Cinque Terre

Ana Lilia González

Porno venganza y escándalo: ¿el fin de la intimidad?

Este texto fue publicado originalmente el 24 de junio de 2016, lo abrimos de manera temporal.


Sexualidad, pornografía y cibersexo

Uno de los temas que continúa siendo motivo de escándalo en pleno siglo XXI, a pesar de ostentarnos como una sociedad que avanza y evoluciona, es sin duda el sexo. En el plano real, pocos individuos se atreven a vivir su sexualidad de una manera libre y sin prejuicios y menos aún, hablan de ello sin que les genere una sensación de incomodidad o pudor excesivo.

Una de las principales ideas que intenta, explicar lo anterior, radica en que la sexualidad es uno de los aspectos de la existencia que más ha estado sujeto a reglas y restricciones emanadas especialmente de las religiones de origen judeocristiano, quienes le dotan de un sentido de pecado o virtud –promiscuidad contra castidad–, permisividad –si es dentro de un matrimonio–, prohibición –si es extramarital, sin fines procreativos o entre personas del mismo sexo– entre otros. En suma, le confiere una connotación moral.

Aunque en la actualidad se observa que las religiones van dejando de representar esa figura de autoridad moral que en otras épocas tuvieron, lo cierto es que su visión respecto del ejercicio de la sexualidad aún persiste.

Sin embargo, nuestra naturaleza humana nos mueve en general hacia lo prohibido convirtiéndolo en lo más codiciado, lo que no podemos tener con libertad es lo que más deseamos. Es lo que pasa con los contenidos sexuales, que en la actualidad ocupan los primeros lugares en las preferencias de los internautas. Estos son asequibles, pues con sólo teclear la palabra sexo en Google, aparecen cerca de 129 millones de resultados en .43 segundos y 241 millones al buscar videos de sexo en inglés en .27 segundos. Basta un dispositivo conectado a Internet y se puede acceder desde el anonimato.

Se estima que una tercera parte del tráfico de Internet, corresponde a la pornografía. Para muestra, un botón: Pornhub, el sitio web de pornografía gratuita –según sus propias estadísticas– tuvo 21 millones 200 mil visitas en 2015 que reprodujeron un total de 87 millones 849 mil videos. El ancho de banda utilizado en ello fue de mil 892 petabytes, que es equiparable a la capacidad de almacenamiento de todos los iPhone que se comercializaron en el mundo durante 2015.

Quienes visitaron este sitio, en suma, destinaron 4 mil 392 millones de horas a ver pornografía. El 52% tuvo acceso desde sus teléfonos móviles, el 36% desde una computadora y el 12% restante desde su tableta. (Ecodiario. es, 2016). Estos datos pertenecen sólo a un sitio, pero en Internet se encuentra gran variedad, lo cual solamente pone de relieve la fascinación que hay en torno al tema en la sociedad actual.

Según especialistas, este comportamiento compulsivo por acceder a tales contenidos, ha traído consigo trastornos que, aún y cuando no son reconocidos propiamente como padecimientos psicológicos, son al menos tipificados como adicciones. Es el caso del cibersexo, que en situaciones severas llega a producir desinterés o dificultades en sus practicantes para tener intimidad en la vida real y es sólo una manifestación más de los efectos que puede implicar el abuso de los medios virtuales, pero que con todo y eso no se les atribuye una importancia comparable; los temas sexuales siempre merecen mención aparte. El cibersexo se ve alimentado por la cantidad impresionante de videos profesionales y caseros que diariamente se suben a Internet, y son vistos por millones de usuarios.

La porno venganza

Ha ido ganando terreno el hábito de grabar videos sosteniendo relaciones sexuales, tomarse fotos con poca ropa o sin ella con el fin de compartirlas y, a partir de ello, obtener placer. Algunos sexólogos recomiendan realizar prácticas como estas para oxigenar las relaciones, salvar matrimonios, romper la rutina y desde luego, probar algo nuevo que promete ayudar a lograr la desinhibición en un tema con tantas aristas y prejuicios. Esto no tendría ningún problema de no ser por lo que puede ocurrir una vez que la fantasía se cumplió, el juego dejó de ser interesante o lo peor: la pareja rompió su relación y el amor, se convirtió en resentimiento, odio y hasta obsesión.

Quien posea el video, las imágenes o grabaciones, tiene el poder de decidir sobre su destino y es quien impondrá las reglas a la contraparte. Es en su esencia, un juego de poder en donde puede surgir la llamada porno venganza, que consiste en la difusión de videos o imágenes de índole sexual por parte de uno de los integrantes de la pareja que rompió su relación, sin el consentimiento de la otra persona, con intención de causar daño a su honor e intimidad.

En lo tocante a la sexualidad, hay aspectos que van más allá de la satisfacción de una necesidad física o la realización de un deseo carnal, por ejemplo, para el sociólogo francés Michel Focault, en su libro Historia de la sexualidad 2. El uso de los placeres hay tres ejes que constituyen la sexualidad: “la formación de los saberes que a ella se refieren, los sistemas de poder que regulan su práctica y las formas según las cuales los individuos pueden y deben reconocerse como sujetos de esa sexualidad”. (p.10)

Para el tema que se expone aquí, es particularmente relevante: el eje relativo a los sistemas de poder que regulan su práctica, toda vez que el acto en sí mismo –tan normado–, tiene connotaciones morales y sociales, que repercuten no nada más en el plano real, sino también en el virtual hacia donde se ha migrado parte de la vida de las personas, especialmente a las redes sociales.

En consecuencia, estos medios digitales también estarían sujetos a los mismos sistemas de poder y por ende, en ellos se utilizarían parámetros similares para controlar los comportamientos sexuales mediante una valoración del acto que se exhibe mediante un video que un conocido –famoso– o desconocido –usuario común– ha publicado en Internet. En ese contexto, quienes tienen en sus manos determinado material que comprometa la vida íntima de sus exparejas, si es que han decidido ventilarlo en Internet, tendrían como principal motivación la venganza y el castigo provocados quizá, por el enojo y la incapacidad de superar el duelo que significaría.

Al respecto, la psicóloga Laura E. Berumen Enríquez, sostiene que la difusión de videos de esta naturaleza, tiene una parte voyerista y un rasgo perverso de quien los publica, una intención clara de castigo y el deseo de continuar teniendo control sobre la otra persona. Agrega que es también una forma de violencia psicológica y social a partir del exhibicionismo, cuya intención es la de provocar el mayor daño posible.

En otros casos, también se trata de cuestiones exclusivamente monetarias, cuyo principal instrumento de poder sería el chantaje y la extorsión. Para ese propósito “convenientemente” tales emociones encuentran un espacio idóneo de expresión en los medios virtuales, ya que en la sociedad red, al mismo tiempo que se juzga a quien es exhibido sosteniendo relaciones, se disfruta, existe un goce y las manifestaciones de odio y desprecio suelen ser secundadas sin mayor aspaviento por miles de usuarios desconocidos sin vínculo alguno con los implicados, tan solo por el placer, el morbo y la posibilidad de hacerlo.

Desde esta perspectiva, las redes sociales potencian el daño moral, psicológico y social que se infringe a la persona que es objeto de la venganza o la exhibición, llegando a ser en ocasiones irreparable.

Aunque se dice que las situaciones identificadas como “porno venganza” refieren a adultos de entre 30 y 40 años, existen otras tipificadas como ciber acoso y violencia escolar que tienen esta connotación, como lo fueron los respectivos casos de las adolescentes de 15 años Amanda Todd (canadiense) y Felicia García (hispanoamericana) en 2012, quienes además de ser exhibidas y violentadas en las redes sociales, también fueron víctimas de acoso real por parte de sus compañeros de clase. Ambas situaciones terminaron en suicidio, al no soportar la presión a que fueron sometidas, después de que se conocieran los contenidos de índole sexual en que ellas aparecían y que se difundieron sin su consentimiento. En este caso, el daño a su honor fue insalvable, pero no solamente eso, sino también una violación de su derecho a la privacidad.

Otro caso lo difundió El País en Uruguay, el nombre de la víctima es Carlos Estigarribia director del Liceo No. 3 de Río Negro, una foto íntima tomada en la privacidad y confianza que le brindaba una pareja que tuvo entre 2008 y 2009 le causó más que dolores de cabeza en 2015. Su expareja, posteriormente a la ruptura. en un acto de despecho y desesperación, difundió la imagen entre algunos amigos del profesor y con el paso de los años y las mejoras tecnológicas, la imagen fue revivida y difundida a través del mensajero instantáneo WhatsApp entre sus alumnos y familia, y, aunque acudió ante las autoridades para denunciar el hecho, la imagen se reprodujo de manera exponencial causándole el consecuente daño en su honor, puesto que fue cesado de su cargo hasta que la investigación concluya. La depresión y la necesidad de recibir atención psicológica y psiquiátrica vinieron de la mano del perjuicio económico que esto trajo, aislamiento y dificultades para dormir, son solo algunas de las secuelas de esta porno venganza consumada.

A la gravedad de la situación se suma el hecho de que una vez que las imágenes ingresan al ciberespacio, es muy difícil que éstas sean borradas, con todo y el limitado y recientemente surgido derecho al olvido, que en la actualidad, es posible ejercer solamente en determinados países, no sin un gran número de trabas legales y procesos que parecen interminables.

Lamentablemente según refiere la misma nota, en ese país la cifra de denuncias por esta causa va en aumento y tienen la certeza de que hay una cantidad importante de situaciones de tal naturaleza que no son reportadas ante las autoridades.

La cantante Jennifer López es una más de las víctimas de la porno venganza, el primer caso fue en 2011 un intento fallido de su exesposo Ojani Noa, quien reveló en dosocasiones la existencia de videos sexuales de ella durante la luna de miel, posteriormente en 2015, Noa nuevamente lo intentó y la amenaza de su difusión continúa vigente, al parecer porque él ha identificado un hueco legal que le permitiría la publicación de los videos, esto debido a que mantienen desde hace varios años, una batalla legal por su divulgación.

La rapera Iggy Azalea (2014) también se vio envuelta en un escándalo cuando su exnovio filtró un vídeo en donde ellos sostenían relaciones íntimas, aparentemente por desquite con la única finalidad de dañar su imagen y deteriorar su carrera, el destino final de ese material fue el sitio para adultos Vivid.

Si bien es cierto que el caso de estas cantantes es equiparable al del profesor y las adolescentes en el sentido de que tienen en común el despecho como base de la filtración y la violación de su derecho a la privacidad, no debe perderse de vista que en el mundo del espectáculo hay ciertas notas que lejos de dañar la imagen de los artistas potencian su fama, aunque todo parezca envuelto en el escándalo, persiste la idea de que siempre será mejor que se hable mal y ser tema, que pasar al baúl del olvido.

La alteración de imágenes como instrumento de revancha

El segundo tipo de porno venganza, se presenta cuando quien pretende dañar, no posee ningún video ni imagen, sino que toma la información de las redes sociales de su expareja y las altera para crear perfiles falsos y hasta la oferta de servicios sexuales utilizando los datos personales, números telefónicos y laborales, con el afán de dañar su reputación y su honorabilidad. Se ha documentado una importante cantidad de casos como este, en el que las personas afectadas ni siquiera saben lo que ocurre hasta que un buen día, reciben llamadas de extraños solicitando sus servicios y pidiendo cotizaciones.

A partir de esto, se provocan rupturas familiares, despidos laborales, se pierden amistades y se pone en peligro la integridad de la gente, ya que siempre cabe la posibilidad de que se desate el acoso, el chantaje, las extorsiones y otros equiparables, lastimando a terceras personas.

Conclusiones

Además de la connotación social, emocional, moral y psicológica que tiene la filtración de videos íntimos de las parejas y su exhibición pública a través de los medios virtuales, es preciso reflexionar respecto de los retos que esto implica en términos de legislación, ya que si bien es cierto existen marcos normativos que regulan delitos como la difamación y el daño al honor, estas disposiciones requieren actualizaciones sustantivas. Ya que en su estado original, en la mayor parte de los casos es difícil probar el daño o cumplir los requisitos que permitan dar cauce a una denuncia aportando los elementos que exigen tales investigaciones.

La intimidad y la privacidad son temas que se han vuelto tan vulnerables ante el uso cada vez más generalizado de los dispositivos móviles con acceso a Internet, que por momentos pareciera que están condenadas a su extinción.

Confluyen en esta problemática elementos como el poder de quien posee la información, la responsabilidad del uso que haga de esa información, la posibilidad de que terceras personas tengan acceso a ella y desde luego, la imposibilidad de frenar su difusión a través de las redes sociales, una vez que las emociones han encontrado en ellas el vehículo idóneo para expresarse.

Es fácil decir que lo único que nos queda es ejercer el derecho a la privacidad y a la protección de los datos personales a cabalidad, pero no lo es tanto el no sucumbir a la tentación de experimentar nuevas sensaciones y de ventilar aspectos de la vida íntima en los medios virtuales, aunque estemos conscientes de que no tendremos jamás la certeza del uso que darán a esta información con quienes compartimos estos datos, ni tampoco en qué momento podría aparecer en Internet en estado alterado.

Referencias

Castiñeiras, M. (2016, Enero 31). “Cuando la intimidad sirve de venganza” en El País, http://www.elpais.com.uy/que-pasa/crece-cantidad-casos-porno-venganza.html

Ecodiario.es. (2016, Enero 9). “El ranking del Youtube del sexo: así se consumió porno en el mundo en 2015” en Economiahoy.mx., http://www.economiahoy.mx/telecomunicacion-tecnologia-mx/noticias/7270680/01/16/El-ranking-del-Youtube-del-sexo-asi-seconsumio-porno-en-el-mundo-en-2015.html

NoticiasNorte.(2011, Julio 31). “¿Otro video porno de Jennifer López?” en Vanguardia.mx., http://www.vanguardia.com.mx/otrovideopornodejenniferlopez-1044537.html

Pantallasamigas. (2012, Octubre 31). “CiberBullying” en CiberBullying, http://www.ciberbullying.com/cyberbullying/2012/10/31/felicia-garcia-una-nueva-victima-mortal-del-ciberbullying-quefue-acosada-mediante-la-difusion-de-un-video-sexual/

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