Cinque Terre

Marco Levario Turcott

[email protected]

Director de etcétera

John Lennon, imagina un ser atormentado

Este texto fue publicado originalmente el 9 de octubre de 2017.


Admiro a John Lennon, pero no al mito construido en torno suyo; él mismo lo deploró cuando escribió en su diario, que su ilusión de la infancia no era precisamente ser la figura inasible y, sobre todo, estrambótica en que se había convertido al llegar a los 30 años.

Entonces, me gustan más los vacíos del músico y compositor, que cantar a su lado “Imagine”, y no es que no me guste la canción, lo que deploro es que al entonarla uno se sitúa de forma automática de lado de los buenos, regularmente. No me refiero al hueco de su orfandad ni a su ingratitud por la tía que le procuró compañía y sopa caliente, tampoco aludo a la crueldad de su trato con las mujeres (incluso a Yoko Ono le negó la autoría de canciones que hicieron juntos) y aún así no me disgusta “Woman”; tampoco me refiero al rencor esparcido en su primer disco fuera de los Beatles donde, más allá del icono construido por él, hay un reclamo a la vida que él no sabía canalizar más que cagándose en todo, “God” es el ejemplo más conspicuo de lo que digo (igualar al cuarteto de Liverpool con Hitler es un exceso sin duda).

KEYSTONE VIA GETTY IMAGES

Desde luego que ubico al compositor británico en su contexto y no me parece ridículo que él borrara su apellido de nacimiento (Winston) por asociarlo con la guerra, o sea, con Churchill, lo cual denota su ignorancia supina en contraste con la pose de intelectual que mostró en los 70; tampoco me dan ternura los desplantes de joven duro pues creo que eso y lo que he comentado lo humaniza, incluso tienen similar efecto, al menos para mí, sus canciones más edulcoradas (aunque en ese tenor prefiero a George Harrison). Por supuesto que la decisión emblemática al respecto es su retiro a mediados de los 70 para cuidar a su hijo Sean, lo que no hizo con su primogénito Julian aunque, como él lo expuso en su momento, aquella época no le generaba impulsos para la creatividad (o sea que tampoco sacrificó gran cosa).

Admiro al Lennon sincero, quien dijo perseguir la aceptación de todos para darse cuenta de que eso no era posible; el que mandó al carajo a Paul porque él no quería seguir en la tarima de la beatlemanía sin ser un beatle y por eso tuvo más relación con Dylan (quien no sólo, ni principalmente, lo inició en la marihuana, sino que le dio un claro sentido de que la calidad de los Beatles pudo ser mejor pero sus integrantes asociaron el triunfo con la fama y la venta de discos) o más encuentros con Jagger y Rock and Roll and Circus no es el único ejemplo pero lo cito para aludir a su relación con Eric Clapton y Keith Richards, además de Chuck Berry y, tal vez sobre todo en cuanto a riqueza en sus intercambios, con David Bowie.

John Lennon fue un compositor fundamentalmente emotivo y siempre pretendió el aplauso del respetable más que en la creatividad musical, aunque en efecto también fue determinante para que los Beatles dejaran de ofrecer conciertos (a los asistentes les interesaba sobre todo verlos); “Imagine”, “Give Peace A Chance” o “Woman” estarán dentro de sus creaciones más emblemáticas pero definitivamente no tienen una gran calidad, vamos, “Don’t Let Me Down” es más memorable como icono que por su solvencia musical.

Admiro a Lennon por su sentido de búsqueda y su falibilidad, por su intensidad e incluso también por su ser atormentado y con una profunda necesidad de amar y ser amado.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password