El conflicto MVS-Aristegui

Este artículo fue publicado originalmente el 23 de abril de 2015, en la edición impresa de la revista 


La noche del domingo 15 de marzo, MVS Radio difundió un comunicado en el que informó del despido de Carmen Aristegui. Tras cuatro días de confrontación entre la periodista y la empresa, ésta decidió poner fin a la relación laboral que mantuvieron durante poco más de seis años, lapso que no estuvo exento de desencuentros, incluido un cese previo en febrero de 2011.

Esta vez, el conflicto lo detonó el uso indebido de la marca y recursos de MVS por parte de Aristegui y su equipo de trabajo, al adherir a la empresa a Mexicoleakssin consentimiento de sus directivos. El hecho, no admitido hasta el momento por la periodista, provocó una estridente reacción de la compañía liderada por Joaquín Vargas, que incluyó desplegados en la prensa, spots en sus emisoras, el establecimiento de nuevos lineamientos de trabajo, el despido de dos reporteros de investigación y por último, el de la conductora de la emisión matutina de noticias. De poco sirvieron los llamados al diálogo por parte del Ombudsman de MVS y diversos sectores de la opinión pública.

Mientras MVS aduce un abuso de confianza inaceptable, Carmen Aristegui acusa un “vendaval autoritario”: Como sea Aristegui es un referente en el periodismo mexicano y su ausencia en el cuadrante abre nuevamente el debate sobre las reglas – formales y no escritas – que rigen las relaciones entre los informadores y las empresas mediáticas y de éstas con el poder político. El caso trascendió en varias esferas de la prensa internacional, desde donde se cuestionó un presunto acto de censura en contra de la periodista que dio a conocer el escándalo de la “Casa Blanca”, que cimbró al gobierno mexicano. El suceso dejó de ser solamente “un conflicto entre particulares”, como erróneamente lo valoró la administración de Enrique Peña Nieto en un pronunciamiento de la Secretaría de Gobernación

Enfrentamiento en cinco tiempos

10 de marzo. Carmen Aristegui anunció que la primera emisión de Noticias MVS se sumaba a la iniciativa Mexicoleaks, una plataforma que permite a los ciudadanos enviar, de forma segura y anónima, información de interés público a medios de comunicación y organizaciones no gubernamentales para que sea investigada y compartida. Abundó que en el proyecto participan las revistas Proceso, Emeequis, el portal de Animal Político y las organizaciones Periodistas de a Pie, Más de 131, Red por la Defensa de los Derechos Digitales y PODER. “No hay democracia posible sin prensa independiente, que exponga los asuntos de interés público con rigor, con fuerza ycon la claridad que se requiere en tiempos como los que vivimos en México”, enfatizó.

Cabe mencionar que para el video de presentación de Mexicoleaks, que comenzó a difundirse en redes sociales desde el 9 de marzo, aparece Daniel Lizárraga, reportero de la primera emisión de MVS, quien fue entrevistado para tal propósito en las instalaciones de la radiodifusora. En tanto, Irving Huerta, compañero de Lizárraga en la Unidad de Investigaciones Especiales, fue el encargado de acudir al evento del lanzamiento de Mexicoleaks y explicar la participación del noticiero matutino de MVS en la iniciativa.

11 de marzo. En seis diarios de circulación nacional MVS publicó desplegados a plana completa donde se deslinda de Mexicoleaks y apuntó: “El uso de nuestra marca, sin autorización expresa de sus propietarios, constituye no solo un agravio y una ofensa, sino un engaño a la sociedad, pues implica un muy lamentable abuso de confianza”. Agrega que la empresa nunca fue informada de las negociaciones para esta adhesión y establece que las alianzas estratégicas de la empresa las decide ésta y no sus colaboradores. Advierte que tomará las medidas necesarias para que los recursos de MVS no sirvan a intereses ajenos. Un mensaje grabado, en el mismo sentido, se presentó durante los cortes comerciales.

Aristegui se dijo “sorprendida” por la forma en que MVS dio a conocer su postura y agregó: “veremos de qué se trata, veremos de dónde viene, cuál es el trasfondo de un mensaje con estas características”. Defendió la participación de la Unidad de Investigaciones Especiales en la iniciativa para fomentar la participación social y combatir la corrupción. “¿Cómo va a hacer México para combatir la corrupción sin una prensa independiente, que ejerza su libertad de expresión, sin una sociedad que participe de diferentes maneras?”, sentenció.

12 de marzo. Por segundo día consecutivo, MVS publicó en los mismos diarios nacionales un segundo desplegado en donde da la bienvenida a Mexicoleaks, como una iniciativa legítima de la sociedad, sin embargo, recalcó que el hecho de que algunos de sus colaboradores comprometan y dispongan de recursos y marcas de la empresa para realizar alianzas, sin el conocimiento y la autorización de la administración, era inaceptable.

Al concluir su emisión noticiosa, Aristegui expuso: “El grupo de periodistas que hemos formado parte de esta Primera Emisión de Noticias MVS estamos claros y ciertos de que nuestro compromiso desde luego es con la audiencia, con nuestro trabajo de informar. No deseamos ser parte de un pleito artificial, nosotros queremos seguir aquí, al aire, haciendo periodismo: No tenemos derecho a renunciar a lo que hemos ganado y reitero nuestro compromiso profesional con MVS y con nuestras audiencias”.

La respuesta de MVS llegó por la tarde con un comunicado donde informó del cese de Daniel Lizárraga e Irving Huerta, por “pérdida de confianza”. Cabe mencionar que en el boletín, MVS no citó a los reporteros por su nombre, y tampoco detalló las razones que motivaron la pérdida de confianza, en cambio estableció que la decisión constituye una medida para evitar el uso indebido de los recursos materiales, tecnológicos y humanos de la empresa. Aristegui no se pronunció sobre el asunto ese día, ni en redes sociales ni en su sitio de Internet.

13 de marzo. Durante la transmisión del noticiero Aristegui rechazó categóricamente el despido de sus reporteros y señaló: “Lo que le digo a MVS es que la reinstalación de Daniel Lizárraga y de Irving Huerta lo comprenderán, es una condición irrenunciable para seguir adelante”. Agregó que se trató de una medida unilateral de la empresa, sobre la cual no fue informada y que contraviene seriamente el contrato laboral. Apuntó que por razones que solo MVS puede aclarar, optó por la estridencia mediática, crear un clima de ruptura y despedir a reporteros que deberían ser premiados. La periodista afirmó que este conflicto magnificado ocurre en el marco del “vendaval autoritario” que recorre al país y que incluye medidas como el despido de sus reporteros, sin embargo, expresó su confianza en mantenerse al aire.

A través de su portal MVS difundió un documento de 16 puntos titulado “Lineamientos aplicables a la relación entre Noticias MVS y los conductores de sus emisiones informativas”. Entre los más importantes destacan la integración de todos los conductores a un Comité Editorial en el cual se discutirán y decidirán los contenidos que se transmitirán en la emisora; la Unidad de Investigaciones Especiales, hasta entonces bajo el mando de Aristegui, pasará a ser tutelada por la Dirección de Noticias y ya no será exclusiva de la primera emisión, sino que sus servicios se prestarán a todos los programas de noticias. Se establece, una vez más, que las alianzas con otros medios serán decisión exclusiva de la empresa; se anuncia una “valoración periódica” de los contenidos a través de empresas especializadas; se prescinde de los servicios de corresponsales extranjeros; se señala que la independencia implica que la empresa no pertenece a ningún partido político, grupo beligerante ni protegen intereses de asociaciones o gobiernos. Se puntualiza que a más tardar en seis meses deberá conformarse un Código de Ética Único para todas las emisiones de MVS. Los lineamientos entrarían en vigor a partir del lunes 16 de marzo.

15 de marzo. El domingo por la noche, MVS anunció en un comunicado, la decisión de concluir su relación laboral con Carmen Aristegui. Señaló el boletín: “El diálogo, no se atiende imponiendo condiciones, sino escuchando a las partes y tratando de alcanzar acuerdos. En MVS Radio, trabajamos en equipo. La cultura de nuestra organización gira en torno a ese concepto, por lo que las actitudes individualistas no tienen cabida en nuestro proyecto. No podemos permitir que alguno de nuestros colaboradores pretenda privilegios en menoscabo de sus compañeros y mucho menos que pretenda imponer a la administración condiciones y ultimatos”. Más adelante apuntó: “Nuestros conductores y reporteros encuentran aquí un espacio propicio para desarrollarse profesionalmente. La libertad de expresión se ejerce cabalmente en MVS Radio, tal y como ha quedado demostrado en el caso particular de Carmen Aristegui”. Y puntualizó: “MVS Noticias refrenda su compromiso con la audiencia para que el ejercicio periodístico de nuestros medios, siga siendo abierto, plural y crítico”. La decisión del consorcio fue tajante.

Diálogo de sordos

Los seis años de relación laboral entre Carmen Aristegui y MVS no han sido fáciles; el 6 de febrero de 2011, la empresa despidió por primera vez a la conductora por “transgredir el código de ética” al concederle veracidad a rumores. En aquella ocasión, el problema se originó cuando la periodista expresó que la Presidencia debía dar una respuesta a las versiones sobre el alcoholismo del entonces titular del Ejecutivo Felipe Calderón. Su punto de partida para poner este tema en la agenda fue una manta desplegada por el ex diputado del PT; Gerardo Fernández Noroña, durante una sesión en el Palacio Legislativo de San Lázaro. Y sus fuentes provenían de lo que se decía en las redes sociales.

Tras dos semanas de dimes y diretes entre las partes, movilizaciones y campañas de apoyo a la periodista en redes sociales, MVS dio marcha atrás. Entre los acuerdos alcanzados para la reinstalación de la comunicadora, se determinó crear la figura de un Ombudsman o defensor de las audiencias, cuya función consiste en regular los contenidos de la emisora con base en el Código de Ética de la misma, así como dirimir los conflictos que puedan surgir a causa de la difusión de alguna información. Esta responsabilidad recae actualmente en Gabriel Sosa Plata, académico de la Universidad Autónoma Metropolitana y colaborador en diversos medios de comunicación.

En el nuevo conflicto entre Aristegui y MVS, el Ombudsman emitió su primer pronunciamiento el jueves 12 de marzo, en el cual señaló que tras conocer el contenido del primer spot donde MVS se deslinda de su adhesión aMexicoleaks, envió preguntas tanto a Carmen Aristegui como a los directivos de la empresa para conocer su versión de los hechos, pero no respondieron. Agregó que con base en los elementos de que disponía hasta ese momento, no encontraba bases suficientes para configurar un uso indebido de la marca MVS, por lo que calificó como “inédita y desproporcionada” la campaña que la empresa emprendió. Consideró que el uso de términos como “engaño”, “abuso de confianza” y “ofensa” en sus comunicados, constituyeron un elemento de presión a sus comunicadores y no abonaron al diálogo. Hizo un llamado a las partes para privilegiar el acuerdo en beneficio de las audiencias.

Sosa Plata estuvo presente el 13 de marzo en la primera emisión de Noticias MVS, aún bajo la conducción de Aristegui, donde leyó el pronunciamiento emitido el día anterior. Aristegui no aclaró frente al Ombudsman si ella consultó o no a los directivos de MVS sobre la adhesión de su noticiero a Mexicoleaks; por su parte, el defensor de la audiencia no hizo referencia alguna al despido de los reporteros Lizárraga y Huerta y reiteró su llamado al diálogo.

Ese mismo día Sosa Plata informó por escrito al presidente de MVS, Joaquín Vargas, sobre la petición que un grupo de ciudadanos le hicieron llegar a través de Change.org, para que Aristegui permaneciera en su espacio. No hubo respuesta por parte de la empresa. Cabe anotar que pese a que la conductora aún no era despedida, en redes sociales ya se daba como un hecho su remoción. En la plataforma referida se reunieron 200 mil firmas que fueron entregadas a los directivos de MVS el lunes 16.

El Ombusdman difundió el 15 de marzo su posicionamiento en torno a los nuevos lineamientos emitidos por MVS. Consideró que éstos modificaron unilateralmente el contrato de la empresa con Aristegui, en el cual se establece que cada uno de los titulares de cada una de las emisiones será responsable de los contenidos y la dinámica de sus espacios. Así mismo, aseguró que la Defensoría no fue consultada para la incorporación de nuevos elementos deontológicos y éticos de observancia obligatoria para sus conductores. De igual manera, afirmó que se imponen a los conductores una serie de obligaciones y en ningún momento se habla de sus derechos, lo cual es violatorio de la Constitución. Al señalar que los otros conductores no tienen un modelo de contrato como mel de Aristegui, el Ombudsman estimó que los lineamientos fueron diseñados ex profeso para la primera emisión, por lo que nuevamente hizo un llamado a las partes para retomar la vía del diálogo. Sus esfuerzos no fructificaron: MVS decidió poner fin a su relación laboral con Carmen Aristegui horas más tarde de este pronunciamiento.

Reacciones y visiones irreconciliables

Carmen Aristegui y parte de su equipo de trabajo se presentaron el 16 de marzo en las instalaciones de MVS; ante simpatizantes y reporteros de diversos medios de comunicación, Carmen aseguró que su cese fue “un atropello a la libertad de expresión”, por lo que se dijo dispuesta a dar la batalla por la vía legal, ya que de acuerdo con sus abogados, se trata de un despido injustificado.

En tanto, Felipe Chao, vicepresidente de Relaciones Institucionales de MVS, descartó cualquier posibilidad de arreglo. En dos entrevistas con Grupo Fórmula, aseguró que “ambas partes se encuentran agraviadas”, por lo que no hay condiciones para la reinstalación de Aristegui. Así mismo, sostuvo que el conflicto es meramente empresarial y no tiene nada que ver con presiones del gobierno ni con la libertad de expresión.

En el mismo tenor se pronunció José Antonio Vega, director de Noticias MVS, en entrevista con Enfoque Noticias, quien además precisó que junto con Aristegui, 22 personas más dejaron de prestar sus servicios en la empresa.

Un día después, el martes 17, la Secretaría de Gobernación emitió un escueto comunicado para referirse al diferendo entre Carmen Aristegui y MVS:

“Es deseable que este conflicto entre particulares se resuelva, para que la empresa de comunicación y la periodista sigan aportando contenidos de valor a la sociedad mexicana.

El Gobierno de la República ha respetado y valorado permanentemente el ejercicio crítico y profesional del periodismo, y seguirá haciéndolo con la convicción de que la pluralidad de opiniones es indispensable para el fortalecimiento de la vida democrática del país”.

Mucho se ha expuesto en los medios sobre el tema; columnistas y editorialistas se confrontan: de un lado quienes sostienen que la periodista faltó a las reglas éticas de su empresa y del otro, quienes acusan abiertamente un acto de censura por parte de la administración Peña Nieto.

Lo que para el Gobierno Federal es “conflicto entre particulares”, se ha convertido en nuevo escándalo que ha abonado aún más a la crisis de imagen pública y credibilidad que enfrenta desde hace meses. El caso ha resonado en distintas órbitas de la prensa internacional y desde diversos medios internacionales se deslizan hipótesis sobre un gobierno censor de la libertad de expresión.

The Guardian, The Economist, The Washington Post, The New York Times, El País, Forbes, entre otros, han expresado dudas sobre la versión de un conflicto meramente empresarial y hacen hincapié en la popularidad de la que Aristegui goza en México por ser una periodista crítica al gobierno y la que dio a conocer el escándalo de la llamada Casa Blanca, que puso al descubierto conflictos de interés del gobierno mexicano con empresarios a los cuales favoreció con diversas obras. Califican el hecho como “un golpe a la libertad de expresión en México”.

Solamente la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF), en su capítulo de Alemania, consideró que el conflicto no es un asunto ligado a la libertad de prensa. De acuerdo con una nota publicada en el portal de la cadena alemana de radio Deutsche Welle (DW), firmada por Violeta Campos, consigna que el portavoz de la Asociación Alemana de Periodistas (DJV, por sus siglas en alemán), Hendrik Zörner consultado por la DW, expuso que desde el punto de vista jurídico el despido de Aristegui y sus colaboradores está justificado.

En las redes sociales, por varios días consecutivos fueron trending topics diversos hashtags relacionados con el caso. #EnDefensadeAristegui, que llegó hasta su versión 3 y #AristeguiSeQueda, han reunido un sinnúmero de opiniones favorables a la periodista y de descalificaciones a quienes consideran sus verdugos, aunque tampoco han faltado mensajes ofensivos contra la comunicadora. Como ya es habitual, en el mundo de las redes no hay puntos intermedios y los cibernautas ya dictaron su veredicto: Aristegui fue víctima de censura y una vez más, el responsable fue el Estado.

En el enorme universo de reacciones y opiniones sobre este caso, llama la atención el caso del portal Animal Político, que ya señalamos, forma parte de la iniciativaMexicoleaks, origen del conflicto entre Aristegui y MVS. La mañana del 12 de marzo, el medio digital publicó en su cuenta de Twitter que Carmen Aristegui anunciaba su salida de la empresa. El tuit fue borrado posteriormente, tras publicar nuevos mensajes para ofrecer disculpas por el error. El portal no volvió a abordar el tema hasta el domingo 15 cuando el despido de Aristegui se confirmó. El director de Animal Político, Daniel Moreno, no ha emitido hasta el momento una postura personal sobre el asunto.

Cabe recordar que en enero de 2008, cuando Carmen Aristegui salió de W Radio, Daniel Moreno fungía como director de la emisora y en aquel momento, fue señalado por la periodista como el responsable directo de lo que ella catalogó como un despido. Más de cuatro años después, en agosto de 2012, Moreno Chávez hizo público el contrato que se le ofreció a Aristegui para permanecer en la radiodifusora, el cual ella se negó a aceptar al no estar de acuerdo con los nuevos lineamientos de trabajo determinados por la empresa Prisa, responsable del manejo editorial de los servicios informativos. Los lineamientos, por cierto, son muy parecidos a los de MVS.

La ruptura definitiva y las dudas sin resolver

Después de una conferencia de prensa cancelada por problemas de logística, Aristegui ofreció un mensaje vía Internet en el cual llamó a los Vargas a“no consumar el golpe”, retomar el diálogo y reconsiderar la posibilidad de regresar al aire en las mismas condiciones en que estaba. Acusó que la dinámica de los hechos hace pensar en una injerencia gubernamental y señaló que “algo debió haber pasado” para que los Vargas se condujeran con tal violencia. La periodista mantuvo su narrativa de que su despido es un golpe a la libertad de expresión y no descartó acudir a las instancias legales. Llamó la atención que en esa locución sobre la libertad de prensa la periodista no aludiera a la pluralidad informativa y de opiniones, lo que comprende la existencia en México de múltiples opciones noticiosas y editoriales.

La respuesta de MVS llegó por conducto de Felipe Chao, quien dio lectura al pronunciamiento y no se aceptaron preguntas “por consejo de los abogados de la empresa”. Señaló que la única razón por la que la empresa decidió terminar la relación laboral con Aristegui es que ella puso ultimátums y condicionamientos como la reinstalación de Daniel Lizárraga e Irving Huerta, situaciones que la empresa no puede tolerar. “No te confundas Carmen, lo grave, muy grave que nos está pasando es que una vez más, no puedes aceptar que te equivocaste”, apuntó el ejecutivo.

Apuntó también que la empresa es económicamente independiente y estableció que recibe menos del 6% de lo que el Gobierno Federal destina a publicidad gubernamental. Asimismo, establece que en diciembre pasado, cuando el reportaje de la Casa Blanca ya había sido difundido, se le renovó el contrato y a sus colaboradores se les incrementó el sueldo, por lo que negó que este trabajo periodístico sea la causa de algún tipo de presión. Y agregó que hace apenas 15 días, se le autorizó a la conductora la compra de un automóvil de lujo, con un valor superior al establecido en su contrato.

Precisó que la intervención del Ombudsman se contempla para otros propósitos, a los cuales no se pudo referir por la existencia de una cláusula de confidencialidad en el contrato, por lo que invitó a la periodista a transparentarlo “para que la gente pueda sacar sus propias conclusiones”.

Felipe Chao mencionó en el pronunciamiento que el verdadero autor del reportaje de la Casa Blanca, Rafael Cabrera, seguía laborando en la empresa, sin embargo, el reportero desmintió tal versión a través de su cuenta de Twitter, donde informó que fue despedido desde el 16 de marzo, pero se ha negado a firmar su liquidación, porque junto con sus compañeros, analizan la estrategia legal a seguir.

Aristegui concedió una entrevista a Jenaro Villamil, publicada en la revista Proceso el domingo 22 de marzo, en donde afirmó que “provino de la Presidencia de la República” la petición a la familia Vargas para que el reportaje de la Casa Blanca no se difundiera en la primera emisión de Noticias MVS. La periodista sin embargo, dice no saber quién hizo la petición, pero “tuvo que ser alguien de muy alto nivel” y señaló que es a la familia Vargas a quien corresponde contar esa historia.

Como respuesta, MVS difundió un comunicado en el que negó las acusaciones de Aristegui y afirmó que desde el 10 de noviembre y durante cuatro meses, ha utilizado cientos de horas los micrófonos de la emisora para tratar el tema de la Casa Blanca y en 120 días nunca hizo una sola referencia a la censura de que ahora dice ser objeto. La empresa señaló que el reportaje de la Casa Blanca fue elaborado con recursos financieros y humanos de MVS y se mantuvo por varias horas en exclusiva para el portal de Aristegui Noticias, por lo que la conductora será investigada por un posible “desvío de recursos”.

Parece que la ruptura entre Carmen Aristegui y MVS es definitiva y que el caso continuará dirimiéndose en instancias legales, donde posiblemente salgan a relucir datos que puedan arrojar luces para disipar muchas de las dudas que este caso deja en la opinión pública y que ha abierto de nueva cuenta el debate sobre los límites entre la libertad de prensa y la libertad de empresa, las relaciones entre los dueños de los medios y el gobierno en turno y la vulnerabilidad en que se encuentran los profesionales de la información en este rejuego de intereses.

No son pocas las voces que han expresado que los empresarios de los medios, tienen el derecho de prescindir de los servicios de los informadores, incluso sin verse obligados a dar explicaciones. En su libro Democracia, poder y medios de comunicación, el académico Saúl López Noriega plantea que en un régimen democrático, es deber del Estado garantizar las condiciones para la construcción de un escenario mediático plural, independiente del poder económico y político, al cual pueda tener pleno acceso la sociedad en general. Para el autor, el derecho de propiedad debe estar limitado por el derecho a la información, es decir, debe prevalecer el interés colectivo por encima del interés particular.

Por otra parte, el investigador Omar Raúl Martínez Sánchez, en su ensayo “Entre la ética del poder y el poder de la ética informativa”, cita algunas reflexiones del fallecido jurista Jorge Carpizo, respecto a la ética en los medios. Una de ellas subraya la necesidad de que los trabajadores de la información cuenten con un sistema de derechos y obligaciones que les permita desarrollar su labor con independencia, ética y profesionalismo. Apunta que en diversos medios el régimen laboral data del siglo XIX y sostiene que la antidemocracia interna de los medios, socava el pluralismo.

Lo cierto, es que las recientes reformas en materia de telecomunicaciones no se han reflejado aún en muchos ámbitos; gran parte de los medios de comunicación mantienen, en mayor o menor grado, una vinculación con el gobierno a través de la asignación de publicidad gubernamental y en el caso de los medios electrónicos, el refrendo de sus concesiones. En un régimen político como el de México, es comprensible, aunque no justificable, que en virtud de lo anterior, los empresarios de los medios busquen evitar incomodar a los personajes que detentan el poder y de esta manera, proteger sus intereses empresariales.

Aún con su periodismo militante, y en ocasiones falto de rigor profesional y ético, Carmen Aristegui es una presencia necesaria en la oferta periodística nacional. Su estilo controvertido y el abordar temas que en otros espacios no tienen cabida, le han generado enormes simpatías en la opinión pública, que incluso rayan en el fanatismo. No obstante lo anterior, su ausencia en el cuadrante es un golpe a la pluralidad y equilibrio en los contenidos de los medios de comunicación.

La radicalización de MVS en su diferendo con Aristegui ha sido de tal magnitud, que han borrado de su portal, el historial de notas y entrevistas de la primera emisión de sus servicios de noticias, cuando aún era conducido por la popular comunicadora. Solo es posible acceder a información del 16 de marzo a la fecha. Si bien no se tienen los elementos para afirmar si el Gobierno Federal presionó a la familia Vargas para despedir a Carmen Aristegui, la postura de los dueños de MVS al magnificar un error de la conductora y optar por el escándalo mediático en lugar de una solución interna, apunta en ese sentido.

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