Aleida Calleja
De principio no he tenido oportunidad de escuchar las grabaciones, sólo leí los resúmenes que vienen en el periódico, pero ciertamente nos plantea un problema que tenemos muy frecuentemente en el país, que es la grabación de conversaciones telefónicas. Que es un delito y que origina toda una discusión en torno a la ética periodística: hasta dónde sí las grabaciones y hasta dónde no. Por ejemplo, en el caso de Puebla de pronto dices, si no se hubieran conocido esas grabaciones, no hubiéramos sabido toda la conspiración que había en contra de una periodista, y también está el otro caso de El Universal.
No condenaría de manera tan tajante estas prácticas, me resulta difícil en este momento tener un juicio acabado, porque también es cierto que se sabe de esas presiones –de Televisa— pero no tenemos ninguna prueba en específico de esas presiones que están poniendo en grave riesgo todo el tema de la de radio y televisión.
Ciertamente no aportan más a lo que se sabe, se puede decir que prueba lo que se sabe y se dice pero no aporta nada más. También me parece muy complicado centrar un debate legislativo en acciones que tienen que ver con espionaje telefónico, por ahí no debería ir la discusión. Si validamos ahorita eso, después validamos un montón de cosas más.