volvió a cambiar.

Ahora, lo cierto es que como la única vacuna autorizada para niños es Pfizer, y el gobierno dejó de adquirirlas, pone excusas para no vacunar a niños porque simplemente no quiere comprarlas. Y porque tiene muchas vacunas excedentes, pero de otras marcas. El gobierno no quiere gastar.

Sorpresivamente, en noviembre el gobierno anunció la vacunación para jóvenes de 15 a 17 años, coincidentemente, aquellos que votarán en 2022 y 2024.

Luego de meses de decir que este grupo no necesitaba vacunas, abrieron la vacunación y argumentaron torpemente que en esta edad había “ciertos cambios” que elevaban el riesgo. Nada más.

En diciembre, el debate siguió. Y nuevamente el presidente y Gatell recurrieron a mentir.

“Ver qué dice al respecto la Organización Mundial de la Salud y, si está recomendado, lo vamos a hacer. Lo que no queremos es llevar a cabo algo que no sea conveniente e innecesario”, dijo AMLO el 12 de diciembre.

En la última semana del año, Gatell afirmó que la OMS no lo recomienda, “sino al contrario”. Lo cierto es que la OMS lo que recomienda es priorizar a grupos de mayor riesgo cuando las vacunas sean escasas.

Gatell agregó otra mentira: dijo que los países que vacunan a niños es porque les sobran vacunas, que tienen muchas que están a punto de expirar y “quieren sacarlas”. Así, agregó injuria al insulto, ya que implicó que los niños son una población que se vacuna con sobrantes.

ATAQUES AL INE

Este año los ataques contra el INE fueron duros y pasaron de las palabras a la acción. De las acostumbradas mentiras en el sentido de que orquesta fraudes electorales, AMLO pasó a la asfixia presupuestal y a afirmar que se niega a cumplir sus deberes constitucionales.

Del proceso electoral a la revocación de mandato, pasando por un amago de desaparición: así fue el 2021 de AMLO en contra del INE, cargado de mentiras malintencionadas para debilitar una institución fundamental para la democracia mexicana.

Un tema central del año fue lo que ocurrió con el senador Félix Salgado Macedonio, quien perdió la candidatura por determinación del INE. El caso provocó muchas mentiras del presidente, como esa en la que dijo, en marzo, que antes el INE no hacía esas cosas. Es decir, retirar candidaturas por causa de faltas en materia de fiscalización de gastos de campaña o precampaña.

“Es extraño porque antes no lo hacían, ahora están convertidos en el supremo poder conservador, ya deciden quién es candidato y quién no. Antes no era así, a lo mejor ya cambiaron las leyes, o antes no se aplicaban y ahora sí se aplican”, dijo. Esto es falso. Salgado no ha sido el primer candidato en perder el registro por decisión del INE.

En abril, afirmó que el INE no es verdaderamente autónomo, porque según él, estaba dominado por “los conservadores”.

Agregó que por culpa de los organismos autónomos se ha desintegrado el Estado, y se perdió la justicia social. Otra gran mentira. Los organismos autónomos fortalecen el Estado.

En mayo, luego de que AMLO negara reiteradamente estar metiendo las manos en el proceso electoral, Lorenzo Córdova, presidente del INE, lo exhibió, pues dijo que ya tenía 13 denuncias en su contra por presunta intromisión.

En agosto, AMLO volvió a la carga contra el INE al afirmar, falsamente, que “no respetan la voluntad del pueblo y no son demócratas”. Según él hubo fraudes electorales en 1988, 1994, 2000, 2006 y 2012. Dijo que la única forma de establecer una “auténtica democracia” sería la desaparición del INE. También esto es mentira.

Otro tema fue la llamada “consulta de juicio a expresidentes”. AMLO usó el tema para mentir profusamente: acusó al organismo de oponerse a la consulta, de cambiar la redacción de la pregunta (fue la SCJN) y de no promoverla. Todo fue falso.

En el último trimestre del año, las mentiras de AMLO contra el INE tuvieron como tema la revocación de mandato y el recorte presupuestal.

Fueron numerosas las falsedades: que al INE sí le alcanzaba el presupuesto; que el INE podría usar dinero de los fideicomisos; que se negaba a organizar la consulta de revocación; que el organismo no estaba promoviendo el ejercicio, que si el INE seguía empeñado en no hacer la consulta, el pueblo podría organizarla.

También: que con 10 mil casillas bastaba para hacer la revocación y que la falta de presupuesto era lo de menos.

“Estamos en esta situación tan lamentable que un órgano electoral que debería de promover la democracia se ha dedicado a obstaculizarla, incluso, sin respetar el mandato constitucional en la esencia, en el espíritu. Lo demás es secundario de que si tiene presupuesto o no tiene presupuesto”.

Sobre el recorte presupuestal señaló, mentirosamente, que al instituto le alcanzaba perfectamente y que con hacer un “plan de austeridad” sería suficiente.

LIBERTAD DE EXPRESIÓN 

Este fue el año en que AMLO hizo crecer exponencialmente sus mentiras en materia de periodistas y medios de comunicación, pues hizo nacer la famosa sección “Quién es quién en las mentiras”, para ejercer lo que él llama su derecho de réplica antes las “mentiras de la prensa”.

Porque es falso que el presidente, que cuenta con todo el poder del Estado, necesite un “derecho de réplica” como si se encontrara en indefensión. Además, la famosa sección no está hecha para desmentir “fake news”, sino para atacar a medios y periodistas.

Por supuesto, fueron casi diarias las falsas afirmaciones en el sentido de que la prensa no informa, que la prensa calló abusos de gobiernos anteriores y que sólo la mañanera informa de verdad.

En marzo, AMLO se superó a sí mismo cuando dijo que la organización de defensa de periodistas Artículo 19 tiene como objeto atacar a su gobierno, ya que está financiada por empresas extranjeras del “movimiento conservador” y por el gobierno de Estados Unidos.

Ese organismo está apoyado por el extranjero, toda la gente que tiene que ver con Artículo 19 pertenece al movimiento conservador que está en contra nuestra”. Esto es una mentira enorme. Esta ONG ha documentado abusos contra la prensa en México desde 2009 y lo hace también a nivel internacional.

En abril mintió al decir que en México no hay periodismo profesional e independiente, porque no han sabido “entender la nueva realidad”. Es decir, los medios no se someten a su gobierno. “Le siguieron con lo mismo, desesperados, optaron muchos por la mentira”, mintió.

En junio dijo que la conferencia mañanera era para garantizar el derecho del “pueblo” a estar informado, porque los medios no informan, sino emiten propaganda. Lo cierto es justamente lo contrario: la propaganda se encuentra en sus conferencias.

En agosto dijo una mentira tramposa: que en su gobierno ningún periodista es perseguido o censurado “como antes”.

Lo que no dijo es que su gobierno censura y persigue periodistas pero de un nuevo modo: insultando y exhibiendo en la conferencia mañanera y asignando de manera discrecional la publicidad oficial, con el resultado que cientos de comunicadores han perdido sus empleos durante este sexenio. Otros, por supuesto, se han enriquecido.

Ese mismo mes dijo que los medios de comunicación daban cobertura a la tragedia de la Línea 12 solo porque ya no tenían chayote, como antes. “No le hubiesen dado tanto vuelo al lamentable accidente del Metro, se hubiesen quedado callados, como siempre lo hacían”.

También en agosto, luego del asesinato del periodista Jacinto Romero Flores, dijo que se revisaría a fondo el Mecanismo de Protección a Periodistas para que estos crímenes no quedaran impunes. Pero mintió, porque cuatro meses después, en diciembre, el subsecretario Alejandro Encinas dijo que iba a revisar el mecanismo y “reconoció” que no era totalmente eficaz. Apenas.

Y lo que no dijo ninguno de los dos es que en 2019 ya habían asegurado haber mejorado el instrumento de protección. Claramente, no se hizo nada.  AMLO también mintió cada vez que deploró la muerte de un periodista y aseguró que se protegería su vida.

Durante su gobierno ya suman 51 periodistas asesinados.

ELECCIONES 2021

Antes y después del proceso electoral de junio de 2021, AMLO dijo montañas de mentiras. Uno de los temas más destacados fue el retiro de la candidatura de Félix Salgado Macedonio. Otro, la violencia política.

También fueron muchas las falsedades que lanzó sobre su supuesta imparcialidad en el proceso electoral.

Aunque la ley lo mandata a no intervenir, el presidente, un día sí y otro también, lanzó insultos contra los “conservadores”, hizo propaganda sobre acciones de gobierno, desobedeció al INE, ofendió a los consejeros, cuestionó su autonomía, ensalzó a la “Cuarta Transformación” y manifestó su afecto a algunos miembros de su gabinete, como a Alfonso Durazo, que luego se convirtió en gobernador de Sonora.

Mintió el presidente al afirmar que era imparcial. Mintió al decir que no hacía propaganda. Mintió al decir que Salgado Macedonio tenía derecho a conservar la candidatura en Guerrero y que se le quitó la candidatura por “consigna”. Lo hizo también cuando dijo que el INE violó la ley al quitarle el registro.

En abril fingió no entender la resolución del INE: “¿No se puede poner una sanción que no sea quitarle el derecho a participar? Que sea el pueblo el que decida si es mal candidato”. Y agregó que era ir contra la democracia, cuando lo cierto es que Salgado violó diversas normativas de la ley electoral y por eso perdió el registro.

“Querer impedir por consigna que no participe un candidato, ¿no es un agravio a la democracia?”.

También en abril se hizo el inocente al decir que él no hablaba mal de ningún partido político, pero sí podía decir que sus “adversarios son conservadores”.

“Sí puedo decir que son conservadores nuestros adversarios, porque ni modo que se pongan el saco ¿no?, pero no mencionar partidos, ni a favor ni en contra, que siempre es así, hablo del conservadurismo porque además el conservadurismo no tiene partido visible”.

En mayo, negó la gravedad de la violencia política y culpó a los medios. “Antes se llamaba sensacionalismo, así se le llamaba, ahora es amarillismo”, dijo, mostrando además una gran ignorancia, ya que el término “amarillismo” tiene más de 100 años.

Aprovechó para decir que en el proceso electoral se agrupó el “conservadurismo” en su contra y los “medios han tomado partido” y eso “magnifica” la violencia. Pero lo cierto es que se trató de uno de los procesos electorales más violentos de la historia.

En junio, dijo que la violencia era mayor en gobiernos anteriores y dijo que “se puede habar de paz y tranquilidad en todo el país”. Pero lo cierto es que los homicidios, políticos y de otra clase, han tenido niveles máximos en este sexenio. Ese mismo mes dijo que sus opositores magnificaban el problema de la violencia, pero que eso no era verdadero. Mintió al decir que eso no corresponde a la realidad.

En junio, pero ya pasadas las elecciones, AMLO mostró su ira por haber perdido alcaldías en la Ciudad de México. Pues dijo que la CDMX había sufrido el impacto de la “guerra sucia” de los conservadores. Fue también entonces cuando acusó a la clase media de ser aspiracionista.

Sin embargo, esta vez no se atrevió a afirmar que las elecciones habían sido fraudulentas, pero sí mintió al decir que las elecciones habían sido pacíficas. Lo cierto es que fue un proceso muy violento, con numerosos asesinatos y agresiones.

Por supuesto, durante todo el proceso, su blanco favorito fue el INE. Aunque, pasadas las elecciones, afirmó que las elecciones habían sido limpias, pero mintió al decir que fueron las primeras elecciones verdaderamente libres de la historia del país.

Naturalmente, se arrogó el mérito, pues afirmó que su gobierno no metió las manos, pues fue justamente lo contrario.

FEMINISMO y FEMINICIDIOS

Varios analistas políticos han señalado que lo único que provoca inseguridad real a AMLO es el movimiento feminista, pues no lo entiende, ni quiere hacerlo.

Este año, con el recuerdo de la masiva marcha del 8 de marzo de 2020 todavía fresco, el presidente la emprendió contra el feminismo por medio de mentiras y actos provocadores.

Previo a la marcha de este año, mandó vallar Palacio Nacional y tuvo el descaro de afirmar que lo hacía para proteger a las mujeres. “Se puso una valla para evitar la violencia, para que no haya actos de violencia y no queremos que se lastime, se dañe a nadie”. Aleccionados, funcionarios de su gobierno lo llamaron un “muro de paz”.

También se mandó una mentira monumental: que durante su gobierno se habían tipificado los feminicidios. Así, tal cual, cuando lo cierto es que esta figura jurídica existe desde 2012.

“En el caso de los feminicidios, antes no se consideraban como tal, eran homicidios, esta clasificación comienza con nosotros, por eso también el aumento el número de feminicidios porque antes asesinaban a las mujeres y no se consideraba feminicidio”, dijo.

También mintió al decir que durante la marcha de este año no habría represión. La hubo. Y también en otras marchas del año. No se quedó ahí, pues aseguró que las protestas feministas surgieron por primera vez durante su administración, y, claro está, surgieron para afectarlo.

En septiembre repitió que el feminismo busca afectar a su gobierno, dijo que el feminismo es conservador (porque lo critica) y es manipulado por oscuros intereses.

“Hay que ver qué es lo que está detrás, porque hace unos dos años, cuando empezó el movimiento feminista muchas mujeres participaron, pero se empezaron a dar cuenta de que se habían convertido en feministas conservadoras solo para afectarnos a nosotros, solo con ese propósito”, ha dicho el presidente.

En octubre dijo otra mentira colosal: que el feminismo era una creación del neoliberalismo. Tal cual. Es claro que no ha oído hablar del feminismo anticapitalista.

“¿Qué hizo el neoliberalismo o quienes lo diseñaron para su beneficio? Una de las cosas que promovieron en el mundo para poder saquear a sus anchas fue crear o impulsar los llamados nuevos derechos. Se alentó mucho, incluso por ellos mismos, el feminismo, el ecologismo, la defensa de los derechos humanos, la protección de los animales…”.

Ah, y en noviembre dijo que su gobierno defiende a las mujeres, sí. Y que lo hace por “convicción, no por moda”.

COLAPSO DE LA LÍNEA 12

El colapso de la Línea 12, ocurrido en mayo, fue sin duda la mayor tragedia del sexenio, tal como el sismo de 2017 lo fue del sexenio pasado.

Ante la red de intereses, corrupción y negligencia que llevó a esta indescriptible tragedia, la salida, para el gobierno de Claudia Sheinbaum y el de AMLO fue mentir, ocultar, hacer acuerdos indebidos, presionar a las víctimas.

En primer lugar, Claudia Sheinbaum mintió (y ofendió) al insistir que se trataba de un mero “incidente”.

Luego, mintió al señalar que el trabajo de la ex directora del Metro, Florencia Serranía, fue adecuado. Lo de la Línea 12 tristemente no fue el único accidente con víctimas mortales.

Pero Sheinbaum aseguró que Serranía era una buena servidora pública. También mintió al decir que su gobierno había cumplido de manera correcta con el diario mantenimiento a la L12.

Dijo que el asunto “nos causa mucho dolor y se está haciendo una investigación y va a haber un dictamen y se va a conocer la verdad y va a haber justicia”. En efecto, ha habido un dictamen. Pero está lejos la verdad y mucho más lejos la justicia.

La jefa de gobierno (y también AMLO) dijo que las víctimas estaban siendo atendidas personalmente por Sheinbaum. Pero en medios muchos afectados denunciaron que esto no era verdad.

En junio AMLO mintió al decir que Carlos Slim no tenía culpa alguna en la tragedia. Afirmamos que mintió porque esta exculpación se dio sin que hubiera un dictamen técnico. Sólo fue la palabra del magnate dueño de Grupo Carso, encargado de la construcción del tramo colapsado. Y AMLO dijo “le creo”.

Y, a pesar de que Sheinbaum ofreció justicia, no se investiga a Carso, aun cuando los dictámenes que ella dio a conocer señalan deficiencias en la construcción.

Otra mentira fue negar que la falta de mantenimiento tuviera un papel en el accidente. Hubo más: uno de los dictámenes se filtró a la prensa antes de su difusión oficial y según algunos medios, el informe era diferente al que dio a conocer la jefa de gobierno.

La diferencia estaba en que en el informe original se enfatizaba en que no se dio adecuado mantenimiento. En la versión que presentó Sheinbaum solo se apuntaba a deficiencias en la construcción.

También hubo muchas mentiras sobre la atención a víctimas. Naturalmente, el gobierno aseguró que estaban siendo atendidas, pero éstas acusaron haber recibido presiones para aceptar un acuerdo reparatorio que no los convencía.

“Nos traen chingue y chingue que ya firmemos”, declararon en junio. Una parte de los afectados aceptó. Otra no. Otra mentira: en agosto AMLO prometió que en un año la Línea estaría operando nuevamente. Pero es diciembre y según vecinos los trabajos no han comenzado.

En septiembre Sheinbaum afirmó tajantemente que el motivo de la tragedia era una falla en la construcción. Y así, se exculpó sola. Mintió también al decir que la Fiscalía local se encargaría de la justicia. Esto es mentira: Serranía no fue nunca investigada, ni mucho menos Slim o Sheinbaum.

En octubre, Sheinbaum mintió al decir que meter a la cárcel a cualquier probable responsable no era hacer justicia.“No queda de lado la cuestión de la justicia. La Fiscalía privilegió la justicia reparatoria, pensando justamente en las víctimas, entonces, puede ir una persona a la cárcel, la pregunta es si eso es justicia o no”.

Pero ese mismo mes, un abogado de las víctimas dijo que “en la reparación del daño no hay nada”. Esto, en relación con las empresas constructoras.

Y si bien los abogados de las víctimas dijeron que habían denunciado ante la FGR a Mario Delgado, Marcelo Ebrard, Florencia Serranía y más funcionarios, dichas investigaciones no han avanzado en lo absoluto.

DESABASTO DE MEDICAMENTOS

Cientos de veces mintió AMLO en este tema. Una sola vez dijo la verdad: que sí había desabasto. Pero luego volvió a mentir al decir que ya no tardaría en resolverse.

El problema es grave. Por ejemplo, de enero a abril se reportaron 773 casos de desabasto de medicamento en 30 estados, un 45.4% más que el último cuatrimestre de 2022.

Como dijimos arriba, las mentiras llevan tres años. Pero este 2021, orillado por la presión social, el presidente modificó algo sus excusas y falsedades.

Durante años, su justificación fue la lucha contra la corrupción y la supuesta existencia de una mafia farmacéutica que le hacía las cosas imposibles. También mintió al decir que la ley prohibía la compra de medicamentos en el extranjero, cuando lo cierto es que la Ley de Adquisiciones permitía la compra en otros países, si no había proveedores nacionales y se demostraba.

En marzo, dijo que “ya muy pronto vamos a tener los medicamentos garantizados para este año, completos, para todo el sector salud, sino para el resto del sexenio, ya vamos a resolver eso en definitiva”, aseguró.

En junio, afirmó que su gobierno está dedicado de tiempo completo a resolver el problema. “Estamos dedicados de tiempo completo a eso, lo estamos viendo como algo prioritario urgente, están trabajando literalmente día y noche”.

En julio, declaró el fin de la crisis de desabasto y aseguró que se había vencido a la mafia. “se quebró el sistema de corrupción que se había establecido y que impedía contar con medicamentos”.

Pero en agosto, volvió a poner pretextos: “Esto nos ha costado bastante no es un asunto nada más de dinero, es que había un monopolio que acaparaba todas las compras, ventas, en el sector salud, y los enfrentamos y están molestos”.

En septiembre, anunció un convenio con la ONU para resolver el desabasto.

En noviembre, regañó públicamente al secretario de Salud, Jorge Alcocer. “Ya no hay excusas”, dijo, ya no quiero oír que faltan medicamentos. “No vamos a estar tranquilos hasta que no haya abasto suficiente de medicamentos”, y anunció una reunión especial para resolver el problema. Sí, el mismo que dijo que había resuelto en julio.

Pero en esta ocasión, dijo que el problema no era la compra, sino la distribución. Lo que llamó “la última milla” para que los insumos llegaran a los centros de salud.

“Ahora es la distribución, porque resulta que se compró medicina y se hizo un contrato con algunas empresas de distribuidoras y no sé si por ineficiencia o mala fe no se distribuyeron los medicamentos”. No sabía. El mismísimo presidente no sabía.

En diciembre, reconoció que no se ha resuelto el problema y dijo que el Ejército se encargará de la distribución.

Lo cierto es que AMLO ya había echado la culpa a la distribución desde 2019 y entonces dijo que se estaba resolviendo.

Puras promesas. Y mentiras.

MILITARIZACIÓN

La gran mentira en este tema es “no hay militarización”.

Ocurre que el presidente miente al afirmar que la militarización es que el Ejército viole derechos humanos. No es así.

La militarización es permitir que el Ejército tenga injerencia en funciones que corresponden a la población civil y que adquiera más poder, influencia o dinero. Y todo eso está ocurriendo en este gobierno. México se está militarizando, pero AMLO lo niega persistentemente, al tiempo que ensalza al Ejército desmesuradamente.

En febrero dijo que las Fuerzas Armadas apoyan al pueblo y protegen y garantizan el bienestar del pueblo.

Y enumeró las muchas labores que realizan, demostrando que el país sí se militariza:

“Nos ayudan mucho en el cuidado de las instalaciones estratégicas de Pemex, los puertos, en el combate al robo de combustible, en la construcción de instalaciones para la Guardia Nacional, se están construyendo sucursales del Banco del Bienestar con los ingenieros militares; el aeropuerto ‘Felipe Ángeles’ que se está construyendo, en fin. El Ejército es una institución muy importante para el desarrollo de nuestro país”.

En marzo, AMLO dispuso que el Ejército se hará cargo del Tren Maya y la Marina, del Tren del Istmo. La prensa informó entonces que con ello, se acumulaban 27 tareas de carácter civil encargadas a la milicia.

Es decir, prefiere emplear a los militares que a las estructuras civiles. Eso es militarización.

En agosto, el presidente se mostró sorprendido sobre el tema. “¿Cómo dicen que estamos militarizando a México?”, dijo. Tales afirmaciones carecen de lógica y “buena fe”, porque la Sedena y la Semar son instituciones que benefician al pueblo. En septiembre, en una conferencia mañanera, exhibió la fotografía de un soldado rescatando a un niño de una inundación. Esta es nuestra militarización, dijo.

En otro momento, afirmó que militarización es cuando el Ejército reprime al pueblo y viola derechos humanos. Y agregó que eso ya no ocurre en su gobierno.

Y aunque es verdad que los miembros de las Fuerzas Armadas trabajan en muchas tareas benéficas para la ciudadanía, no les corresponde asumir tareas como la construcción de un aeropuerto.

De hecho, además de que es permitir un exceso de injerencia en la vida pública, a la vez es un abuso en contra de los propios militares, puesto que los ha utilizado como fuerza de trabajo en un sin número de tareas que no son su función primaria, como distribuir vacunas, y ahora, medicamentos.

En noviembre, el presidente lo dijo claro: “Nosotros encontramos como un tesoro. Algo que no se conocía, todo un potencial para la transformación del país”.

Todo esto es una gran mentira, no porque el Ejército no sea valioso, sino porque una de las más repetidas promesas de campaña del presidente fue que regresaría el Ejército a sus cuarteles y desde 2018, la cantidad de elementos fuera de cuartel no ha hecho más que aumentar: para fines de 2021, eran 80 mil 210.

VACUNAS

¿Qué decir del tema más grave que nos ha ocupado desde 2020, la pandemia?

Durante dicho año, las mentiras fueron incontables y muy graves y tuvieron como nota principal el negar la gravedad de la pandemia y desprestigiar el uso de cubrebocas. También, el afirmar reiteradamente que la crisis sanitaria se estaba venciendo.

Este 2021 el tema dominante fueron las vacunas. Muchas mentiras, distorsiones y confusiones hubo al respecto. Se recordará que en el debate público se habló de marcas, dosis, coberturas, compras.

Una de las mentiras más destacadas tuvo lugar el 17 de enero, en el contexto de un paro en la producción de la planta de Pfizer en Europa, que llevó a la reducción de entregas en muchos países, pero no México.

En los mismos días, la ONU había llamado a evitar el acaparamiento de vacunas y pidió a los países ricos que cedieran vacunas a países pobres.

López Obrador mintió al decir mencionó que hizo caso “al llamado de la ONU” en el sentido de que los países más favorecidos “aceptaran” reducir sus pedidos de la vacuna Pfizer. Al no haber manera de verificar cuántas vacunas ingresaban diariamente al país, para el presidente fue sencillo fingir que se recibieron menos, al tiempo que se seguía vacunando por medio de las brigadas compuestas por funcionarios federales en tiempos preelectorales.

Esta mentira fue ampliamente exhibida por la prensa.

En junio, pasadas las elecciones, la prensa reportó una reducción drástica en el número de vacunados. Dos semanas antes de las elecciones, se informó, se vacunaba el doble de personas que dos semanas después.

Se recordará que las vacunas eran promocionadas como un beneficio del gobierno de AMLO y la Cuarta Transformación. Otra mentira.

Bien, ante el desplome de vacunación, AMLO dijo que éste se debía que no “hemos tenido disponibilidad suficiente de vacunas”. Pero era falso. Según datos oficiales de ese momento, desde el 21 de abril al 18 de junio, la disponibilidad promedio de vacunas eran de 5 millones diarias.

El gobierno también mintió en lo relativo a la transparencia. En enero afirmó que se informaría de todo, pero posteriormente, en abril, se reservó la información de los contratos, bajo los argumentos de seguridad nacional y secretos industriales.

En términos generales, el presidente ha dicho muchas mentiras sobre el tema de las vacunas con la finalidad de incrementar su popularidad y presentarse como un gran líder.

En octubre, se atrevió incluso a regañar a la OMS por no aprobar con velocidad todas las vacunas, sobre todo la vacuna Sputnik. “Deberían de apurarse y resolver eso. Son vacunas que demuestran en los hechos que ayudan y protegen. Hay burocracia, son elefantes reumáticos, que hay que estarlos empujando”.

En septiembre, aseguró que “los especialistas no recomiendan una vacuna de refuerzo”. Mentira. Meses después, se están vacunando con terceras dosis a adultos mayores. Y los especialistas jamás dijeron que no se debía.

Otro tema muy grave en el que mintió AMLO y varios funcionarios de su gobierno fue el de la llamada “vacuna mexicana”, bautizada Patria.

Mintió al decir que al finalizar el año estaría lista. Mintió al decir que era un desarrollo 100% mexicano (la tecnología es norteamericana) y mintió al decir que se avanzaba satisfactoriamente en las fases de prueba.

Por supuesto, ha mentido (mediante Gatell) en cuanto a las cifras de vacunados, pues de manera sistemática ha inflado las cifras.

También mintió con respecto a los plazos en que supuestamente estarían vacunados todos los mayores de 18 años y todos los médicos.

Ah, y muy a principio de año, también mintió cuando “autorizó” a privados y gobiernos estatales para que compraran vacunas. Fue mentira porque para cuando dio el permiso, el mercado estaba totalmente saturado y ya no había existencias disponibles.

LUCHA ANTICORRUPCIÓN

La gran bandera del gobierno de AMLO es la lucha contra la corrupción. Es una mentira que dice prácticamente a diario, sin aportar otra prueba que su dicho.

No permitimos la corrupción, ya se terminó la corrupción, hemos limpiado de corrupción. Lo hemos oído hasta el cansancio.

En enero se informó que México seguía siendo el país peor evaluado de la OCDE en materia de corrupción y el penúltimo dentro del G 20. El único peor país es Rusia.

En abril, se informó por medio de la prensa que en seis programas del gobierno federal había graves riesgos de corrupción, debido a deficiencias en el diseño. De hecho, meses después se informó de graves hechos ocurridos en dos programas centrales: Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro.

Pero AMLO siguió mintiendo por partida doble: al afirmar que dichos programas estaban sacando a la gente de la pobreza y que funcionaban de manera correcta, sin corrupción, ya que los apoyos se entregaban de manera directa.

La persistencia de la corrupción se demostró también cuando se divulgaron dos videos sobre los hermanos de AMLO, Pío y Martín, recibiendo entregas de dinero en efectivo.

En julio, el presidente afirmó que dichos videos se divulgaban para afectarlo, que se trataba de “calumnias” y correspondía a “otros tiempos”. En ningún momento condenó la evidente corrupción de sus parientes. “Si mi hermano es responsable, que sea castigado”.

Pero ese mismo mes el INE se quejó de que la FGR obstaculizaba la investigación sobre Pío López Obrador, que el organismo llevaba a cabo. Y Pío no ha sido investigado, ni mucho menos castigado. Ese mismo día lanzó otra mentira enorme: “Yo no establezco relaciones de complicidad con nadie”.

Luego, en agosto, admitió que en el tema de corrupción todo ese tiempo había estado mintiendo pues dijo que la corrupción “sigue presente” en niveles medios y bajos del gobierno, aunque “no hay corrupción arriba, se los puedo garantizar”. Pero no dio pruebas, solo su dicho.

En octubre, se dio a conocer el Índice de Estado de Derecho del World Justice Project, que señaló que México ocupaba el lugar 135 de 139 países evaluados en materia de ausencia de corrupción. Es decir, casi en el sótano mundial.

En respuesta, AMLO dijo que la calificación “depende de la fuente” y que el podía garantizar “que en México no hay la corrupción que imperaba hace poco. Eso se terminó”. Pero no dio pruebas. Nunca las da.

En noviembre volvió a hablar del asunto. Dijo que era “algo exagerado por completo, cuando nos hemos dedicado a erradicar la corrupción”. No dio pruebas.  Por supuesto, dijo que esos señalamientos provenían de organismos patrocinados por conservadores.

Este 2021 también destacaron los casos de Santiago Nieto, que fue despedido por haber celebrado una boda ostentosa, pero que recibió un voto de confianza de AMLO cuando se reveló que su patrimonio inmobiliario superaba el rango de sus ingresos.

Mismo caso para el fiscal Alejandro Gertz Manero, poseedor de una enorme fortuna. El presidente dijo tenerle mucha confianza y afirmó que era un hombre honesto. Y, poco después, la Unidad de Inteligencia Financiera dijo que no investigaba al fiscal por su fortuna.

Y también nos mintió sobre Emilio Lozoya, quien durante más de un año gozó de libertad, a pesar de ser delincuente confeso en delitos de corrupción. Fue hasta que fue exhibido cenando en una restaurante de lujo que el presidente enfureció y se le metió a la cárcel.

No olvidemos el escándalo del fideicomiso creado por Morena en 2017 para ayudar a víctimas del sismo. Se recordará que se divulgó un video del secretario particular de AMLO, Alejandro Esquer, en plena operación carrusel, haciendo repetidos depósitos de 50 mil pesos en dicha cuenta, con la finalidad de evadir al SAT y desviar el dinero a Morena.

“Esto fue como en el 2017, que nosotros decidimos cooperar, ayudar, a los damnificados, a los afectados por el sismo. Entonces en el 2018, cuando la campaña, se hizo una denuncia. El INE, que son muy cercanos a nosotros, muy amigos; hicieron la investigación, llegó hasta el Tribunal, y las tomas donde está recogiendo el dinero se las pidió el INE y el Tribunal al banco, y ahora un periodista corrupto, Loret de Mola, da a conocer las tomas de la cámara del banco”, dijo.

Lo cierto es que Carlos Loret de Mola documentó de manera apropiada lo que hizo Esquer (y 33 morenistas más) y AMLO mintió negando todo delito.

También mintió al afirmar que el INE descartó todo delito. El organismo multó al partido, pero el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación retiró la multa.

POBREZA Y PROGRAMAS SOCIALES

Según el presidente, gracias a sus programas sociales, muchas personas han salido de la pobreza.

Esto es mentira.

En primer lugar, porque el alcance de los programas no cubre a toda la población en pobreza. En segundo, porque los recursos entregados no son suficientes, son una ayuda que, aunque seguramente para muchos es bienvenida, no cubre todas las necesidades de una persona o una familia.

En tercer lugar y más importante, porque ningún apoyo logra sacar a nadie de la pobreza si no hay crecimiento de la economía, creación de empleos permanentes, y cobertura plena en salud, educación, vivienda, vestido, diversión y más.

Es decir, y aquí viene otra mentira, que no basta con tener “lo indispensable”, como lo llama el presidente. Tener lo meramente básico es permanecer en pobreza. Pero al presidente le gusta eso. Dice que el amor al dinero no trae felicidad.

Y sobre esto hay datos. En agosto el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), informó que en tres años de gobierno 3 millones 800 mil mexicanos habían caído en pobreza. Por supuesto, AMLO dijo que él tenía otros datos.

Antes, en febrero, Coneval publicó el Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2020. Es decir, un análisis de la eficacia e impacto de los programas sociales en el desarrollo social.

El organismo señaló que las transferencias directas de dinero no significan que la población reciba una atención integral. Ni garantizan la salida de la pobreza.

De acuerdo con especialistas en medición de la pobreza, hay varias clases de pobreza. La monetaria es una de ellas y es en la única que el gobierno de AMLO ha tenido alguna clase de incidencia.

Pero, existe también la pobreza no monetaria, que incluye rubros como el desarrollo personal, el tiempo libre, logro educativo, ingreso propio, esperanza de vida al nacer, calidad de la vivienda, grado de cohesión social, calidad de espacios en la vivienda y más.

Si el presidente se limita a repartir pequeñas cantidades de dinero al mes, pero deja caer el sistema de salud, no promueve la creación de empleos (que favorecen sentido de desarrollo, cohesión social y prestaciones como una vivienda), lo que hace en realidad es dar con una mano y arrebatar con la otra.

Es decir, el poco apoyo que obtienen los beneficiarios tiene que gastarse en subsanar lo que el gobierno está dejando caer, como los medicamentos, las vacunas gratuitas, las estancias infantiles para mujeres trabajadoras y más.

No solo eso: los programas sociales de AMLO se han convertido en un nido de corrupción y un mecanismo de crear clientelas electorales, de chantajear y amenazar y pedir sobornos.

Además, diversos estudios han indicado que la selección de beneficiaros es deficiente, ya que los programas también dan dinero a personas que no son pobres.

Cerremos este largo recuento recordando que el presidente, este año, no se ha limitado ya a mentir en México en relación con sus programas sociales, sino que se ha atrevido a hacerlo en foros internacionales.

En septiembre llamó al gobierno de Joe Biden a aplicar Sembrando Vida en Centroamérica para frenar la migración.

En octubre dijo que México tiene el programa de reforestación más importante del mundo. Lo cierto es que Sembrando Vida ha provocado pérdida forestal, además de hacer víctimas de corrupción a muchos agricultores.

La cereza del pastel la puso el presidente el mes de noviembre: se atrevió nada menos a decir que el plan de reforestación impulsado por la ONU en la Cumbre del Cambio Climático se la habían copiado a él de Sembrando Vida.

Ah, también hizo un ridículo mundial al llamar también en la ONU, a aplicar un Plan Mundial de Fraternidad y Bienestar en los países más pobres. Un plan para entregar, cómo no, apoyos directos a los más pobres del mundo.

Marcelo Ebrard mintió enormemente, también en noviembre al asegurar que ya había interés de más de 100 países en formar parte de dicho plan. Y decimos que mintió porque no dio ninguna prueba.


Muchas gracias por leer y que el 2022 sea para ustedes de abundancia, triunfo, alegría y metas cumplidas.

*OFV

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