Felipe de Jesús Vicencio Álvarez
Primero diría que a estas alturas ya es inquietante la frecuencia con la que se recurre al espionaje de la
vida privada como estrategia para la guerra de intereses y para las disputas políticas. Me parece que como país
no ganamos si nos habituamos al recurso de las grabaciones clandestinas como instrumento de la disputa
ideológica, política o de otro tipo de intereses, yo creo que para fortalecer la democracia en nuestro país lo primero
es el consenso del acatamiento de la ley. De otra manera no podremos construir algo que valga la pena.
También pienso que las grabaciones que tienen
paradójicamente un contenido de interés periodístico permiten confirmar
que la minuta que se ha venido promoviendo para su aprobación en la
Cámara de Senadores responde a intereses muy particulares. Sin embargo
pienso que no era necesaria la difusión de estas grabaciones para que
aquello fuese claro. Dicho coloquialmente y como suele decirse, todos
sabíamos que se trataba de un animal que graznaba como pato, que volaba
como pato, que nadaba como pato, y en todo caso lo que las grabaciones
agregan es que es un pato. Es una información que en ese sentido no
sorprende por su novedad o por lo inesperado. Creo que a pesar de que
no ofrece una información sorprendente o novedosa sí puede ayudar a que
algunos sectores de la opinión pública y en particular algunos
legisladores se convenzan con más fuerza de que, en efecto, la
insistencia proveniente de algunos organismos y personajes en que
aprobáramos la minuta en sus términos, pues es una insistencia que
obedece a intereses muy particulares, respetables, es probable, pero al
fin y al cabo particulares.
Creo que en ese sentido es positiva la difusión de esta información porque los senadores tenemos que
recordar que legislamos para todos, las leyes y decretos que aquí se emiten tienen que elaborarse pensando en
el interés general, y ahora queda ya si sombra de duda que la aprobación de la minuta en sus términos,
como insisten los diferentes escritos que remitieron estas personas al Senado, es de interés muy particular.
Entonces los legisladores tenemos que hacer ajustes a esta minuta para atender el interés de otros que
probablemente no tengan la misma capacidad de cabildeo que se exhiben en las grabaciones, pero que tienen igual que
ellos, el mismo derecho a ser escuchados.