Cinque Terre

Marco Levario Turcott

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Director de etcétera

Los intelectuales se equivocaron al defender a Rosa del Carmen Verduzco

Este artículo fue publicado originalmente como Editorial el 22 de julio de 2014


Casi inmediatamente después del operativo policiaco en el albergue de “La Gran Familia”, un grupo de intelectuales apoyó, mediante una carta pública, a quien hasta entonces, y durante más de sesenta años, lo encabezaba: la señora Rosa del Carmen Verduzco.

Los escritores, periodistas y académicos advirtieron con razón, según nosotros, del excesivo operativo policiaco y el linchamiento mediático: “Las autoridades”, dijeron en la misiva, “recurrieron a la fuerza pública y presentaron cargos ante la prensa y la televisión antes de presentarlos ante el poder judicial”. Sin duda, los editores de etcétera también coincidimos: eso es inadmisible.

 

Sin embargo, los signantes de la carta hicieron una defensa anticipada de quien encabezaba el albergue:

“Durante 66 años, Rosa Verduzco ha dedicado su vida a recoger, atender y educar niños abandonados para insertarlos en la sociedad, dándoles internado, educación básica, enseñanza de oficios y hasta una licenciatura en música. Han sido más de siete mil, muchos de los cuales ahora son adultos, padres o abuelos que pueden dar testimonio del trato que recibieron.

“No es imposible que en La Gran Familia haya habido irregularidades. Si las hubo, las autoridades deben investigarlas y sancionarlas”.

Pero el asunto es que esto no trata de “irregularidades” (entendibles en el contexto de una labor de tantos años y con tanta gente). No. Esto se refiere a probables delitos de trata de personas, prostitución, delincuencia organizada y lavado de dinero, entre otros delitos. Alude a un drama de más de 400 personas que habían vivido en condiciones indignantes.

Desde el 15 de julio, cuando ocurrió el gran operativo policiaco, empezamos a conocer testimonios contundentes, acusaciones directas e imágenes que registran una promiscuidad pasmosa y, en general, un ultraje dramático. Esto constata otra más de las omisiones del Estado mexicano, las decenas de miles de huérfanos que viven en el desamparo en todo el país, aunque junto con ello hay situaciones específicas, responsabilidades concretas que la PGR debe dilucidar con pulcritud y transparencia. Aunque en ese contexto, como se sabe, la Procuraduría informó que por las condiciones de salud de la también llamada “Jefa”, ella era inimputable. De cualquier modo hay seis personas que están sujetas a proceso y cada día conocemos más información de múltiples ilícitos.

Dentro de lo que llamamos como opinión pública es frecuente el linchamiento mediático aun por encima de los debidos procesos judiciales. Desde nuestro parecer eso es tan pernicioso como querer decretar la inocencia de quien pudiera estar involucrado en faltas a la ley. Eso le corresponde a las autoridades investigarlo y sin presión alguna, así provengan de currículms respetables por su trayectoria intelectual y académica.

Por encima de todo esto están las víctimas y la justicia que se debe.

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