Miami, 27 jun (EFE).- El estadounidense A. Jerrold Perenchio, quien encabeza
la Junta Ejecutiva de la mayor empresa hispana de medios de comunicación en
EEUU, Univision, que hoy aceptó una oferta de compra de un consorcio
estadounidense, no habla español.
Perenchio, nacido en Fresno (California, EEUU) en 1931, es un inversionista
extremadamente exitoso que no concede entrevistas y hace raras apariciones
en público.
Perenchio tuvo la visión y el acierto de invertir en Univisión y convertirla
en la primera en español en Estados Unidos y la quinta en audiencia en este
país incluyendo las de habla inglesa, siendo sólo superada por Fox, ABC, NBC
y CBS.
Su padre era un vinicultor italiano y se graduó en 1954 de Licenciatura en
Letras en la Universidad de California en Los Angeles y posteriormente
sirvió como instructor de vuelos en la Fuerza Aérea de Estados Unidos.
Entró a trabajar en 1958 en Music Corporation of America como representante
artístico, y en 1963 formó, junto con su cliente Norman Lear, su propia
agencia de representación artística, Embassy Comunications.
Con la misma consiguió los contratos de actores como Marlon Brando y
Elizabeth Taylor, y fue en esos años cuando Perenchio se convirtió en un
actor clave en la distribución de programas y el pago por espectáculos en
televisión.
Por ejemplo, en 1971 ayudó a promover la pelea por el campeonato mundial
entre el titular Joe Frazier y el desafiante Muhammad Ali en el Madison
Square Garden de Nueva York.
Según recuerda el promotor de boxeo Bob Arum, Perenchio le pagó cinco
millones de dólares por los derechos de la pelea, cuando los demás sólo
ofrecían dos millones.
Pero, a continuación, Perenchio cargó 25 dólares a los televidentes
estadounidenses por ver el combate en circuito cerrado en teatros, cuando la
tarifa anterior era de entre cinco y diez dólares.
Perenchio y Lear vendieron en 1985 Embassy a Coca Cola por 485 millones de
dólares. Después de la venta, Perenchio invirtió en la televisión en español
en Estados Unidos.
En 1992, usó su compañía Perenchio Televisión, con base en Los Angeles, para
comprar una participación de un 12,5 por ciento en la cadena estadounidense
de televisión en este idioma Univisión.
Univision se había fundado en 1961 como Spanish International Network, con
la mayor parte de su financiación proveniente del magnate mexicano de los
medios Emilio Azcárraga.
Pero en 1986, el Gobierno de EEUU reclamó que Univisión violaba las leyes de
propiedad por parte de extranjeros y obligó a Azcárraga a vender la cadena.
Perenchio trató de comprar Univisión en ese momento, pero el precio era muy
alto para él y la adquirió Hallmark, que decidió venderla en 1992.
Univisión comenzó a cotizar en bolsa por primera vez en 1996 con el símbolo
(UVN) y en febrero de 2001 sus acciones se incluyeron en el índice Standard
& Poor's 500.
Entre 1992 y 1998, la audiencia de Univisión creció a un ritmo de un 14 por
ciento anual y ya en 1997 tenía 1.4 millones de televidentes durante la
máxima audiencia, que la convertía en la quinta en cualquier idioma en
Estados Unidos.
En la transacción de compra de Univision a Hallmark, Perenchio invirtió unos
50 millones de dólares, pero en 1998 vendió sólo la mitad de sus acciones
por 700 millones de dólares, después de lo cual poseía el 20 por ciento de
la empresa, pero controlaba el 78,5 por ciento de las acciones con derecho
al voto.
En 1998, cuando su fortuna se calculaba en 4.000 millones de dólares, ya se
le consideraba entre los 400 hombres más ricos de Estados Unidos.
En 2003, los beneficios de Univisión fueron de 155 millones de dólares sobre
ingresos de 1.300 millones de dólares. El valor de las acciones se había
triplicado hasta unos 28 dólares por papel.
En el 2004, Perenchio adquirió por 3.400 millones de dólares Hispanic
Broadcasting, que al sumarse a Univisión se convirtió en la mayor cadena de
radio en español en Estados Unidos.
Según la página en línea de la revista Bussiness Week y el diario Wall
Street Journal, Perrenchio gobierna sus empresas con un manifiesto de 20
puntos.
El primero de ellos demanda a sus ejecutivos no dar entrevistas, no
participar en paneles, no pronunciar discursos, no hacer comentarios, pues,
según dice, la publicidad individual daña tanto a los negocios como al
espíritu de equipo.
También pide a sus ejecutivos pensar en grande, evitar errores y contratar a
personas más inteligentes y mejores que ellos mismos. Perrenchio tiene
además una reputación de pagar muy bien a sus empleados.
EFE