Hace algunas semanas (etcétera, núm. 339, 29/VII/99) comentamos en esta columna la creación del Comité Consultivo de Nuevas Tecnologías para la Radiodifusión que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y los concesionarios de la radio y la tv constituyeron para decidir cuál será el camino que seguirá en México la radio digital, la "radio del siglo XXI", y del cual están fuera las emisoras culturales y universitarias. Aunque las reuniones entre funcionarios y concesionarios son prácticamente secretas -se trata virtualmente de conciliábulos- algo trasciende a la luz pública. En su ponencia titulada "Retos para el desarrollo de la comunicación", expuesta durante la XXXV Semana de la Comunicación en la Universidad Iberoamericana el pasado 18 de octubre, el director de la Comisión Federal de Telecomunicaciones, Jorge Nicolín, indicó que "el gobierno federal y la industria han venido trabajando de manera conjunta a fin de analizar los posibles pasos a seguir en materia de tecnologías digitales para esa transformación tecnológica". ¿Con qué recursos harán tales emisoras, casi siempre aquejadas por la estrechez de recursos económicos, la necesaria sustitución de infraestructura y equipo, y la capacitación de personal que un cambio tecnológico de esa magnitud exige? ¿Se destinarán recursos para que radiodifusoras dependientes de secretarías de Estado, por ejemplo, la de Educación Pública, solventen los gastos que provocará el cambio de tecnología? Ya se piensa en el ámbito de la radio cultural que si el "nuevo PRI" gana las elecciones del 2000 la estrategia gubernamental para quitarse por fin la monserga de tener que destinar recursos para el sostenimiento de ese tipo de emisoras será aprovechar la entrada de la radio digital para dejar morir a las estaciones culturales por "inanición tecnológica", es decir, que las emisoras de ese tipo queden al margen de la operación con tecnología de punta y vayan saliendo poco a poco del aire.