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El legado de Obama

Como resultado del colapso de la Ronda de Doha de negociaciones comerciales multilaterales de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Estados Unidos y la Unión Europea han explorado opciones para fortalecer el comercio y las inversiones trasatlánticas. La propuesta de una Asociación Trasatlántica de Comercio e Inversión (TTIP) entre Estados Unidos y la Unión Europea es otra iniciativa comercial de gran envergadura que ha enfrentado, sin embargo, fuertes críticas en diversas partes del mundo y especialmente dentro de la Europa comunitaria. En su informe a la nación de 2013, Obama habló de impulsar las negociaciones de dicho acuerdo, si bien, la crítica situación económica de Europa sugiere que el tema podría ser pospuesto indefinidamente.

 

América Latina no suele ser una prioridad en la política exterior estadounidense. Si bien Obama ha visitado varias veces México –por ejemplo, en 2014 para asistir a la Cumbre de Líderes de América del Norte que se celebró en Toluca; más las de 2009, 2012 y 2013-, la designación de un titular al frente de la embajada estadounidense en México tomó mucho tiempo –la embajadora Roberta Jacobson apenas entregó cartas credenciales a la canciller Claudia Ruíz Massieu el pasado 27 de mayo luego de que la delegación diplomática se mantuviera sin embajador por varios años.

 

Por otra parte, desde su arribo a la Casa Blanca, Obama ha participado en las tres Cumbres de las Américas efectuadas en 2009 (Trinidad y Tobago); 2012 (Cartagena de Indias), y Panamá (2015), ésta última célebre por el efusivo saludo entre el mandatario estadounidense y su homólogo cubano Raúl Castro.

 

El gran logro en política exterior y que seguramente quedará registrado como parte fundamental del legado de Obama, ha sido el restablecimiento de las relaciones bilaterales con Cuba, tras 60 años. En marzo de 2016, Obama se convirtió en el primer presidente estadounidense en visitar la isla caribeña desde 1928, poniendo fin a una era de desencuentros, si bien, subsisten temas escabrosos por resolver entre Washington y La Habana.

 

Con Canadá la relación pasó de la formalidad mientras Stephen Harper fue primer ministro, a una “cordialidad informal” tras el ascenso de Justin Trudeau al gobierno. En marzo de 2016, Trudeau viajó a Washington y en la conferencia de prensa conjunta, ambos líderes mostraron una notable empatía. De manera más reciente, volvieron a encontrarse en la Cumbre de Líderes de América del Norte, donde la relación Estados Unidos-Canadá, opacó la presencia y participación mexicana.

 

Los fracasos

 

No todo ha sido miel sobre hojuelas. A nivel interno, los diversos asesinatos masivos perpetrados en escuelas y lugares públicos alertan respecto a la importancia de limitar el acceso de armas de fuego a la población, algo que Obama ha intentado sin confrontarse directamente con la poderosa National Rifle Association (NRA). En materia migratoria, la reforma de noviembre de 2014 no beneficia a los migrantes indocumentados que hayan ingresado a Estados Unidos después del 1 de enero de ese año. Dicha reforma buscaba terminar con el limbo legal de millones de indocumentados que ingresaron antes del 1 de enero de 2010 y que hubieran residido en aquel país ininterrumpidamente desde entonces. Sin embargo resulta insuficiente. A la par de esta iniciativa, las redadas y deportaciones masivas de migrantes e indocumentados, han sido punitivas y constantes. Por ser una de las principales promesas de campaña de Obama, había amplias expectativas sobre el particular, pero al final, no fue posible avanzar en una legislación apropiada.

 

En materia ambiental, si bien Obama impulsó medidas para limitar las emisiones contaminantes responsables del efecto de invernadero, los trabajos de exploración en el Ártico para identificar yacimientos de hidrocarburos, generan preocupación. Aun cuando Estados Unidos diseñe estrategias menos contaminantes, éstas no necesariamente avanzan en la misma dirección planteada en las negociaciones y foros multilaterales.

 

En el ámbito internacional, las operaciones militares efectuadas en Irak, Afganistán y Siria y las acciones punitivas contra Daesh y otras organizaciones terroristas parecen estar generando más violencia. La estrategia sólo pareciera apuntar a atacar la manifestación del problema, no sus raíces.

 

El énfasis en la lucha contra el terrorismo no se ve replicado en la lucha contra la delincuencia organizada, tema al que si bien Obama parecía empezar a colocar entre sus prioridades tras la muerte de Bin Laden, se erige en la actualidad como uno de los mayores desafíos en materia de seguridad en el continente americano y en otras partes del mundo.

 

Las relaciones entre Estados Unidos y sus rivales estratégicos se mantienen con un alto nivel de tensión, prevaleciendo los desencuentros, pese a un promisorio acercamiento en los primeros años del gobierno de Obama.

 

Notas:

 

1 Heather Long (January 13, 2016), “Did President Obama really créate 14 millon jobs?”, en CNN International, disponible en http://money.cnn.com/2016/01/13/news/economy/obama-jobsstate-of-the-union/?iid=EL

 

2 Christian Whiton (2013), Smart Power: Between Diplomacy and War, Washington D. C., Potomac Books.

 

3 RT (16 de junio de 2016), “Suspenden a los atletas rusos de participar en los Juegos Olímpicos 2016”, disponible en https://actualidad.rt.com/actualidad/210606-suspender-atletas-rusosjuegos-olimpicos-rio

 

4 Hillary Clinton (October 11, 2011), “America’s Pacific Century”, en Foreign Policy, disponible en http://foreignpolicy.com/2011/10/11/americas-pacific-century/

 

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