Beatriz Solís Leree
Me parece que las grabaciones de las conversaciones privadas como fuente de información
periodística son, hasta hoy, absolutamente cuestionables e ilegales. Independientemente de cuál sea el resultado de
la grabación y lo que tú estés descubriendo a través de ésta, el principio de la información que se generó a
través de las grabaciones es lamentable. Yo lamento que estas informaciones que lo único que hacen es
ratificar cosas que ya sabíamos en materia de cabildeo y la presión que estaban ejerciendo, particularmente la
empresa Televisa para empujar una nueva ley. Creo que se debe encontrar una solución al espionaje telefónico.
El contenido de las grabaciones ratifica fundamentalmente lo que ya todos sabíamos pero no teníamos
el testimonio, la prueba, sobre todo a partir de que los sujetos involucrados negaban que esto fuera real. Por
otro lado se encuentra la necesidad de regular el cabildeo porque si como se dice o como se defiende el asunto
de que estaba cabildeando, pues vamos a cabildear de manera transparente y no por debajo del agua porque
a veces se generan compromisos inconfesables.
¿Cómo va a afectar esto a la discusión de las
reformas a la ley de radio y televisión? No lo sé exactamente. Puede a
llegar a deslegitimar e invalidar muchas cartas de apoyo de las
empresas mencionadas que estaban llegando como si fueran espontáneas,
pero no creo que más allá. Si acaso hará un llamado al pudor o la
conciencia de algunos legisladores, pero creo que no habrá muchos
cambios en términos de lo que cada legislador tiene como compromisos
personales o convicciones sobre la minuta.
Yo creo que no aportan algo, al contrario enturbian la transparencia con que los opositores a la minuta
nos habíamos comportado, porque una pelea de éstas hay que darla con argumentos y no con filtraciones. Yo
no estoy a favor de la ilegalidad aun cuando me pudiera favorecer. Al final del camino no aporta, creo que
la discusión y debate con argumentos sí nos puede llevar a buen puerto porque creo que los que nos
oponemos a las reformas tenemos argumentos sólidos. Y si realmente la minuta fuera el avance que se plantea, no
habría necesidad de este tipo de presiones por parte de la empresa.